Mujeres cofrades: Los sones de la Pasión

Ana Ramírez Mañas es clarinete en la Banda de Música Santa Cecilia de Sorbas

Nació, creció y aún vive en Sorbas.
Nació, creció y aún vive en Sorbas. La Voz

Nuestra protagonista de hoy es Ana Ramírez quien nació, creció y sigue viviendo en la actualidad en su pueblo, Sorbas, que junto a la banda, ha marcado el compás de su vida personal y musical. 


El pueblo y su banda de música

La Banda de Música Santa Cecilia de Sorbas, tal y como la conocemos en la actualidad, comenzó a fraguarse en los años 80, con una de esas paradojas tan frecuentes en tantos ámbitos de la vida: fue un maestro de escuela venido de fuera de la provincia el que despertó el sentimiento musical de algunos niños y jóvenes que en aquella época estaban en el colegio del pueblo y que también sería quien comenzó a impartir clases en el mismo. Corría el año 1982 y la primera salida de la banda estuvo compuesta por tan solo seis de estos niños-músicos.


Ana era una de ellos y ya desde esa fecha formó parte del último renacer de la banda del pueblo de Sorbas y que a día de hoy es la que conocemos. Como una de las alumnas de música más aventajadas, en 1989, comenzó a impartir clases de lenguaje musical y de todos los instrumentos que iban teniendo cabida en la incipiente escuela musical, además fue designada como responsable de la misma.


Los inicios, como suele ocurrir, no fueron fáciles. Contaron con el apoyo de un local cedido por el ayuntamiento y recuperaron algunos viejos instrumentos para poder emplearlos en las clases al tiempo que iban incrementándose.


En el año 2000, deciden que hay que dar una vuelta de tuerca en la formación y se apostó por encaminarse hacia los máximos niveles de profesionalización que estuvieran a su alcance.


Un punto de inflexión que les ha hecho avanzar en acertada línea, acompañando a procesiones en su propio pueblo y en cercanos (Pulpí, Vera), en Almería capital (Los Ángeles, Pasión, Amor, Prendimiento) y también en provincias vecinas como Málaga. Este año, además, estrenarán dos machas para la capital, ‘Orgullo de los Ángeles’ y ‘Reina y madre del Amor’, y ‘Nuestra Señora de las Angustias’ en Sorbas. 


Otro de los ingredientes de su éxito ha sido el contar con dos directores, músicos de la Legión, durante catorce años, que han dejado su impronta y han transformado a este grupo de ochenta músicos amateur en una banda conocida por su buen hacer.


Por su parte, Ana ha estado en perfecta sintonía con la propuesta de profesionalización por la que se apostó para la banda, ha seguido un camino paralelo y en la actualidad está finalizando el Grado Profesional en el Conservatorio de Música de Almería. Un esfuerzo notable que le exige trasladarse a la capital varias tardes por semana, para después, los viernes y los sábados participar en los ensayos que la banda tiene a lo largo de la casi totalidad del año. 


Los pilares

Uno de los pilares fundamentales de la banda es la escuela de música. Y no solo de la banda, sino también nos atrevemos a decir que como elemento dinamizador de los pueblos, en estos tiempos en los que las noticias que recibimos siempre apuntan a una tendencia continuada en el descenso poblacional de los pueblos del interior.


Pues bien, con la escuela de música, que admite a niños desde tres años para iniciarse en los ritmos más básicos, pasando por el “temido” solfeo, hasta poder tocar con un nivel suficiente un instrumento, el alumno va pasando por el proceso alcanzando hitos que le proporcionan motivación para seguir avanzando.


Tanto es así, que en la actualidad la banda de Sorbas cuenta también con una banda juvenil, en la que tienen cabida todos los jóvenes que, si bien ya han madurado lo suficiente como para formar parte de una formación musical, todavía tienen que seguir avanzando antes de dar el salto a la banda “de los mayores”. 


Y si la escuela es un pilar, no podemos ignorar la financiación. Los gastos que deben atender son variados para poder mantenerse en su nivel actual: pago a las personas que enseñan en la escuela, instrumentos para la enseñanza, uniformes…  es por ello que deben elegir bien sus actuaciones ya que de ellas obtienen el dinero necesario para su funcionamiento. 


Y finalmente, no es menos cierto que también hay que realizar esfuerzos y sacrificios. En Semana Santa alcanzan su pico de actividad y esto supone a todos los componentes un esfuerzo extra que balancear con su vida profesional y personal.


Los viajes a los distintos lugares en los que tocan en esos días les exigen muchas horas de autocar y poco descanso, por lo que es un motivo más para apreciar su trabajo detrás de los pasos.

 

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