El caso del cojinete de Los Gallardos y la historia repetida

En Almería, hasta en dos ocasiones un pene se ha quedado atascado en un cojinete

La historia del cojinete se ha repetido hasta en dos ocasiones en Almería.
La historia del cojinete se ha repetido hasta en dos ocasiones en Almería. La Voz

De insólita se puede calificar la peripecia vivida por un vecino de Los Gallardos que se presentó en el verano de 1988 en la residencia sanitaria Torrecárdenas de Almería con un cojinete de rodamiento que le había quedado atrancado en el pene.


El vecino había tratado durante varias horas, según sus palabras, de desprenderse el cuerpo extraño en el que había introducido su pene, pero en vista de la imposibilidad de hacerlo por sus propios medios, hubo de recorrer los más de setenta kilómetros que separan la localidad almeriense de Los Gallardos de la capital, para ser atendido en el servicio de urgencias.


El individuo afectado, casado y de 42 años, se presentó a primeras horas de la tarde del sábado en urgencias de Torrecárdenas, acompañado de su esposa. Ante lo insólito de su caso y dado que los servicios sanitarios carecían del instrumental necesario en la sala de operaciones para resolverlo, los médicos de guardia acudieron en demanda de ayuda a uno de los mecánicos del servicio de mantenimiento del hospital, el cual intervino de forma decisiva y resolutiva en la operación, liberando con herramientas propias de su trabajo el miembro apresado por tan extraño objeto.


Las habilidades quirúrgicas demostradas por el mecánico durante el tiempo que duró la atípica intervención, fue comentada de forma muy satisfactoria por el resto del personal sanitario presente en la operación, desconociéndose si en un futuro su oportuna colaboración con los profesionales de la medicina puede llevarle a una recalificación en la amplia especialidad de la cirugía, aunque momentáneamente parece que ningún sindicato ha tomado la iniciativa de elevar a propuesta este extremo.



Tras la intervención, que no causó mayores problemas, el enfermo tuvo una rápida recuperación, solo interrumpida por algunos comentarios jocosos.


Lo que si se ha apuntado es el peligro que podría producirse en el caso de que hubiera pasado más tiempo desde el momento del ‘incidente’ y a la intervención del providencial ‘mecánico – operador’.


Otro idéntico suceso

Quienes trabajan en las urgencias hospitalarias están acostumbrados a casi todo. No obstante, quienes estaban de guardia la tarde de uno de los primeros sábados del mes de septiembre de 2011 se quedaron atónitos cuando atendieron a un hombre que llegó hasta el hospital Torrecárdenas con un cojinete metido en la base del pene. Lejos de ser una anécdota, la cosa era seria y el paciente acabó en el quirófano, donde, junto al personal sanitario, ‘operó’ uno de los técnicos de mantenimiento del complejo sanitario que ayudó a liberar el miembro del paciente del trozo de acero que, al parecer, se había introducido horas antes.


La historia circuló insistentemente esos días por la ciudad y hay quien, incluso, aseguraba haber visto alguna foto del miembro viril aprisionado por el cojinete. Lo que parece una broma, bien podría haber acabado mal si el personal de Urgencias no logra sacar del aprieto al paciente. Y es que corría el riesgo de sufrir una gangrena. Sin irrigación, el miembro se hincha más y puede acabar necrótico. Por este motivo, esperar a que baje la erección es esperar en vano, puesto que el pene, al tener irrigación propia (no como un dedo del mano aprisionado por un anillo), no va a desembarazarse de la anilla de acero tan fácilmente, explicaba un sanitario. En este caso, el técnico de mantenimiento tuvo que cortar el cojinete con una sierra, sin radial, lo que alargó la operación. No obstante, era la única manera de liberar el pene sin correr más riesgos. Ahora bien, se entiende, dicen los sanitarios, que, sin conocer las consecuencias médicas, a quien le ocurre esto procure desembarazarse del aparato por su cuenta. No obstante, retrasar la llegada a Urgencias por vergüenza puede agravar la situación.


Lejos de ser original, la historia del cojinete se repitió en Almería 23 años después. En verano de 1988, el mecánico José Ortiz Navarro, que trabajaba por entonces como técnico de mantenimiento en Torrecárdenas, tuvo que liberar otro pene de un “cojinete erótico”. Tardó cinco horas y ‘operó’ con la ayuda de fresillas como las que usan los dentistas para limar.


Entonces, la historia dio la vuelta no sólo a Almería, sino a España entera, y este mecánico asistió incluso como invitado en Barcelona al programa de televisión ‘La casa por la ventana’, donde narró su actuación. La misma que contó en varias radios. En los dos casos, sanitarios y mecánicos, lograron, con éxito, liberar a los pacientes del cojinete. Eso no les eximió de permanecer ingresados hasta que los médicos les dieron el alta.

 

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