Cuando Almería empezó a mirar las estrellas

El nacimiento del Observatorio de Calar Alto supone un hito histórico

El observatorio está ubicado en la cumbre del pueblo de Gérgal.
El observatorio está ubicado en la cumbre del pueblo de Gérgal. La Voz

Noticia de España, noticia del mundo, porque el observatorio astronómico hispano-alemán que se está construyendo en Sierra de los Filabres será el segundo en Importancia mundial y representará quizás el principio de la reivindicación cultural, social y económica de una de las zonas de España hasta hoy más abandonadas. Para respondernos a esta pregunta, bien vale la pena el viaje a Pico Calar Alto, en Sierra Filabres (Almería).


La aventura de pico Calar Alto empieza en Madrid, aeropuerto de Barajas, a las 6 de la mañana. Es el primer vuelo que sale para Almería. A la llegada, dos automóviles nos esperan. Hacemos el viaje con el profesor Elsaesser, científico alemán con aire de jugador olímpico, experto en astrofísica, y futuro premio Nobel. Todavía quedaban próximas en el inmediato recuerdo las dunas desérticas y los suelos esteparios captados “a vista de pájaro” desde el avión: Al Andalus, y sus formidables estribaciones montañosas, rapadas y áridas espeluznante. El recorrido hasta la ciudad desde el aeropuerto es corto. Pronto nos encontraremos ante la puerta de Gran Hotel. Es la hora del desayuno y allí van llegando poco a poco al resto de los miembros de la expedición.


Científicos y hombres de gestión intercambian saludos a la entrada de un nuevo día que acaba de empezar. Abajo nos espera un autobús de línea especialmente contratado para esta misión. Luego será dos horas de marcha sobre un terreno lleno de polvo, hasta coronar la cima del Pico Calar Alto. A medida que va quedan atrás el paisaje civilizado, se va abriendo ante nosotros la manifestación más cruda de la serranía almeriense. La carretera vecinal desemboca en un camino que acaba siendo cabeza de obra, proyecto y balbuceo de camino rodado: máquinas y hombres entre alquitranes y grava. Nuestra excursión prosigue entre el buen humor de los viajeros alemanes y españoles, y la presencia cada vez más insistente del polvo que se filtra a través de las puertas y ventanas cerradas de los vehículos. Poco antes de llegar a la meta, atravesaremos un bosquecillo de pinos incipientes, plantados por ICONA, como promesa de árboles, enjambres de pequeños arbustos que dentro de 15 años darán cobijo a los ocios y paseos de los sabios astrónomos distraídos…. De Pico Calar Alto.


En la cumbre se registran a veces hasta temperaturas de 20º bajo cero y vientos de 150 kilómetros hora de velocidad. En la cumbre se trabaja activa y continuadamente. No hay descanso. Si hay una gran dedicación en el trabajo desarrollado. Así lo manifestará más tarde el presidente de la sociedad alemana Max Planck, el profesor Lust, al dirigir unas palabras de saludo después de la comida que nos ofrecieron los técnicos y directivos de ‘Dragados y Construcciones’ S. A, en un local habilitado para diseño de proyectos y estudios en la misma cumbre. Las palabras del profesor Lust fueron de agradecimiento por la dedicación no ya solo profesional sino incluso personal con que se están realizando las obras por parte de todos. Como es sabido, la sociedad alemana de Max Planck supervisa junto con funcionarios del Ministerio de Industria de la República Federal de Alemania la llevanza de las obras del centro astronómico hispano-alemán, labor que, a su vez, es doblemente vigilada desde Barcelona y a pie de obra, por los controles de ‘Dragados y Construcciones’ S.A.



Entre los técnicos alemanes causó sensación de sobriedad y maestría con que esta empresa española está materializando la compleja obra del centro astronómico hispano- alemán. En efecto, los arquitectos alemanes pudieron apreciar, y así lo manifestaron, la extremada calidad de los proyectos y trazado de planos. En la visita realizada a las obras de la cúpula actualmente en construcción, causo admiración el trabajo casi de artesanía, realizado en el ajuste de los bloques de cemento que soportarán el peso del espectrógrafo y del telescopio mismo. Esta construcción está pensada de forma que pueda ser neutralizado el peligro que eventualmente ofrecería un movimiento sísmico. Por otra parte, la cimentación es alta casi tres metros pues la estructura debe soportar el juego y un posible par de fuerzas que en caso de oscilación o vibración se produciría por la torsión entre el bloque del telescopio y el segundo bloque de cemento que soporta el espectrógrafo incrustados ambos sobre el mismo suelo de la única cúpula actualmente en construcción. El ensamblaje de los bloques requiere a veces una holgura inferior a dos centímetros, dato que arroja una luz que más que suficiente sobre lo difícil de la labor.


Todavía no hay conducción de aguas ni electricidad. En su día se traerá desde la ciudad, pero por el momento es un equipo electrógeno el que abastece las necesidades del trabajo. El agua se conserva en camiones cisterna. Seguimos adelante en nuestra exploración. Un horizonte de montañas escarpadas, rascando los últimos jirones de nubes. Al fondo y tapando el Mediterráneo, los picos de la cordillera almeriense entre los que se pierden las sendas y vericuetos por los que se abrieron paso hace mil años las gentes del África musulmana.


En la cantina, los operarios pueden disfrutar de una comida abundante en cantidad y suficientemente variada en proteínas como para cubrir las necesidades de calorías que requiere un trabajo desarrollado en semejantes circunstancias. El precio de 40 pesetas es social y “elevado” al mismo tiempo, pues nos consta que solo subiendo a la cima de Pico Calar Alto podríamos volver a tropezarnos con semejante costo.


Encontraremos muchas y distintas cosas en el centro astronómico hispano-alemán de Pico Calar Alto. Es todo un día de turismo científico y recreativo que empezó hace cuarenta años con la visita de dos alemanes, pioneros de la ciencia ermitaños del saber que pidieron permiso a las autoridades de Almería para instalarse en una cabaña sobre la cumbre de Pico Calar Alto.


De la audacia de aquellos hombres testimonian hoy otros científicos alemanes, contagiados del mismo espíritu de trabajo que se respira en Heideiberg y españoles, hombres para un futuro mejor. 

 

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