La dueña del paraíso terrenal

Doña Paquita era hija del magistrado Andrés Díaz Gálvez y de la nijareña Josefina Torres

Doña Paquia homenajeada en su casa de la Plaza Circular, que cedió al Ayuntamiento como museo (Foto: Javier Alonso).
Doña Paquia homenajeada en su casa de la Plaza Circular, que cedió al Ayuntamiento como museo (Foto: Javier Alonso). La Voz

Solía bajar las escaleras de roble como la reina de la casa, como una hidalga de las de antes, dispuesta a desayunar su taza de té humeante a la manera inglesa y a cortar, con los mitones, tallos de begonias de su jardín. Antes, habría escuchado boleros de Lucho Gatica, mirando por el ventanal el pálpito de una ciudad a la que quería con toda su alma. Más de un siglo de vida ha desfilado bajo sus párpados cerrados ya, muchas Almerías distintas en todas estas décadas de sueños y desencantos, años de galopes y de trotes sobre esta mujer menuda de corazón fuerte. Francisca Díaz Torres (Morella, Castellón, 1911) la dueña de la Casa Vasca, la propietaria del jardín más lujurioso de la ciudad en plena Plaza Circular fue distinguida hace unos años como Hija Predilecta de Andalucía. Fue un reconocimiento del Gobierno de la Comunidad a su especial sensibilidad para preservar los vastos terrenos de su propiedad en Cabo de Gata – 3.300 hectáreas y 17 kilómetros de costa hasta Cala Higuera- de la especulación urbanística. Fue, junto a su marido, una pionera del ecologismo de tripas corazón. Doña Paquita, hija del magistrado almeriense Andrés Díaz Gálvez y de la nijareña Josefina Torres Morales, cursó sus estudios en el Colegio de la Compañía de María, contrayendo matrimonio a los 21años con el terrateniente José González Montoya. Cuando en los años 70 se intentó diseñar por la Bahía de Genoveses el trazado de la futura Autovía del Mediterráneo, el matrimonio González Díaz batalló y consiguió modificar los planos e inició la urbanización ordenada del paraje más desolado de la zona, San José, imponiendo en las ventas limitaciones de edificabilidad y condiciones de protección ambiental. La mayor transacción se realizó en 1973 a la multinacional francesa Michelin, a la que le vendieron más de 3.000 hectáreas. Tras el fallecimiento de su marido en 1976, Francisca Díaz creó junto a su sobrino César Torres la empresa Torres y González Díaz que cuenta con la finca ecológica, El Romeral, su buque insignia, y los hoteles Cortijo el Sotillo y Doña Pakyta en San José, que eran antiguos almacenes de esparto. Mantiene aún el carácter cerealista y ganadero, cultivando de forma tradicional 600 hectáreas para el sostenimiento de una ganadería caprina de casi 1.000 cabezas de cabra celtibérica. Y allí sigue Antonio Ferre, el pastor y cortijero más antiguo de Doña Paquita, que una vez hizo de cicerone en una visita de Fraga a la zona y a quien la anciana pedía hasta hace poco que le contara cosas de las de antes. Como esas celebraciones con matanzas de cinco cerdos y migas para medio centenar de invitados que se organizaban en El Romeral con orquesta incluida.


José González educado en un colegio inglés y de cultura europeísta, despertó en su mujer el gusto por viajar: Estados Unidos, Sudamérica, Europa Australia… los almerienses recorrieron medio mundo llegando a conocer a la Reina de Inglaterra y adoptando la costumbre del té de las cinco que ya nunca abandonaron. La enterraron en el Pozo de los Frailes, tras una muerte dulce, a la protectora de aljibes y pastizales, a la benefactora de paisajes, a la ama del paraíso terrenal de Almería hasta donde la vista alcanza.



 

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