Nace en Almería una ganadería para criar toros bravos y vender carne y estiércol

Se llama Cortijo Garillos y está en una finca de más de 11 hecáreas con 45 reses

Las reses en el tentadero, recién llegadas a la finca nijareña.
Las reses en el tentadero, recién llegadas a la finca nijareña.
Manuel León 23:41 • 08 jul. 2022

Almería acaba de ver nacer su primera ganadería de toros de lidia - 134 años después de que Lagartijo inaugurara el Coso de Vilches- situada en una finca de 11 hectáreas en Campohermoso. Lleva por nombre Cortijo Garillos y ha sido posible gracias a la iniciativa de Juan Francisco Pérez Torres, agricultor de profesión, y José González Sánchez, asesor financiero y presidente de la Asociación de Jóvenes Empresarios de Almería. Hasta ahora, lo más cercano a una ganadería brava en Almería, eran los populares toros de la Vega de Almería, que se criaban en la zona de la La Cañada para ser toreados en algunos festejos populares próximos, pero sin hierro reconocido.


En principio, la ganadería nace de forma modesta, con 45 reses, pero la previsión de los promotores es ir creciendo en un futuro cercano. Se trata de un modelo de ganadería brava extensiva casi único en Andalucía, puesto que combina la cría de ganado bravo para el toreo con la venta de carne y el aprovechamiento de las defecaciones de los animales como estiércol para un proceso de agricultura biodinámica  ya puesto en marcha por uno de los socios, dentro de la empresa Indaldynamic.


De momento, ya están en la finca ocho vacas madres, ocho becerros, un semental de la ganadería extremeña de Jandilla llamado Sobado y un buey berrendo manso que será comercializado para carne.



Como mayoral de la ganadería, los socios han contratado al banderillero Antonio Olivencia.


Cuando la compañía adquiera un poco más de terreno en la zona, llegarán el resto de las reses ya adquiridas, que ahora están en Granada. Se trata de once novillos, seis madres y diez reses más del sello de Jandilla. 



En la finca ya se ha acondicionado un vallado, una zona de alimentación para los animales con el estrío de las plantaciones de los invernaderos cercanos y de defecación para la recogida de restos orgánicos y su transformación en estiércol para el campo.

La idea clave para los nuevos ganaderos es integrar la explotación dentro de un proceso de producción biodinámica.



La empresa anexa a la explotación ganadera, Indaldynamic, es una finca agrícola que produce y comercializa productos ecológicos y biodinámicos como tomate, calabacín, pepino holandés, sandía y pimientos. Su andadura comenzó a finales de 2017 y ha conseguido exportar sus productos a Europa Central, Escandinavia y Países del Este bajo un modelo de agricultura biodinámica, que es  un paso más que la agricultura ecológica.


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