Los regantes se enfrentan por el agua de la desaladora

Un grupo de vegueros alegará la petición de la Comunidad de Usuarios de 2,5 millones de metros

La desaladora de Almería fue declarada de Interés General e inaugurada junto a la Universidad en 2006 con fondos europeos.
La desaladora de Almería fue declarada de Interés General e inaugurada junto a la Universidad en 2006 con fondos europeos.

El uso del agua de la desaladora de Almería divide a los regantes de la Vega en este inicio de campaña agrícola.


Ante la petición hace unos días de 2,5 millones de metros cúbicos de agua desalada por parte de la Comunidad de Usuario de la Estación de Depuradora de Almería -formada por Cuatro Vegas y Sindicato de Riegos- un grupo de cincuenta agricultores agrupados en torno a la nueva Asociación de Pozos y Norias de Almería, anuncian que presentarán alegaciones ante la Consejería de Agricultura antes del día 14 que vence el plazo. 


El argumento de este grupo de regantes para intentar la impugnación de ese caudal solicitado por la Comunidad que preside José Antonio Pérez, de la que también forman parte, es que “el agua de la que se nutre la desaladora no es del mar, sino del acuífero colindante que afecta a treinta pozos de la vega”, expresa José del Águila, presidente de esta nueva Asociación. 


Es decir que, en esa gran mancha invernada que es el Bajo Andarax, que envuelve a la capital y a los siete pueblos de su río, con una extensión de 3.189 hectáreas, cada vez se evidencian más las distintas sensibilidades: por un lado, la directiva que encabeza Pérez y por otro los regantes disconformes desde hace años con su gestión. 


La utilización del agua de la desaladora ha sido el motivo de este último encontronazo. Los regantes de la nueva asociación de pozos y norias, recuerdan que tienen presentada ante el Defensor del Pueblo Andaluz una denuncia al considerar que la Desaladora de la capital no utiliza agua del mar, sino de 21 sondeos de más de cien metros de profundidad, situados en tierra firme en el Delta del río. 


El escrito de denuncia añade que “la tubería de succión está ubicada en la desembocadura del río cuyas avenidas son de aguas turbias y arrastran limo y sedimentos, siendo el lugar menos indicado para ubicarlas, puesto que esquilma el acuífero bajando su nivel y aumentando su salinidad”.


Este grupo de vegueros pusieron también estas circunstancias en conocimiento del fiscal de Medio Ambiente, José María López Cervilla, quien resolvió archivar la denuncia “al no encontrar  hechos concretos constitutivos de delito”.


Sin embargo, Del Águila pone como ejemplo que “una de las instalaciones afectadas es el motor de una antigua noria, quizá de más de 300 años de antigüedad, situado en el Cortijo de Las Terreras no hemos podido sacar agua por secarse el manantial en varios periodos”. 


Otro de los vegueros afectados, Diego Andújar, explica que “desde el momento en el que se hizo la desaladora en 2006, ya se advirtió de que podría haber problemas si se abrían los sondeos en tierra firme no en el mar, los pozos abiertos por FCC-Aqualia para absorber el agua tienen unos 50 metros de diámetro y unos 100 metros de profundidad y puede estar afectando al nivel de unos 30 pozos de la Vega”.


Los regantes, muchos de ellos de la CASI, tienen pruebas de que en un principio la desaladora construida por la UTE Acciona-Abengoa iba a absorber el agua para su desalinización del espigón de la térmica, pero que los técnicos cambiaron el criterio.


 

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