Cajamar ficha a 27 antiguos empleados como agentes financeros

Trabajan como autónomos colaboradores en aquellos municipios donde no hay sucursales

Oficinas itinerantes  de Cajamar que recorren municipios con escasa población.
Oficinas itinerantes de Cajamar que recorren municipios con escasa población.

Almería ha perdido en la última década más de 400 oficinas bancarias (de 806 sucursales en 2008 a las 378 actuales), lo que la sitúa entre cinco provincias españolas que más sucursales ha cerrado en ese periodo. Además, la mitad de los pueblos de la provincia -52- no tiene ningún cajero automático.


Para combatir los efectos de la ‘Almería vaciada’, las entidades han ideado medidas que neutralicen la pérdida de servicios para los clientes rurales. La primera en adoptar medidas ha sido Cajamar que lleva en su nomenclatura desde el instante de su fundación ese ADN rural. Una de las iniciativas más originales de la cooperativa de crédito almeriense es la de reconvertir a antiguos empleados de la caja como agentes financieros en aquellos pueblos donde ya no hay oficina. 


No se trata de profesionales contratados para el desarrollo de esta función, sino de colaboradores que tienen con la cooperativa una relación de autónomo y que reciben una comisión si consiguen aumentar la cartera de clientes y el negocio.


Desde Cajamar se da preferencia a los propios empleados para desarrollar esta red de agentes financieros locales, lo que les permite eludir el programa de movilidad geográfica.


Este proceso de cesión de la sucursal al agente financiero ha comenzado en la provincia de Almería, donde la nómina alcanza los 27 agentes, de los 54 con los que cuenta en toda España.


La ventaja de este modelo de cubrir zonas rurales es que el cliente no advierte apenas diferencia con la oficina convencional. Cajamar cuenta además con corresponsalías en localidades de menos de 5.000 habitantes. Se trata de  puntos de atención a clientes abiertos unas determinadas horas y días de la semana en aquellos pueblos donde no hay sucursal. A ello se suman las oficinas itinerantes, instaladas en vehículos que se desplazan a localidades sin presencia de oficinas ni corresponsalías. Las zonas de Los Filabres, Alto Almanzora y Alpujarra son las más despobladas y donde menos oficinas financieras se mantienen. Cajamar dispone de cinco vehículos  que se desplazan  a las pequeñas poblaciones de Valencia y Andalucía Oriental.


La entidad que preside Eduardo Baamonde, que ostenta la mitad del negocio de depósitos y créditos en la provincia, cuenta con 4.295 empleados y 949 oficinas. 


Como contrapunto de estas iniciativas, Cajamar también ha dedicado esfuerzo a la digitalización y más de 650.000 de sus clientes en todas España apenas pisan ya una oficina financiera. 

 

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