Francia gana su segundo Mundial en Rusia

Se impone la pegada de Francia ante la revelación Croacia

Francia gana su segundo Mundial en Rusia
  • Francia celebra su segundo Mundial.
  • AS
  • Agencias
  • 15.07.2018

Francia vuelve a ser la campeona del mundo. Desde este domingo, los franceses se han ganado el derecho a lucir una segunda estrella en su camiseta. Es el mensaje con el que dirán a todos que vuelven a ser los mejores, que serán el rival a batir en los próximos cuatro años. Así se resarcen de la derrota en la final de la última Eurocopa de la mano un grupo de futbolistas en el que destacan especialmente Antoine Griezmann y Kylian Mbappé.


Croacia trató de desplegar su mejor fútbol en los primeros minutos de la final. Ivan Rakitic fue el que mejor mostró lo que es capaz de hacer el centro del campo croata cuando encuentra la inspiración. Perisic fue el más beneficiado de la visión de juego tanto del futbolista del Barcelona como de Luka Modric, los dos faros del equipo de Dalic, con sus constantes internadas por la izquierda.


Por ese costado había una autopista que no llegaron a tapar Pavard y Pogba –en la ayuda- y que hizo que Croacia se asomara constantemente a las inmediaciones de la portería de Lloris. Fue algo más de un cuarto de hora en la que Francia dependía más de Varane y Umtiti que de los Mbappé y Griezmann.


Los dos se dejaron ver inmediatamente. El jugador del PSG, en una acción de velocidad en la que no consiguió conectar con el delantero del Atlético. Y el 7 de Francia, al protagonizar la falta que sufrió, que ejecutó y que Mandzukic metió en su propia portería para adelantar a los franceses en esta final. Griezman y Mandzukic fueron compañeros en el Calderón una temporada. Ahora se volvieron a asociar para suerte de Francia y desgracia de Croacia.


De esa jugada también hay que destacar que el delantero francés se dejó caer en la falta que pitó Pitana y que acabó en gol. El problema para los croatas es que ahí no entra el VAR… como después sí lo hizo.


La réplica croata

Los franceses lo celebraron aunque la alegría solo les duró diez minutos, los que tardó Perisic en empatar con un gran disparo con la pierna izquierda. Venía la bola sin control hasta que le cayó a Vida en el punto de penalti. El defensa vio a Perisic en posición de disparo y le cedió el balón. El extremo la controló con la derecha y se la dejó para la izquierda. Su chut fue imposible de atajar para un Lloris tapado por una nube de futbolistas.


Croacia soñaba ya con otra remontada pese a que sus jugadores les pesaban más sus piernas que a los franceses después de las tres prórrogas disputadas. Pero su intento lo truncó la intervención del VAR. En un saque de esquina, Perisic tocó el balón con la mano. Pitana consultó y después de un par de minutos indicó el punto de penalti.


El encargado del lanzamiento fue Antoine Griezmann. Estaba ante uno de esos momentos únicos en la vida. Quizá tanto como ese penalti en la final de la Champions de Milán con el Atlético. Pero esta vez el resultado fue muy diferente. El francés engañó a Subasic con un disparo por abajo que elevó el 2-1 al marcador.


Tras el descanso los dos equipos quisieron ir a por todas. Croacia, con el toque. Y Francia, con la verticalidad de Mbappé. Primero, Rakitic metió un balón de oro a Rebic que sacó con su mano izquierda Lloris. Después, Mbappé le ganó la espalda a Vida para hacer un disparo que atajó Subasic.


Todo apuntaba a que no iba a haber tregua. Ni siquiera después de que saltaran varios espontáneos para emborronar la imagen de seguridad que ha querido dar Rusia durante todo el Mundial. Croacia estaba haciendo un gran fútbol pese a ir por detrás en el marcador, pero fue víctima del daño que sabe hacer Francia cuando se le ponen las cosas de cara.


Huracán Mbappé

Un balón largo para el francés se convirtió en un centro que Griezmann pescó de espaldas a la portería. El rojiblanco vio a Pogba en posición de tiro. Lo intentó una vez el del United, pero la bola rebotó en un defensa. A la segunda logró batir al meta croata para empezar a pensar en que ganar el segundo Mundial para Francia no solo era posible, sino que todo lo contrario sería ya una catástrofe.


Lo ratificó Mbappé con un disparo desde la frontal del área que se convirtió en el tercer gol para los de Deschamps. Ahí, media Francia pedía el final del partido mientras que la otra media quería que esto no acabara nunca. Aumentaron los miembros del primer grupo cuando, en una jugada desgraciada para Francia, Croacia recortó diferencias.


Fue cuando Lloris se marcó un Karius. Le dejaron el balón para el despeje y dejó la pelota para que la interceptara Mandzukic. El croata, que tiene un instinto goleador a prueba de bomba, puso el 4-2 en el marcador para devolver cierta emoción a los últimos veinte minutos.


Croacia no se rindió aunque la diferencia en el marcador no era fácil de superar en ese tiempo. Dio lo mejor de sí, pero tenía delante a una Francia que se sabía campeona. Lo celebraba la grada y un país entero que no veía a su equipo ganar desde el Mundial de 1998 que se celebró en su territorio y que tuvo precisamente a Deschamps, el arquitecto de este equipo campeón, como capitán encargado de levantar la Copa del Mundo.

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