El Papa se refiere a los “crímenes repugnantes” de los abusos a menores

“Debemos hacer todo lo posible para eliminar este flagelo”, ha dicho

Foto de archivo del Papa Francisco
Foto de archivo del Papa Francisco La Voz
Europa Press
17:21 • 25 ago. 2018

El Papa se ha referido durante su primer discurso en Dublín al "fracaso de las autoridades eclesiásticas" al afrontar los "crímenes repugnantes" de los abusos sexuales a menores por parte del clero católico, una lacra que tuvo en Irlanda una de sus crisis más graves.



"El fracaso de las autoridades eclesiásticas -obispos, superiores religiosos, sacerdotes y otros- al afrontar adecuadamente estos crímenes repugnantes ha suscitado justamente indignación y permanece como causa de sufrimiento y vergüenza para la comunidad católica", ha defendido Francisco.



"Yo mismo comparto estos sentimientos de traición de la confianza. Debemos hacer todo lo posible para eliminar este flagelo", ha agregado.



El pontífice ha aterrizado al aeropuerto internacional de Dublín a las 11:30 horas (hora local) del sábado. Desde allí se ha trasladado a la Residencia Presidencial donde se ha reunido con el presidente irlandés, Michael Higgins. Ha sido en el Castillo de Dublín ante autoridades, la sociedad civil y el cuerpo diplomático del país donde ha arremetido contra el encubrimiento por parte de la jerarquía eclesiástica de Irlanda de los casos de pederastia.



"Considerando la realidad de los más vulnerables, no puedo dejar de reconocer el grave escándalo causado en Irlanda por los abusos a menores por parte de miembros de la Iglesia encargados de protegerlos y educarlos", ha señalado en presencia del primer ministro, Leo Varadkar.



El informe de la Comisión Murphy, publicado a finales del año 2009, puso al descubierto que la Iglesia católica en ese país había encubierto durante 30 años los abusos a unos 400 niños irlandeses por parte de curas y religiosos de la arquidiócesis de Dublín con la connivencia de las autoridades del Estado.



Francisco ha querido recordar las palabras de Benedicto XVI que tildó "crímenes atroces" los hechos y reconoció la responsabilidad de toda la Iglesia imponiendo un régimen de tolerancia cero contra los sacerdotes pederastas. "Mi predecesor, el Papa Benedicto, no escatimó palabras para reconocer la gravedad de la situación y solicitar que fueran tomadas medidas *verdaderamente evangélicas, justas y eficaces* en respuesta a esta traición de confianza", ha dicho.



Y ha agregado a continuación: "Su intervención franca y decidida sirve todavía hoy de incentivo a los esfuerzos de las autoridades eclesiales para remediar los errores pasados y adoptar normas severas, para asegurarse de que no vuelvan a suceder".


Sin embargo, el pontífice también ha destacado que la Iglesia en Irlanda "ha tenido, en el pasado y en el presente, un papel de promoción del bien de los niños que no puede ser ocultado". "Deseo que la gravedad de los escándalos de los abusos, que han hecho emerger las faltas de muchos, sirva para recalcar la importancia de la protección de los menores y de los adultos vulnerables por parte de toda la sociedad. En este sentido, todos somos conscientes de la urgente necesidad de ofrecer a los jóvenes un acompañamiento sabio y valores sanos para su camino de crecimiento", ha concluido.


Indiferentes ante los no nacidos

El Papa ha viajado a Irlanda para participar en el IX Encuentro Mundial de las Familias, un evento católico creado por el Papa Juan Pablo II en 1992, que ha reunido a cerca de 40.000 personas de 116 países. Por eso ha aprovechado la ocasión para defender la institución de la familia al tiempo que se ha referido de manera indirecta a la legalización del aborto recientemente aprobado en este país. El Papa ha usado una pregunta retórica: "¿No podría ser en cambio que el crecimiento de una "cultura del descarte" materialista, nos ha hecho cada vez más indiferentes ante los pobres y los miembros más indefensos de la familia humana, incluso de los no nacidos, privados del derecho a la vida?".


También ha hecho mención de "la enorme crisis migratoria" que ha definido como "el desafío que más golpea nuestras conciencias en estos tiempos" y de la que ha lamentado "que no parece disminuir". Para el Papa su solución "exige sabiduría, amplitud de miras y una preocupación humanitaria que vaya más allá de decisiones políticas a corto plazo".


Así, ha subrayado la impotencia que se siente "ante el mal persistente del odio racial y étnico, ante los conflictos y violencias intrincadas, ante el desprecio por la dignidad humana y los derechos humanos fundamentales y ante la diferencia cada vez mayor entre ricos y pobres". Y finalmente ha llamado a recuperar "en cada ámbito de la vida política y social, el sentido de ser una verdadera familia de pueblos" y de "no perder nunca la esperanza y el ánimo de perseverar en el imperativo moral de ser constructores de paz, reconciliadores y protectores los unos de los otros".


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