Desaparece la biblioteca de la sala de diálisis de Torrecárdenas

La dirección del hospital asegura que los libros están guardados y que serán devueltos

Un lector en la sala de diálisis de Torrecárdenas.
Un lector en la sala de diálisis de Torrecárdenas. La Voz
Miguel Cabrera
20:08 • 01 dic. 2022

Los pacientes de la unidad de diálisis del Hospital Universitario Torrecárdenas han visto desaparecer en los últimos años su preciada biblioteca, la que a buena parte de ellos permitía un pequeño o gran alivio a las muchas horas de espera durante varios días de tratamiento a la semana.



Fuentes del hospital aseguran que los libros tuvieron que ser guardados por la pandemia del covid y que serán devueltos a sus vitrinas próximamente, pero lo cierto es que quienes han seguido y protagonizado cada paso de la biblioteca saben que su desmantelamiento, su final, comenzó casi en su nacimiento, con el cambio de la jefatura del servicio de Nefrología, que había sido hasta entonces una de sus impulsoras, junto a un pequeño grupo de entusiastas y convencidas trabajadoras. 



Esto ha ocurrido así a pesar de que, obviamente, tanto la biblioteca -como anteriormente el club de lectura que fue su precedente y su raíz-, no nacieron bajo ningún matiz político, sino gracias a una idea de dos trabajadoras del hospital y a la vez amantes de la lectura que dieron forma a una iniciativa pionera en Andalucía. 



“Se me encendió una luz cuando vi que mucha gente llevaba libros a sus sesiones de diálisis”, dice la enfermera Inmaculada García. Ella, junto a María Luisa Teruel, con el respaldo de la ex jefa del Servicio de Nefrología de Torrecárdenas, María Dolores del Pino, se constituyeron en el alma de la idea y consiguieron primero crear el club de lectura, que fue inaugurado por los delegados de Salud, Manuel Lucas, y de Cultura, Yolanda Callejón en 2007, y que contó también con el respaldo de la entonces gerente del hospital, Francisca Antón. Para su creación, se contó además con una gran ayuda, la de responsables de la Biblioteca Villaespesa de Almería



Excelente acogida Y ya desde el principio, la iniciativa tuvo una excelente acogida entre los pacientes de la unidad de diálisis, hasta el punto de que muchos de ellos se convirtieron en grandes colaboradores voluntarios. Esta gran aceptación hizo que el club de lectura quedara pequeño con el tiempo. “La biblioteca fue una necesidad”, señalan sus creadoras. 



Pero las ‘trabajadoras’ del club, profesionales sanitarias de profesión, se enfrentaban de nuevo al problema que suponían los trámites técnicos y administrativos que implican el nacimiento de una biblioteca. “Gestionar una biblioteca es un trabajo, es necesario catalogar los libros y llevar a cabo una gestión informática que nosotros, enfermeras y auxiliares, no sabíamos hacer entonces”, exponen.



De ahí a que de nuevo se dirigieran a los profesionales de la Villaespesa, que en esta ocasión tampoco escatimaron tiempo ni medios para ayudarles e incluso formarles



Dicho y hecho, la idea dio lugar a la constitución oficial, en noviembre de 2018, de toda una biblioteca de la Red Idea de la Junta de Andalucía. La biblioteca quedaba abierta no solo a este servicio, sino a todo el hospital, tanto a pacientes como al personal. 


Colaboradores

En ella, junto a las enfermeras y auxiliares que idearon el proyecto desde el principio, comenzó pronto a trabajar Juan Estévez, voluntario del hospital y también gran amante de la lectura, quien se encargó de la catalogación de los volúmenes, que llegaron a ser cerca de 500. Estévez siguió trabajando en su casa con su propio ordenador, catalogando libros incluso tras la desaparición del portátil del hospital, puesto que contaba con las claves necesarias para realizar este trabajo a través de la Red Idea de la Junta


Tras el  nacimiento de la biblioteca se había aprobado inicialmente la creación de una sala de lectura para familiares, que de momento también ha quedado en el olvido, aunque el hospital podría aún retomar también esta idea en el futuro. 


Humanización

El  gran proyecto de la biblioteca en la unidad de diálisis, esas incontables horas de trabajo, dedicación y esfuerzo de tantos años, que tanto ha contribuido la humanización de las relaciones entre los profesionales y los pacientes, empezó a desmoronarse de golpe y porrazo. “De pronto, empezaron a desaparecer cajas de libros, sin que nadie supiera donde iban", dicen quienes la gestionaban.


Luego, un sábado desapareció el ordenador portátil con el que se catalogaba y gestionaba la biblioteca”, dicen trabajadores del hospital. A partir de ahí, de nuevo “las cajas de libros se movían misteriosamente de sitio o seguían desapareciendo”. Luego llegaron las obras de la sala de diálisis, y el covid, los libros desaparecieron por completo, hasta la fecha.


En manos de la gerencia

Todo ello llevó a quienes habían gestionado la biblioteca hasta entonces a dejarla en manos del nuevo gerente. Así se comunicó de forma interna esta decisión a quienes habían participado en el proyecto:  “Dada la trayectoria que ha sufrido la biblioteca (pérdidas sucesivas de libros y material), y perteneciendo esta biblioteca a la Red Idea de la Junta,  con casi 500 libros catalogados, se ha puesto en conocimiento de la gerencia del hospital nuestra incapacidad para gestionar esta situación, poniéndola en sus manos, puesto que en última instancia la responsabilidad es del hospital la gestión o disolución de la misma”.


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