Antonio Puertas, aquel niño que siempre supo que quería ser Físico (2)

Forma parte del grupo de la UAL que investiga en la Econofísica, una nueva rama científica

Antonio Manuel Puertas, en su despacho del Área de Física Aplicada, en el edificio CITE II-A de  la Universidad de  Almería.
Antonio Manuel Puertas, en su despacho del Área de Física Aplicada, en el edificio CITE II-A de la Universidad de Almería. Guillermo Fuertes
Remedios Fernández 21:16 • 20 sept. 2022

Así pues, entrado el año 2016, Antonio Puertas ya tenía ante sí varios frentes de investigación en varias ramas de la Física. Por un lado, le habían aprobado un proyecto sobre micro-reología. Y, por otro, Javier Batlles, un compañero de la UAL que trabajaba en energías renovables, y con quien había comenzado a colaborar, le propone ser investigador principal en un proyecto europeo en el que colaboraban investigadores de Polonia, Chile, Bolivia, más una empresa del país vasco y otra de Dinamarca.


Pero, de pronto, en su camino surgió otra línea de investigación: la Econofísica. Surgida en los años 1990, se trata de un campo de investigación que aplica teorías y métodos que han sido desarrollados para la Física, para entender problemas y fenómenos de la Economía.


En su despacho de la Universidad de Almería, vuelve a la pizarra llena de fórmulas y gráficos. “Todo comenzó...”, se detiene y sonríe. “El ‘culpable’ fue Joaquím Clara, quien también es doctor en Física, y, además, le gusta la Economía. Y, bueno, algunas tardes, cuando acababa su jornada en el microscopio electrónico, se venía y, en esta pizarra, pasábamos unas horas ideando cosas...”.



Analogías

Y poco a poco, de esas tormentas de ideas empezaron a salir cosas interesantes. “Joaquín tenía datos del cambio euro-dólar, y con eso empezamos a trabajar”, recuerda Antonio. “Y, en un momento dado, comenzamos a darnos cuenta de que los desplazamientos cuadráticos medios del precio hacen algo que se parece mucho a lo que existe en los vidrios coloidales”.



Con estos resultados fueron a ver a Javier de las Nieves, también Físico, y a este le gustó el tema, y les propuso contactar con compañeros del departamento de Económicas. “Así se formó un grupo de trabajo: nosotros tres, mas Juan Evangelista y Trinidad Segovia, de Económicas, y Miguel Ángel Sánchez Granero, del departamento de Matemáticas. Ellos ya tenían trabajos previos, y están haciendo cosas de Econofísica...”.


Antonio escribe ecuaciones en la pizarra. “Cuando se calcula cuánto se mueven las partículas de un fluido, lo que sale es una línea recta”, explica. “Esto es movimiento browniano, aleatorio, digamos. Pero si tienes un líquido muy viscoso, ocurre que las partículas, al principio, se mueven poco; van chocando unas con otras, y no van muy lejos. Hasta que, si les das suficiente tiempo, encuentran su ‘hueco’, se separan y ya sí se van lejos. Entonces, en la gráfica aparece un ‘escalón’”. En el caso de un vidrio, añade, “las partículas se mueven, chocan, pero, por más tiempo que les demos, no se van. Y sale una gráfica que, al cabo de un tiempo, deja de subir”.



Y entonces, viendo los datos de los precios, apareció una analogía con esos resultados. “Si calculas en los precios algo equivalente a esos desplazamientos de las partículas, es decir, su desplazamiento cuadrático medio, encontramos que a veces (dependiendo de si es de día en Europa, o Estados Unidos, o en los mercados asiáticos, por ejemplo...), salía la gráfica del movimiento browniano; pero otras veces, el famoso ‘escalón’”.


La dinámica

Es decir, era como si su dinámica estuviera impedida de alguna forma. “Nos miramos, repetimos los cálculos..., y salía”, dice Antonio. “Entonces nos fuimos a las funciones de distribución. Si el movimiento es browniano, esta función es una curva de Gauss, la famosa campana. Y en los vidrios, en todos los modelos es una gaussiana hasta que le das suficiente tiempo y la partícula consigue escapar. La campana entonces se va abriendo, y va haciendo como unas ‘colas’ por debajo. ¡Y lo mismo pasaba con los precios!”.


“Y la idea es: ¿tiene este escalón con el euro-dólar el mismo origen, digamos, que en las partículas?”. Antonio abre las manos. “Es decir, ¿podemos hacer una analogía en el modelo, viendo de dónde viene cada parte, y por qué sale eso..?”. Sigue explicando conceptos, y habla de mínimos de energía, de equilibrio... “Es complejo, pues yo puedo poner aquí un trocito de Física, definir una entropía de mezcla, por ejemplo. Pero luego, eso... ¿es como una entropía física, o no?”. Al final, lo que subyace entre los dos mundos es el modelo matemático. “Es decir, lo que nos proporciona la interpretación es que el modelo funciona. No significa que la explicación tenga que ser esa, pero sí que la idea sirve...”.


Publicaciones

El primer trabajo en el tema lo publicaron en Physical Review Letters, la revista de Física más importante a nivel mundial. También han publicado en Plos One, aplicando los datos de otros cambios de monedas, e interpretando lo que sale, “pues, por ejemplo, a partir de aquí sacas el tiempo en el que una moneda escapa de un mínimo. ¿Y qué significa que una lo haga antes que otra? Pero eso ya tiene más carga económica...”.


Luego publicaron otro artículo en el que trabajaron con acciones del New York Stock Exchange. “La idea era: tomamos las acciones en función del tiempo, y las consideramos como si fueran posiciones de partículas”, explica. “Y salía que es como un gas ideal, no interaccionan entre ellas a nivel de estructura, pero, cuando miras la dinámica, sí que hay interacciones...”.


Antonio habla de su publicación más reciente, en la que han trabajado con la Teoría de Respuesta Lineal. “Esta te dice que, en un sistema con fluctuaciones, ellas se van a disipar y el sistema volverá al equilibrio. Y si aplicas un efecto externo que saque al sistema de él, y dejas de aplicarlo, volverá al equilibrio de la misma forma que lo hace cuando tiene una fluctuación. Es decir: cómo saco un sistema del equilibrio, es igual a cómo vuelve a él cuando se ha salido solo. Y así vemos cómo una propiedad del sistema evoluciona si la saco del equilibrio, en función de cómo era en este...”.


“Entonces, es imposible predecir cuándo va a pasar algo”, Antonio señala la pizarra. “Pero esta teoría sí nos dice, cuando pase, cómo va a evolucionar el sistema. Y funciona. Lo comprobamos con estadísticas del Nasdaq, de muchos años, y ahora con otras del petróleo, el Bitcoin... Ese es el objetivo de la siguiente publicación: comprobar que la teoría funciona en esos mercados”.


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