Don Manuel Gómez Campana

Hijo del médico José Gómez Rosende y padre de los Gómez Angulo

Don Manuel Gómez Campana, el más alto del grupo, en 1964.
Don Manuel Gómez Campana, el más alto del grupo, en 1964. La Voz
Eduardo de Vicente 20:30 • 18 jul. 2022

En el mes de abril de 1970, dos semanas después de la muerte del doctor Gómez Campana, la Diputación de Almería acordó darle el nombre del ilustre médico a la sala de cirujía del Hospital Provincial, donde había desarrollado su profesión durante medio siglo. A la vez, los diputados le pidieron al Ayuntamiento de Almería que la plaza que existía frente a la puerta  principal del Hospital llevara también el nombre del cirujano.


Don Manuel Gómez Campana no solo forma parte de la vida del Hospital Provincial, sino que es un trozo de historia de nuestra ciudad, uno de esos personajes que dejaron una profunda huella en varias generaciones. 


Fue médico desde niño, como correspondía al hijo del doctor José Gómez Rosende. En su casa se vivía la profesión con devoción, cuando cada operación quirúrgica que acometía su padre era una aventura por la escasez de medios y porque se trataba de una especialidad que en una ciudad como Almería estaba todavía en pañales.



Su padre, el doctor Gómez Rosende, fue el pionero de la cirujía estética en el Hospital. En mayo de 1884 operó a un paciente de un tumor en el labio inferior y posteriormente lo sometió a una queiloplastia para que esa parte de la cara no le quedara desfigurada. Casi todas las operaciones de hernias pasaban entonces por sus manos en un tiempo en el que cada intervención llevaba implícito un proceso de aprendizaje. Gómez Rosende fue además un excelente orador, experto en hipnotismo, materia que dio a conocer a los almerienses en diversas conferencias. 


Fue director del Instituto de Vacunación, impulsor de la primera compañía de seguros de accidentes que se estableció en Almería y presidente honorario del Colegio de Médicos desde 1919. 



La figura de su padre marcó la infancia de Manuel Gómez Campana, que ya desde niño estaba predestinado a seguir sus pasos. Tras cursar los estudios de Bachillerato en el Instituto de Almería, estudió la carrera de Medicina en Granada y en Madrid, hasta que en 1918 obtuvo su primer destino en el pueblo de Tabernas. 


En 1924 aprobó las oposiciones a médicos supernumerarios del Hospital Provincial, consiguiendo la puntuación más alta y obteniendo el número uno de su promoción. Como su padre, el doctor Gómez Campana no tardó en destacar en las operaciones de hernias, en cuya especialidad estaba considerado como uno de los mejores de España. Su fama llegaba a provincias limítrofes y eran frecuentes los casos de pacientes de Granada, de Jaén, de Murcia y de Málaga, que se ponían en sus manos a la hora de entrar en el quirófano.



Él fue el que introdujo en Almería la técnica del profesor americano William J. Mayo, a la hora de operar las hernias estranguladas. Tanta reputación fue adquiriendo que no tenía tiempo para descansar. Era médico de la beneficencia provincial, como antes lo había sido su padre, y disponía de una consulta particular que atendía de dos a cuatro de la tarde, sin tiempo a veces ni para almorzar.


A lo largo de su carrera tuvo tres consultas: la primera en los años veinte, en el número 89 de la calle Obispo Orberá; la segunda en el número tres de la calle Minero, donde trasladó su vivienda en 1936, y la última en el Paseo de San Luis, donde en los años de la posguerra abrió un sanatorio clínico en el que también trabajaron sus hijos José Manuel y Luis Gómez Angulo.


Don Manuel Gómez Campana fue un médico muy querido en la ciudad. Supo anteponer los deberes de su profesión a cualquier inclinación política. En los años de la guerra civil realizó una gran labor al frente del hospital para heridos que las autoridades republicanos tuvieron que improvisar en la finca del Canario, en la Cuesta de los Callejones. En el mes de septiembre de 1937, el periódico ‘Adelante’ relataba el trabajo intenso que estaba desarrollando el doctor Gómez Campana en el quirófano, salvando la vida a muchos combatientes que llegaban a sus manos al borde de la muerte.


Don Manuel falleció el 21 de marzo de 1970, a los 76 años de edad. Su funeral fue un duelo colectivo en la ciudad.



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