El Retrovisor: El “sí” a la OTAN en Palomares y el vecino monte Gurugú

La exitosa Cumbre de Madrid nos trae el recuerdo del referéndum sobre la OTAN de 1986

Gurugú en Cabo de Tres Forcas en Marruecos.
Gurugú en Cabo de Tres Forcas en Marruecos. La Voz
Antonio Torres 20:30 • 01 jul. 2022

El “sí” ganó abultadamente en Palomares, barriada marcada por lo ocurrido en 1966. El voto afirmativo a la permanencia en la OTAN triunfó en Palomares con 332 votos de los 441 emitidos, lo que significa el 75,28% de los sufragios, frente a los 94 votos negativos, equivalente al 21,31%. Había interés por conocer la opinión de Palomares, marcada por el accidente termonuclear. Recuerdo la crónica que escribí para El País, en marzo de 1986, cundo ofrecí los datos del referéndum.


María Alarcón, presidíó la única urna instalada en el colegio público, situado a 60 metros del lugar donde aquella mañana de enero de 1966 cayó el tren de aterrizaje de los dos aviones que arrojaron bombas termonucleares y siete muertos. En esa campaña por el voto, conviene subrayar lo que apunté: “En Palomares refieren a la falta de agua y a la actitud de los exportadores, que no quieren oír de la etiqueta Palomares en las cajas de tomates que salen de esta zona”. Antonia Flores, de de 26 años, era la alcaldesa pedánea.  Pedro Domingo Sánchez, de 65 años, votó no. “Sánchez era el profesor de EGB que explicaba a los alumnos de hace ahora 20 años la lección, en una de las enciclopedias al uso. En cambio, Flores siguió las directrices de su partido, el PSOE, y votó sí, igual que Andrés Fernández, alcalde de Cuevas del Almanzora, municipio cuya corporación aprobó la desnuclearización de la zona”.


Monte Gurugú. Melilla es nuestra vecina y con la que existe gran relación. está a media hora de Almería y su frontera es la más vigilada del Mediterráneo. La OTAN era hasta la guerra un organismo casi prescindible. Putin le ha dado foco. Los aliados pactaron reforzarse frente a Rusia y anunciaron adaptarse a los retos del siglo XXI como los ataques híbridos. Una reflexión sobre los que se quedan varados en dudas con las mismas consignas sobre la nueva política de Defensa. Hay nuevos desafíos en la geopolítica. No conviene simplificar la cuestión porque conviene subir otro escalón para invertir en paz y defensa. Ya no vale decir “OTAN, no” sino ofrecer alternativas en un mundo cambiante e hiperconectado. Nadie está en contra de la paz.



A distintos gobernantes que he entrevistado sobre la importancia de la Base Militar de Viator, casi siempre han afirmado que es un asunto de Estado y de estrategia por la cercanía con el Magreb. En relación con las muertes en la frontera y valla de Melilla nos sitúa el escritor John Carlin, autor de El factor humano, libro llevado al cine sobre la fascinante historia de cómo Nelson Mandela consiguió el milagro de la reconciliación. “Somos los afortunados de la tierra los que hemos vivido en los países ricos de Occidente durante el último medio siglo. Ha sido el periodo más próspero, más saludable y más pacífico de la historia humana. De repente mucho indica que este inusual estado de relax va a cambiar, que no estamos lejos de volver al modo por defecto de penuria y barbarie. Menos mal que tenemos las batallas sin sangre del deporte como anestesia para olvidar, aunque sea solo por un rato, que las economías se hunden y el mundo parece estar al borde de irse al carajo”. Permanece en la memoria el instante cuando, junto a mis compañeros Francisco Flores, Fede Ríos, Francisco Herrerías, actualmente en Interalmería y Javier García de Telecinco, todos con la empatía profesional para emprender cualquier reto periodítico que se propongan, reunimos unos euros para ayudar a un joven que una pierna escayaloda, tras caerse en un intento de asalto a la valla de Melilla. Tiendas de plástico para dormir debajo de los árboles y siempre pendientes de redadas caprichosas, aunque tuvieron tiempos peores cuando se les robaba y agredía con bandas organizadas y que la policía marroquí acabó. Permanece en el recuerdo tenderetes montados para pasar tantos días de espera en el Gurugú, había decenas de zapatillas, pantalones vaqueros-sudaderas y hasta latas grandes de tomate vacías. Se hacían instrumentos musicales o cuadriláteros para boxeo que servirían para el “ocio”, entretenerse y prepararse para un nuevo asalto a la valla. Sueños para huir del hambre y alcanzar un mundo más digno para ellos mismos y sus familias. El pasado fin de semana, algunos jóvenes sudaneses que consiguieron entrar en Melilla, de los 2.000 que lo intentaron, confesaron que hasta llegar ahí les supuso meses de sufrimiento y espera. La Fiscal General del Estado, Dolores Delgado, ha pedido que se investiguen las circu nstancias de lo ocurrido en la frontera donde fallecieron 23 personas, aunque las onegés elevan esa cifra a 37. Marruecos muestra su habitual apagón informativo.


A los periodistas que hemos estado en el monte Gurugú de Nador se nos parte el alma porque hay seres humanos que sobreviven entre violencia, hambre y sueños. El exdirector de contenidos de Canal Sur Radio, Francisco Flores, rememoró ayer algunas de sus experiencias en el monte marroquí desde el Real de Antas donde dio el pregón de las fiestas: “El Gurugu”, define Francisco Flores, “es la antesala a la frontera entre la vida y la muerte. Las noches en el Gurugú abrigan, día tras días desde hace décadas, heridas de largos viajes subsaharianos, violaciones, sueños, recuerdos, hambre, sed, lagrimas, violencia y miedo, mucho miedo. En Gurugú, miles de almas han querido ser invisibles para saltar la valla, lejos de la tiranía de gendarmes, en andamios de madera que sortearán las alambradas de las vallas de ciudad europea de África. El Gurugú es el trozo de tierra donde la vida y la muerte se encuentran en el silencio del dolor”. En igual sentido se expresó desde Aguadulce el exproductor de Canal Sur Radio, Federico Ríos, Ambos han viajado una decena de vecess. “He visto a jóvenes”, subraya Ríos, “que se han desplazado desde de Sierra Leona, en días con hambre y sin agua que cuando llegan al mote y se preparan para saltar se preguntan y ¿ahora qué. Ya no tienen nada que perder y se juegan la vida”. Hace 20 años recorrí el Gurugú que, lamentablemente, saltó a la actualidad. 





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