Enrique Marín pregona San Antón evocando el barrio de su niñez

La Asociación del Centro Histórico recobra este acto en la Iglesia de san Juan

Enrique Marín, durante su pregón en la Iglesia de San Juan.
Enrique Marín, durante su pregón en la Iglesia de San Juan.
Manuel León
14:40 • 16 ene. 2022 / actualizado a las 15:25 • 16 ene. 2022

Volvió el pregón de San Antón al barrio antiguo de Almería tras el obligado barbecho del año pasado; volvió el pregón del santo de la Naturaleza y de los animales, sin lumbre y sin fuego, pero con el tono cálido fraguado en la garganta del pregonero; volvieron las fiestas de San Antón que organiza la Asociación de Vecinos del Casco Histórico de Almería, a ralentí, sin hogueras ni chacinas, pero con la ilusión de que siga viva la llama de esta celebración. "Para que no se pierdan estos actos, ya hemos perdido demasiadas cosas en Almería", argumentó la presidenta de la Asociación, Magdalena Cantero, desde el atril de la Iglesia de San Juan, la más antigua de Almería.



Se dio cita de nuevo, en esta antigua mezquita mahometana, la gente del barrio para escuchar el pregón de Enrique Marín Sorroche, que es ya como parte de la historia sentimental de ese primerizo distrito, sobre todo por su vinculación con la Semana Santa. Presentó Cantero a Enrique, ante representantes de las cofradías y hermandades, ante las autoridades civiles y militares y ante su propia familia. "Enrique es parte del paisaje visual de nuestro barrio", aseguró y desgranó detalles de su biografía, como su apurado nacimiento sietemesino, la fragilidad que transmitía que incitó a sus padres a que calentaran el agua bendita con el que lo bautizaron y sus primeros pasos en la calle Solis. Y salieron a colación sus juegos infantiles en los que andaba siempre de un lado para otro con cajas de cartón coronadas por estampitas de la Virgen y flores, como si fueran pasos de Semana Santa y él un incipiente costalero. 



La presidenta cedió el micrófono a Enrique Marín, uno de los fundadores de la Hermandad del Prendimiento y uno de sus hermanos mayores más longevos. El protagonistas de la noche empezó a desgranar recuerdos, vivencias de su niñez, con voz tersa, con un toque de cariño y de nostalgia. Se acordó de cuando estudiaba en el Colegio Diego Ventaja con don Jesús el director, don Tomás y don Mariano; se acordó de aquellas primeras hogueras de San Antón en las que los niños de barrio iban buscando maderas por las casas viejas para llevarlas a la Casa de los Puche donde se las guardaba Rogelio Ubeda, esa casa con la que ha conseguido su sueño de convertirla en la actual sede del Prendimiento. Y después llegaba la noche y la Plaza de los Olmos -hoy de Bendicho- encalomaba uno de los principales fuegos de la ciudad en el que después, ya con las ascuas, los jóvenes aprovechaban para saltar por encima.



"De todo eso han pasado más de 50 años", explicó el pregonero, el nieto de Josefina Sorroche, la matrona que se tuvo que hacer cargo de él porque su madre falleció tempranamente. Y relató más pasajes que aquellos días hundidos en su memoria: las guerrillas con los niños de la Alcazaba, entre moros y piratas, lanzándose las piedras milenarias de la fortaleza, "peleas que casi siempre perdíamos", reconoció el pregonero. Y habló también de los sabores, de los olores del centro histórico, de los bocadillos de callos y los refrescos Fortaleza antes de entrar al Cine Moderno, de la gloria del pan griego que hacían en La Flor y la Nata, del equipo del Pavía cuando jugaba en el Campo del Gas al que iba con su abuelo de mano. 



E hizo sonar Enrique el fandanguillo de Almería  mientras pasaba páginas de su propia historia, en esa Iglesia sanjuanera, mientras hablaba de la Almedina y de la Catedral y de todos los rincones donde vió la luz primera, de los claveles de mayo, de las vistas de San Cristóbal, de "una pesetica para la maya, que no tiene mantón ni tiene saya"; y lanzó un ruego al vecindario presente para que "siempre tengamos encendida la llama de San Antón". Y se acordó con emoción de uno de sus vecinos y compañeros en la fundación del Prendimiento, Juan Antonio Barrios, fallecido recientemente, "te echamos de menos Juan Antonio, hoy estarías aquí, ojalá que la Virgen de la Merced te haya acogido bajo su manto". 








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