La Legión saca músculo en Sierra Alhamilla con la vista puesta en las misiones

La VIII Bandera, con apoyo de artilleros y zapadores, realiza el ejercicio Comandante Carvajal

Tres columnas ascienden por las vaguadas de un terreno roturado y laderas secas. Avanzan con pie firme, disciplinados hacia posiciones de vanguardia. Son legionarios de la VIII Bandera Colon, reforzados por los Zapadores. La incursión de un grupo insurgente ha provocado un brote de violencia en una región inestable. El puesto avanzado sufrió una noche continuada de hostigamiento y al sur se ha sucedido un cambio de gobierno local.


Sin embargo, es la línea fronteriza la que más preocupa. Los tropas del Norte han cruzado el paso y las fuerzas españolas deben frenar la ocupación y forzar el repliegue. Por eso, mientras las compañías remontan las pendientes y preparan la apertura de una vía en el vallado, la Artillería descarga sobre posiciones enemigas. Una explosión revienta en un punto débil y los legionarios irrumpen en los ramales, trincheras de este escenario figurado. Retumban los disparos huecos. “¡Enemigo abatido!”.


La prueba pertenece al ejercicio Comandante Carvajal que la Brigada Rey Alfonso XIII de la Legión ha desarrollado durante una semana en el campo de maniobras y tiro Álvarez de Sotomayor, en las estribaciones de Sierra Alhamilla. El teniente coronel Francisco Antonio Olivares, jefe de la VIII Bandera, supervisó el desarrollo de un ejercicio con fuego real destinado a la preparación de las tropas para una intervención en un escenario verosímil, con características que podrían encontrar en la futura misión en Líbano o en escenarios de operaciones como Afganistán o Irak.




La primera parte del adiestramiento se calificó como ‘alfa’, con formación específica de cada unidad, mientras el segundo alcanzó la categoría de ‘beta’ y reunión al mismo tiempo a componentes de la VIII Bandera, la Bandera de Zapadores, el Grupo de Artillería y Transmisiones.

Misiones

Este diseño permite mejorar la preparación de los legionarios y ensayar la cohesión entre distintas especializadas, un paso imprescindible para la proyección a misiones en el exterior. La Legión tiene a la vuelta de la esquina los relevos de los contingentes de Líbano (cascos azules de la ONU) y de Mali (tropas de la Unión Europea). A la espera de la confirmación definitiva de Defensa, los equipos deberían partir a finales del año 2022, lo que exige un importante esfuerzo previo de perfeccionamiento para unas tropas diseñadas fundamentalmente para servir en operaciones internacionales.




En este sentido, la Brigada Rey Alfonso XIII que lidera el general Melchor Marín Elvira ha intensificado su agenda de adiestramiento estos meses de otoño. Además del ejercicio Comandante Carvajal, a principios de noviembre se desarrolló el ejercicio Maidsa 21 con el Grupo de Caballería Reyes Católicos y el Grupo Artillería. También hay previstos otros hitos en el resto de unidades. Todo el adiestramiento está salpicado además de nuevos recursos y procedimientos de la Brigada Experimental 2035, donde la Legión prueba el Ejército del futuro.

 

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