Absuelta de estafa tras vender un perro que murió

Se enfrentaba a una petición de nueve años de prisión

El perro que murió era de raza Yorkshire.
El perro que murió era de raza Yorkshire. Europa Press
Europa Press
19:46 • 04 jul. 2021

La Audiencia Provincial de Almería ha absuelto a una ex comercial de tiendas de animales que se enfrentaba a nueve años de prisión acusada de estafar con la venta de un cachorro que falleció por parvovirosis cinco días después de que ser recibido por la compradora.



El tribunal de la Sección Tercera concluye que ninguna prueba practicada en el acto de juicio permite afirmar que la acusada “tuviese conocimiento de que el perro vendido estuviera enfermo”, al tiempo que afirma que “ciertamente” la enfermedad que causó la muerte del animal “sobrevino” con “posterioridad a la recepción”.



Añade la sentencia, consultada por Europa Press, que la denunciante, única acusación después de que la Fiscalía solicitase el sobreseimiento de la causa penal, nada más recibir el perro lo llevo al veterinario “para que le hiciera un reconocimiento general, sin que le encontrara nada mas que ácaros en los oídos”.



 “Falta por tanto el elemento fundamental de este tipo penal”, traslada en alusión al delito de estafa imputado y que es la utilización de un engaño precedente o concurrente y bastante por parte de la acusada, con un animo de lucro, conocido y utilizado por esta para producir un error esencial en la denunciante y que la lleva a realizar una disposición patrimonial.



 En perfectas condiciones Insiste, así, en que cuando envió al animal “estaba en perfectas condiciones” mientras que, “tampoco por la empresa de transportes se le hizo objeción alguna a la vista del estado del animal”, a lo que añade el reconocimiento veterinario solo observó “ácaros en los oídos sin ninguna sintomatología mas”.



“La enfermedad que causó la muerte de este ni se manifestó en el momento del envío ni de la recepción, ni era conocida por la denunciada ni mucho menos ocultada a la denunciante”, destaca.



El tribunal de la Sección Tercera apunta, “a mayor abundamiento”, que en la propia cartilla sanitaria que se envió junto al animal” no constaba que estuviera vacunado de la enfermedad que le produjo la muerte, por lo que tampoco puede entenderse que hubiera engaño en cuanto a este aspecto sanitario, ya que según la veterinaria que depuso como testigo, las vacunas se suministran a los perros a criterio del veterinario correspondiente y que estos criterios varían de unos a otros”.



  “En cuanto al animo de lucro, fuera del propio de una operación mercantil de compraventa, debe tenerse en cuenta que la propia acusada cuando la denunciante le comentó que el cachorro había enfermado esta ofreció a la denunciante enviarle otro cachorro, a lo que la denunciante no accedió ni volvió a contactar con ella ni a reclamarle nada mas por ninguna otra otra vía, ejerciendo directamente la acción penal mediante denuncia en el correspondiente juzgado”, señala


Falsedad documental Con respecto al delito de falsedad documental por una supuesta irregularidad en la cartilla sanitaria que acompañaba al cachorro, reitera la sentencia que no consta que el animal estuviera vacunado de parvovirosis, “por lo que ninguna alteración del documento se hizo en este sentido”.


  “Sí aparecen en dicho documento lo que parece ser una corrección en cuanto a la fecha de nacimiento y sexo del animal, pero ninguna prueba se ha practicado tendente a acreditar dicha falsedad ni mucho menos a que esta, caso de existir, hubiera sido realizada por la acusada”, concluye.


 Los hechos por los que la acusación particular solicitaba nueve años de prisión, además de dos multas de 12 meses a razón de cuotas de cuatro y seis euros al día, se remontan a diciembre de 2009.


 Con motivo de un anuncio que la ahora absuelta tenia en internet de venta de perros, la denunciante formalizó la compraventa de un cachorro de la raza Yorkshire por la cantidad de 470 euros que abonó mediante transferencia bancaria el día 9 de Diciembre de 2009.


Ese mismo día la vendedora envió al cachorro junto con su cartilla sanitaria a través de la empresa de mensajería MRW mascotas, siendo recibido el animal por la compradora el día 10 de Diciembre de 2009. El perro falleció en la mañana del día 15 de Diciembre de 2009 a consecuencia de parvovirosis.



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