Le llamaban, y con razón, el Señorito (2)

Toreó vaquillas, formó parte de varias cuadrillas y acabó trabajando en el Hotel Costasol

Un día de julio de 1955, una tarde de corrida, apareció en el patio de caballos de la Plaza de Toros con una chaqueta negra con rayas blancas y una radiante camisa blanca con cuello redondo con las que parecía un galán recién salido de una película de Fellini. 



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