La restauración del Ayuntamiento pondrá en valor el vítor del siglo XVII

Se va a realizar la “reintegración cromática” de la pintura, arreglar el muro e iluminarlo

Vítor localizado en un muro interior del Ayuntamiento
Vítor localizado en un muro interior del Ayuntamiento La Voz

El ‘nuevo’ Ayuntamiento de Almería, la remodelada Casa Consistorial, va a apostar por mantener la historia de su interior. Así se transmite del proyecto de rehabilitación elaborado por parte de Ordaz Arquitectos y que tiene en su poder el equipo de Gobierno a la espera de firmar el convenio de financiación con la Junta de Andalucía para poder licitar la obra.


Uno de los elementos que se van a cuidar es el vítor del siglo XVII que encontraba el historiador Francisco Martínez Botella en los muros interiores del salón de plenos con el lema “La muy noble ciudad de Almería”. Según lo previsto en el proyecto se va a realizar una “reintegración cromática” así como una restauración del muro de sillería del siglo XVII en el que se encuentra. Para que su contemplación sea la más adecuada se va a proceder a colocar iluminación con proyectores museísticos.


Hay que tener en cuenta que con la redistribución del espacio de la Casa Consistorial  la ubicación final de este muro será “la de antesala del salón de plenos, recuperará su geometría original, recuperando a nivel general el suelo y techos originales de casetones” en este caso de madera aunque el original era de escayola simulando la madera.



Es curioso que hasta que no han llegado las obras de rehabilitación se desconociera la presencia de esta inscripción y que se haya mantenido oculta bajo las capas aplicadas al muro posteriormente. Pero ¿por qué hay un vítor en esa pared interior? Según explicaba Martínez Botella poco después el descubrimiento, ese muro era realmente la fachada original de la Casa Consistorial cuando se trasladaba a este edificio allá por el año 1654. 


Excepcional



Un vítor “es un emblema que se solía poner en las fachadas de los edificios públicos, principalmente iglesias o lugares en el que se expedían títulos, en los que se pone el nombre de la persona que ha superado de forma ‘victoriosa’ (de ahí el nombre) una oposición”, explica. El colocar un emblema de este tipo en el que se ensalza a una ciudad “es algo excepcional” y posiblemente esté relacionado por la intención de que todos los almerienses de la época ubicaran la casa del concejo.


Hay que tener en cuenta que la primera Casa Consistorial que tuvo la ciudad se ubicó entre las calles La Reina y Molino Cepero, junto a la puerta de la muralla que daba acceso a la Almedina. Según Martínez Botella “tras el terremoto de 1522 la Almedina se quedó casi despoblada y el Ayuntamiento se quedó en la periferia. Teniendo en cuenta que la Plaza del Juego de Cañas ya celebraba cada día el mercado y era el lugar en el que se celebraban las fiestas, el concejo decide trasladarse allí”.


Ya en su obra el Padre Tapia explicaba que se habían liberado 10.000 ducados para ampliar una casa que ya había en la plaza y en la que se celebraban juicios, para que se construyeran miradores para que la ciudad (refiriéndose a los concejales) pudieran ver los festejos del Juego de Cañas.


Esto suponía que la casa quedaría en su fachada, según la investigación realizada, “con una primera planta de piedra de cantería con un gran hueco central con ventanas enrejadas a los lados. Y en la segunda planta tres balcones coincidiendo con los vanos de la inferior”.


El vítor se ubicaba “en la esquina superior izquierda de la fachada, pegado a un balcón” para que pudiera verse desde cualquier parte de la plaza.


Ampliaciones

La realidad es que la Casa Consistorial -o casas consistoriales ya que se le fueron sumando viviendas con el paso del tiempo- fue ampliando su tamaño para cumplir sus necesidades y eso ocultó esta inscripción ensalzando la ciudad.


Primero se porticó el edificio y en lo que antes hubo balcones se construyeron terrazas para, ya en 1785, reconvertir estas terrazas en el salón de plenos.


Hasta que finalmente Trinidad Cuartara realizara la última intervención dejando la fachada tal y como la conocemos hoy y cuyo proyecto original data de 1902. 


Posiblemente el haber estado oculto bajo capas de yeso y al tratarse de un muro de piedra, ha protegido la conservación de este excepcional vítor.

 

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