Los Almendros: El arrabal de la loma de la basura

La bandera del popular barrio, el estandarte que se ve desde la lejanía, es la loma

El barrio de Los Almendros.
El barrio de Los Almendros. La Voz
Eduardo de Vicente
07:00 • 14 feb. 2021

Ahora que el confinamiento ha aumentado la necesidad de encontrar lugares solitarios que estén lo más alejados del tumulto del Paseo Marítimo y se hayan puesto de moda los olvidados cerros de La Molineta, han sido muchos los almerienses que han descubierto un nuevo accidente geográfico que no conocían: la loma de la basura que asoma sus miserias en un costado del cementerio, como un estandarte sórdido y siniestro.



Desde lo alto de la Molineta, desde las cuestas del cordel de la Campita, se aprecia ese cerro cubierto de plásticos y de basura que recorre  el arrabal de los Almendros y desciende hasta el cauce de la rambla de Amatisteros, como una extraña nevada.



Es el resultado de muchos de abandono y de absoluta impunidad de los vecinos que han ido depositando a sus anchas toneladas de desperdicios sin que ninguna autoridad lo impidiera. Esta imagen de absoluta desolación se multiplica a medida que no se va acercando al lugar y comprueba el estado de algunas de sus calles y la presencia del chabolismo como una forma de vida. Lo mismo te puedes encontrar con un casa fabricada con despojos que con un rebaño de cabras que pasta entre la basura como si estuviera en medio de un prado.



Ahora que desde el ayuntamiento se quiere poner en marcha una ordenanza cívica que cada vez que hace más imprescindible, puede ser el momento adecuado para llevar la cordura a esos barrios donde hay vecinos que campan a sus anchas infringiendo las ordenanzas y el sentido común. 






El arrabal d e los Almendros forma uno de esos barrios de la periferia que apenas han cambiado, que siguen estancados en los mismos problemas que tuvieron desde su origen como si el tiempo sólo pasara para ir empeorando un poco más la situación. 



Las casas del cementerio, como le llamaban a este rincón de Almería cuando empezó a gestarse, constituyeron en su día el primer barrio marginal de nueva creación que organizó el ayuntamiento. Las primeras  casas que se levantaron sobre la Loma del Almendrico, junto a la rambla, fueron chabolas que sirvieron de asentamiento a familias gitanas. Eran pequeños núcleos aislados que surgieron en una zona que nació con vocación de gueto por la proximidad del cementerio.



Cuando el Ayuntamiento de Almería empezó a urbanizar el lugar y a construir las viviendas, se produjo un rechazo generalizado a ocuparlas por el temor de muchas familias a vivir a tan sólo unos metros del campo santo de Almería y bajo la amenaza, mucho más real, de una rambla que cada vez que salía causaba estragos en la ciudad. Fue en los primeros años setenta cuando se entregaron las llaves de las llamadas 60 viviendas. Los primeros pobladores llegaron forzados por las inundaciones que sufrió la ciudad en 1970, que se cebaron especialmente con los barrios más pobres.



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