Adiós a Vicent Llorca, símbolo del compromiso legionario durante seis décadas

El Señor Vicent perdió a su familia en las riadas y vivió en el cuartel incluso tras retirarse

El Señor Vicent rodeado de compañeros
El Señor Vicent rodeado de compañeros La Voz

Pocas personas encarnan con mayor generosidad el concepto de ‘familiar legionaria’, tantas veces repetido, como el veterano militar Vicent Llorca Aznar. El caballero legionario falleció este domingo a los 90 años de edad en la residencia de ancianos de Pechina (Almería) tras seis décadas de servicio público y viste de luto a la Brigada Rey Alfonso XIII.


Su historia funde lo personal y lo profesional porque su vida, sobre todo, se narra en su amor por la Legión. Nacido en 1931, realizó el servicio militar a los 26 años en Palma de Mallorca, en un servicio de Artillería de Costa, aunque poco tardaría en enfudarse en el uniforme de sarga verde que nunca llegó a quitarse.


Ingresó en la XIII Bandera (en honor al general golpista Emilio Mola) y tras su disolución, se incorporó al Tercio Don Juan de Austria. De su destino en Sidi Ifni (al sur de Marruecos), pasó a la Compañía de Destinos del Tercer Tercio Sahariano en El Aaiún (en el Sáhara Occidental).




Sin embargo, su historia se recuerda particularmente por lo que sucedería años después, en el ocaso de su carrera militar. El ‘Señor Vicent’, como se le conocía, había perdido a su familia en las graves riadas de Valencia y decidió refugiarse entre sus hermanos legionarios. En lugar de retirarse como cualquier otro veterano, simplemente se quedó.


La Legión le acogió, en un hecho insólito en las Fuerzas Armadas. En el año 1996 llegó al cuartel Álvarez de Sotomayor de Viator con el grupo de soldados desplazados desde las Islas Canarias y se puso manos a la obra para edificar la recién creada Brigada Rey Alfonso XIII, paso clave en la modernización de la unidad. Se convirtió en un símbolo del Tercio y de la VII Bandera.




Cuentan los legionarios que el ‘Señor Vicent’ vestía siempre el uniforme de sarga y ayudaba en lo que podía. Eligió envejecer colaborando con los jóvenes legionarios, adecentando espacios comunes y aportando su trabajo hasta que las fuerzas lo acompañaron. Hizo honor al credo hasta el final.


En el año 2002, la Legión le buscó cuidados en una residencia de ancianos de Pechina, donde era visitado por sus compañeros y dijo adiós este fin de semana. La Brigada Rey Alfonso XIII se viste de luto hoy para recordar a uno de los suyos. El legionario Vicent Llorca.

 

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