Soterramiento: El alcalde cree “inasumible” la financiación que pretende ADIF

“ADIF olvida que el PGOU vincula los aprovechamientos urbanísticos a financiar la obra”

Ramón Fernández-Pacheco, alcalde de Almería
Ramón Fernández-Pacheco, alcalde de Almería La Voz
Lola González
13:18 • 11 dic. 2020 / actualizado a las 13:57 • 11 dic. 2020

Después de mandarle cartas pidiendo una reunión al ministro José Luis Ábalos, de solicitar la convocatoria de la sociedad de gestión del soterramiento ‘Almería Alta Velocidad’ y de haber firmado un manifiesto con la vecina ciudad de Murcia, el alcalde de Almería, Ramón Fernández-Pacheco, ha decidido dejar de esperar a verse con los responsables de Transportes o de ADIF para hacer públicas las dudas que le plantea las noticias que le llegan sobre la financiación de la integración del ferrocarril de manera extraoficial.



Explica el alcalde que en su momento se aprobaba el Plan Especial del Sistema General Ferroviario con la intención de que con los aprovechamientos urbanísticos de estos suelos se pudieran costear las obras de integración. Pues bien, afirma Fernández-Pacheco que “ADIF pretende construir otras cuatro torres más detrás de la estación en sus terrenos, desarrollar la zona de los antiguos talleres con la construcción de un edificio comercial de 80.000 metros cuadrados y otra torre más en esa parcela" porque así se permite en el plan pero que "la intención siempre ha sido que todo eso se materialice en que ADIF financie el soterramiento. Esa fue siempre la pretensión cuando se firmó el convenio con el Gobierno de Zapatero. Pero sin embargo, las primeras comunicaciones, extraoficiales porque no hay forma de comunicarse oficialmente con ellos, es que los tiros no van por ahí. Es que ellos quieren sus torres, quieren sus desarrollos urbanísticos, pero quieren exigir al Ayuntamiento que se haga cargo de unas cantidades que son del todo inasumibles”.



Reconoce el regidor de la capital que, de momento, es cierto que “no hay una propuesta en firme y que se está negociando”, por eso no habla de porcentajes definitivos que tendría que abonar el Ayuntamiento, pero que al no reunirse en ningún momento el Consejo de Administración de ‘Almería Alta Velocidad’ ni al haber encuentro alguno con representantes de Transportes o de ADIF para hablar del tema, la preocupación va creciendo.



Asegura Fernández-Pacheco que van “a pelear por una financiación justa” pero que de momento ésta es la situación con la que se encuentra. Preguntado por los porcentajes que en su día se marcaron para la actuación asegura que “solamente hay un convenio para la primera fase, la correspondiente al paso a nivel de El Puche, pero no para la segunda porque aún ni siquiera hay un proyecto decidido”.






Historia



Hay que tener en cuenta que fue el 7 de mayo del año 2010 cuando se procedía a la firma del acuerdo entre el Gobierno central -entonces representado por el ministro de Fomento, José Blanco-, la Junta de Andalucía -con la presencia de la consejera de Obras Públicas Rosa Aguilar, y el Ayuntamiento de Almería -con el alcalde Luis Rogelio Rodríguez-Comendador a la cabeza-, en el que se establecían los primeros porcentajes de participación en esta integración del ferrocarril en la ciudad. Unos porcentajes que se hacían patentes en julio de ese mismo año cuando el estudio informativo de esta actuación se sometía a información pública. Se hablaba entonces de una inversión de 244,16 millones de euros, cuantía que ha variado con los muchos cambios que ha ido sufriendo la idea original de la infraestructura. Pero ahí sí que se reflejaba un reparto de las aportaciones: el Gobierno pagaría el 74,2% de la obra contando por un lado, con las aportaciones que se consiguieran con los suelos propiedad del Estado, es decir, sus parcelas del Toblerone y la correspondiente a los antiguos talleres, y por otro, inversiones directas. Al Ayuntamiento de Almería le correspondería el 12,3% de la inversión mientras que a la Junta le tocaba aportar el 7,4% y a los privados el 6,1.



Tantas vueltas han dado los proyectos, las intenciones, las fases e incluso el uso o no de la estación histórica en la última década, que ahora toca casi empezar por el principio que es establecer quién paga qué y cuándo.


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