Intentan colar en El Acebuche 95 pajitas con hachís por el cable del teléfono

Funcionarios de El Acebuche evitan la introducción de la droga por el hueco en el locutorio

Pajitas con droga decomisadas
Pajitas con droga decomisadas La Voz
Javier Pajarón
08:00 • 27 nov. 2020

El centro penitenciario El Acebuche invierte en los programas de reeducación  con la seguridad como primer paso en el camino de la reinserción social de los internos. La protección de la población reclusa es un principio esencial y la lucha contra el menudeo de drogas y la violencia una prioridad.


Con esta filosofía, los funcionarios acaban de cerrar una nueva operación contra el narcotráfico en la cárcel de Almería que ha permitido evitar la introducción de unos 300 gramos de hachís, una cantidad muy elevada en el contexto de un centro penitenciario.


Los trabajadores  tenían sospechas de la manipulación de los teléfonos en los locutorios donde presos y familiares mantienen contactos e iniciaron una investigación que ofreció importantes frutos. El pasado 31 de octubre, El Acebuche sorprendió a dos mujeres mientras pasaban la droga de un lado al otro del cristal a través del hueco del cableado. Para ello utilizaban unas simples pajitas de plástico, usadas conmúnmente para sorber bebidas, con una pequeña dosis de resina de hachís.


Las cañas estaban rellenas con la droga, introducidas y prensadas en el interior con paciencia y habilidad. La pajita hacía que la pieza tuviera cierta rigidez y permitiera empujarla por el tuvo hasta el otro lado del cristal, donde el interior recogía la mercancía. El personal de El Acebuche intervino sobre las 19 horas del 31 de octubre, cuando se producían las visitas de familiares, y alertó a los servicios de la Policía Judicial de la Guardia Civil en el puesto principal de Huércal de Almería.

Investigación
Los agentes de la Benemérita arrestaron a dos mujeres acusadas de un presunto delito contra la salud pública, según ha confirmado la Comandancia de Almería a preguntas de LA VOZ.


Las diligencias de investigación también afectarán al interno, como parte del mismo presunto delito de narcotráfico. Además, a los reclusos que incurren en estos comportamientos se les suspenden beneficios penitenciarios de los que pudieran disfrutar, como parte del propio régimen disciplinario en prisiones.




Los funcionarios de El Acebuche pudieron acreditar con detalle el mecanismo utilizado y decomisaron la sustancia a ambos lados de la cabina de comunicaciones. La Guardia Civil halló 54 tubitos de plástico con la resina de hachís a las sospechosas (al menos una de ellas ocultaba las pajitas en las botas). El resto de piezas hasta completar las 95 cañas totales estaban ya en manos del interno y fueron detectadas por los funcionarios de la prisión.


La venta y el consumo de drogas bloquea los programas de reeducación de los reclusos y causa incidentes que pueden suponer un serio riesgo para la integridad de internos y personal de la prisión. Para minimizar la circulación de drogas en la cárcel y reducir los peligros, El Acebuche ha desarrollado con éxito en los últimos años medidas nuevas de seguridad.


Se han mejorado los sistemas técnicos de registro de personas y paquetería. No solo afectan a los internos que regresan de permisos penitenciarios sino también a los visitantes. De hecho, existe una especial atención a la entrada de familiares y allegados para evitar casos como el narrado.


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