El campo de golf de El Toyo se hace más sostenible

Están preparando la instalación de redes en una zona en la que se suelen escapar las bolas

Para todo aquel que no es aficionado al golf o que no está cerca de este deporte, el campo municipal que desde el año 2005 está en marcha en la urbanización de El Toyo es casi un desconocido, y de hecho, para aquellos que lo visitaron en los primeros tiempos de funcionamiento, casi también lo sigue siendo.


Recorrer los 18 hoyos que componen ‘Alborán Golf’ supone un respiro de tranquilidad en medio de esta pandemia, aunque la falta de jugadores pone en evidencia el parón que ha supuesto para el sector la llegada de la COVID. Explica Francisco Benegas, director gerente del campo de golf, que “los momentos más fuertes habitualmente, no este año por la pandemia, son los meses de octubre y noviembre, y de febrero y marzo. El público más potente son suecos y finlandenses y se vienen a Almería a jugar en cuanto va llegando el mal tiempo a sus países, y en mucho casos, llegan a estar hasta cinco meses aquí”.


Este año parece claro que este tipo de clientes casi fijos que tiene el campo municipal van a ser muy pocos, ya que la situación sanitario no invita a ello, pero desde el Ayuntamiento y la dirección del campo se está trabajando ya de cara al año 2021 y el objetivo de seguir consiguiendo el mayor número de turistas escandinavos que son lo que más se interesan por esta instalación “tanto por la climatología como por los precios”, asegura Benegas.


Servicios

Pero más allá de los turistas, este campo de golf de El Toyo cuenta con unos 500 abonados de los que unos 300 viven en Almería, con lo que, al menos hay una base importante de jugadores que puede seguir apostando por la instalación a pesar de la pandemia.



Precisamente para dar servicio a estos usuarios que más tiempo pasan en las instalaciones, desde el Ayuntamiento se ha decidido apostar por la construcción de la casa club que dejó pendiente la anterior concesión administrativa y que supone “una importante mejora para los servicios que se ofertan”, explica el concejal de Promoción de la Ciudad, Carlos Sánchez. Eso sí, no pone una fecha en el horizonte inmediato ya que todo dependerá de la evolución económica de la ciudad ya que “ahora mismo las prioridades son hacer frente a la situación actual”, recuerda.


Esta nueva casa club se une a los cambios que se están realizando en la instalación municipal y que “buscan principalmente una mejora en la sostenibilidad del campo”. Pone de relieve el concejal de Promoción de la Ciudad el arreglo del aparcamiento que se ha realizado “asfaltándolo, colocándole sombras e instalando placas fotovoltaicas que permiten utilizar esa energía eléctrica solar para el uso de la casa club provisional que tenemos, la cafetería o cargar los boogies que utilizan los jugadores y que son también eléctricos”.


Dentro de estos últimos cambios que se han realizado en la instalación desde que el Ayuntamiento asumiera la gestión directa, destaca Carlos Sánchez la cafetería que “no solo atiende a los usuarios sino que se ha convertido también en un punto de encuentro para gente que vive en la zona”.


Ruta

Para contarme la situación actual del campo el director gerente decidió que la mejor opción era coger un boogie y lanzarnos a recorrer los diferentes hoyos. Me sorprende el verde del césped a pesar del importante calor que hace todavía cuando hacemos la visita. 


La primera parada la realizamos justo en una zona cercana a los edificios que en su día componían la villa olímpica durante los Juegos del Mediterráneo. Allí bajamos para hablar sobre los problemas que algunos de los vecinos han planteado al recibir algunos ‘bolazos’ procedente de los jugadores que hay en el campo. “Se va a colocar en esta zona una red de entre 25 y 30 metros y de unos seis metros de altura para tratar de evitar que siga pasando”, explica Benegas quien aclara que “el que la bola pueda salir de la zona de juego depende en gran medida de la ubicación del hoyo y casi tenemos controlado donde puede pasar”. Con la colocación de esta red se intentará terminar con el problema que denunciado por parte de los vecinos.


Siguiendo la ruta vemos las zonas más cercanas a los hoteles, con los que se mantiene una comunicación importante ya que son instalaciones que en gran medida caminan de la mano a la hora de prestar servicio a los turistas. Nos acercamos a las zonas más cercanas a las urbanizaciones que, en muchos casos, tienen colocadas sus piscinas junto al campo por lo que, para tratar de evitar problemas, se está tratando de que vaya creciendo una pantalla vegetal que permita la privacidad a ambas instalaciones.


Como curiosidad hace una parada el director gerente del campo de golf justo a la altura de unos ficus. Los señala y explica: “estos árboles estaban colocados en algún punto de la ciudad y se trasladaron aquí. Han agarrado bien y están echando ya ramitas y hojas”. Y es que si algo destaca Benegas es que el campo está realizado con la presencia de especies que tienen un buen encaje en el clima almeriense, hasta en la hierba con la que cuenta.


Hierba

“Cuando el diseñador del campo realizó el proyecto, utilizó un tipo de hierba que se llama césped bermuda, que se utiliza mucho en California. Requiere menos agua que otras variedades y aunque en invierno se pone marrón, es más fea visualmente, necesita menos agua”, explica Benegas. 


Seguimos la visita y el boogie se para junto a uno de los dos grandes estanques. Allí se pueden ver a varias especies de aves que han encontrado en estos humedales ‘artificiales’ un espacio en el que vivir. De hecho, según cuenta el gerente, hasta alguna bandada de cigüeñas ha pasado algún día por allí en una parada técnica en su migración.


A los pies del lago me explica el sistema por el que se riega esta instalación. “Estos dos estanques almacenan el agua que nos proporciona la EDAR de El Toyo para regar todo el campo. Ellos nos echan agua cada cierto tiempo, nosotros la almacenamos en estos estanques y luego, desde ellos, se distribuye por la red de pequeñas tuberías de las que está minado el campo, con unos aspersores que con un pequeño impulso eléctrico salen a la hora que el programa informático lo determina y procede a regar”. 


El último vistazo lo realizamos a las calles de entrenamiento que sí que contaba con una importante presencia de jugadores que estaban prácticamente sus golpes. Unas calles que están en buen estado.

 

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