El confinamiento causa la bajada de todos los delitos... menos las drogas

La necesidad de sacar las cosechas de marihuana y el tráfico de hachís empuja las cifras

Registros de la Operación Tortelini de la Guardia Civil contra el tráfico de hachís en Níjar, a principios de verano.
Registros de la Operación Tortelini de la Guardia Civil contra el tráfico de hachís en Níjar, a principios de verano. La Voz

La onda expansiva de la explosión  del coronavirus alcanza prácticamente a todos los indicadores sanitarios, sociales y económicos de la provincia de Almería. El confinamiento puso el cerrojo a las actividades no esenciales y la limitación del tránsito convirtió las calles en páramos sin movimiento.


La huella de este fenómeno inédito aparece ahora en los estudios sobre criminalidad. Las cifras de delitos presentan una caída con tintes históricos en solo tres meses: un 25 por ciento en el cómputo nacional y un 20 por ciento en la provincia de Almería.

Descienden todos los registros por primera vez desde que se publican los informes de delincuencia del Ministerio del Interior. Todos... menos los delitos de tráfico de drogas.


El narco se ha resistido a abandonar el lucrativo negocio del contrabando y, ajeno a la pandemia, se ha lanzado al mercado clandestino con su habitual voracidad. El resultado es un crecimiento del 13 por ciento en los delitos contra la salud pública en el primer semestre del año en la provincia de Almería.


¿Cuáles son las razones de este incremento? La explicación hay que buscarla en una combinación entre los ejes habituales del narcotráfico en la provincia y la mayor presencia policial vinculada al dispositivo para garantizar el confinamiento.



En primer lugar, los productores de marihuana se han topado de frente con la presión del calendario. Las consechas (todas ellas ilegales) tienen un etapa de crecimiento y corte de unos tres o cuatro meses tras la introducción de nuevos métidos de cultivo y tratamiento. De este modo, los traficantes consiguen sacar varias producciones al año y multiplicar sus beneficios.


El confinamiento no impidió las labores de ‘agricultura’, pero sí la salida y transporte de la droga de manera discreta. Y, en este contexto, con las calles minadas de policías nacionales, guardias civiles, policías autonómicos, policías locales y hasta militares, el resultado fueron envíos de picadura de cannabis localizados en controles rutinarios.


A ellos se sumaron algunas operaciones puntuales realizadas por unidades de la Guardia Civil y la Policía Nacional, especialmente en las últimas semanas del estado de alarma cuando la curva mejoró y los agentes se encontraron más liberados de vigilancias sobre el tránsito.


La presión policial En segundo lugar, durante el último año la provincia ha vivido un renacimiento de los grandes alijos de hachís. Tras años de relativa calma, la fuerte presión policial en el Estrecho de Gibraltar ha desviado las rutas hacía el Levante. Operación desarrolladas por Vigilancia Aduanera en Torregarcía (Almería) o el nuevo grupo OCON de la Guardia Civil durante el estado de alarma reflejan esta dinámica.


La estadística del Ministerio del Interior publicada este mes de agosto muestra, incluso, una ligera subida de los delitos de tráfico de drogas en el segundo trimestre del año. Dicho de otro modo, se han detectado más casos durante el confinamiento y las semanas posteriores.


“Como excepción, se produce (...) un  incremento delos  delitos conocidos de  tráfico de  drogas,  muy  relacionados en  este  caso con  la  actuación de  las  fuerzas  y  cuerpos  de seguridad, en el marcode planes específicos como el Plan Especial de Seguridad para el Campo  de  Gibraltar”, explica el Ministerio del Interior.


Datos positivos El Ejecutivo destaca el carácter proactivo de la detección y persecución del narcotráfico. “En este  fenómeno  delictivo  se  producen muy pocas denuncias”.


En el lado positivo, la estadística deja un descenso del 24 por ciento de la criminalidad en la capital almeriense, un 20 por ciento en El Ejido, un 25 por ciento en la Comarca de Níjar y un 19 por ciento en Roquetas de Mar.


El indicador que ofrece mejores cifras es el de robos, en todas sus modalidades. Los hurtos, asaltos a viviendas y comercios y la sustracción de vehículos disminuyen de media un 40 por ciento en el último informe publicado por el Ministerio del Interior. Son las consecuencias de un cierre global e inesperado. Todo para, hasta la delincuencia.


 

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