“La granja-escuela de camellos lucha con desesperación por sobrevivir”

Úrsula Schulz dirige la granja-escuela del desierto de Pechina

Camellos en la granja-escuela.
Camellos en la granja-escuela. La Voz

La crisis por el coronavirus ha afectado a cantidad de negocios llevando a algunos a su cierre total. Las pequeñas empresas y los autónomos han sido los más damnificados por esta pandemia. Uno de estos negocios ha sido la granja-escuela del desierto de Pechina y su dueña, Úrsula Schulz. Tras una semana desde su reapertura, la gerente hace un llamamiento e insta a los almerienses a seguir visitando el centro. “Al igual que muchas otras empresas turísticas estamos intentando volver a la normalidad, pero es muy difícil ya que hemos perdido la época más fuerte del año” afirmaba Úrsula. 


La granja lucha con desesperación por sobrevivir. La gerente, que no cuenta con ningún sueldo para los próximos meses, sólo confía en que el verano les pueda ayudar un poco para mantener este hogar para los camellos y que de esta manera sigan disfrutando de vivir en Almería, con sus 3000 horas de sol al año y con muchos niños que les quieran y cuiden para compartir felicidad con ellos.


“Cuando el turismo vuelva a sus cauces, los visitantes agradecerán que exista una oferta complementaria tan simpática y propia para un paisaje desértico como el nuestro” expresa Úrsula. Este centro se encuentra muy cerca de Almería capital, en el municipio de Pechina. Es una elección ideal para ofrecer diversión a los niños en grupos pequeños, al aire libre, con animales y naturaleza. La granja de los camellos se compone de 20 habitantes con joroba y lleva funcionando desde 2009. En estos 11 años los paseos en camello han supuesto una oferta complementaria muy importante para el turismo de Almería, tanto de origen nacional como internacional, recibiendo visitas de todos los países y diversas provincias españolas en verano. “Las excursiones escolares de primavera son la principal fuente de ingresos. De haber seguido con la anterior normalidad, entre 2500 y 3500 niños almerienses nos hubieran visitado esta primavera con su colegio. Tenían muchas ganas, yo ya había visitado la mayoría de los centros para darles la charla educativa” declaraba.


Los niños suelen montar siempre en camello. Los adultos tienen la elección de optar simplemente por la visita o bien dar también un paseo en camello. En tal caso se preguntaría el peso durante la reserva para calcular las plazas e informar sobre la distribución y posibilidades.



La actividad dura unas dos horas. En primer lugar, se realiza una ruta que dura unos 35-40 minutos y después se sube a la granja. Se recomienda a los visitantes que se lleven un piscolabis para tomar en las mesas de picnic puesto que antes que pasar a la segunda parte de la visita hay que preparar a los camellos para que también puedan participar. Una vez están listos, se les podrá peinar y dar de comer. Quien así lo quiera podrá fotografiarse y para los más curiosos, se podrá recibir una charla sobre estos animales en el cine. Normalmente, si hay un gran número de niños y gozan de tiempo se podrá realizar la aventura de buscar el tesoro de los camellos. Esta actividad se desarrollará en caso de que alguno de los presentes tiene zanahorias. En caso afirmativo, el camello apodado Frasquito se encargará de buscarlas. Juego que le encanta y que tristemente lleva meses sin hacerlo. 


“Durante casi cuatro meses los camellos no han visto a los niños y lo único que hacían era comer, dormir, tomar el sol y algo de ejercicio. Uno de ellos murió por un ataque al corazón. Estaban acostumbrados a la gente y sin ellos, ha habido más peleas. Con la vuelta a la normalidad se han puesto muy contentos al ver los primeros visitantes”. Justo antes del inicio del Estado de Alarma, la granja-escuela había retomado su actividad primaveral pero sólo se realizaron tres excursiones, después hubo que cerrar. 


“Los animales estaban de muy mal humor, sobre todo al principio. Luego se acostumbraron al aislamiento, pero esto no quita que les haya encantado volver a recibir visitas”. Contaba Úrsula. 

El centro cuenta con las medidas de seguridad que además se explican en el centro, pero sí cabe mencionar que es obligatorio el uso de mascarilla. “Se trata de una actividad muy segura porque se realiza al aire libre, en pequeños grupos y con facilidad de separación entre familias, como hemos podido comprobar en estos días” menciona la gerente.


 

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