El Gobierno asegura que Argelia ha evitado la llegada de 1.500 personas

La eclosión de la ruta argelina convierte Alborán en zona de persecución en lugar de rescates

Imagen de archivo de una patera rescatada por Salvamento Marítimo en la costa de Almería.
Imagen de archivo de una patera rescatada por Salvamento Marítimo en la costa de Almería. La Voz

Las imágenes de pequeñas barcas de fibra, agrupadas en las orillas argelinas o montadas sobre la estela de las olas en el Mar de Alborán inundan las redes sociales en los últimos días con el sello ‘harraga’.


El término etiqueta a jóvenes magrebíes embarcados en la aventura de la inmigración clandestina, expatriados desde países con graves crisis internas políticas y sociales, donde la población se queda sin oportunidades. 


Los ‘harragas’ protagonizan ahora esos vídeos difundidos en las redes y, más aún, el principal fenómeno migratorio observado por España en los últimos meses, antes y después del estado de alarma.


Las pateras de argelinos son el 90 por ciento en la actualidad en la provincia de Almería y han aparecido, con la connivencia del buen tiempo, en la Región de Murcia y Alicante. Con la presión ejercida por Marruecos al tránsito de subsaharianos, la vía argelina se ha convertida en el principal reto en la gestión migratoria (y humanitaria) en Alborán.


El fenómeno ha aflorado nuevas situaciones. Las grandes pateras de subsaharianos de 40 a 80 personas a bordo han desaparecido, como acreditan los últimos análisis publicados por la Agencia Europea de Guardia de Fronteras y Costas. Los subsaharianos dejan paso a los argelinos.



España confirma la incandescendia de la ruta Orán-Almería. “Más del 95 por ciento de los inmigrantes interceptados en Almería son de nacionalidad argelina”, señala la Subdelegación del Gobierno a preguntas de LA VOZ.


El Gobierno pone el acento en dos mensajes claves. Por una parte, rechaza que la situación migratoria esté generando problemas vinculados al coronavirus. Ninguno de los brotes detectados en Andalucía tiene que ver con las pateras, repitió el jueves el subdelegado Manuel de la Fuente.


Y, por otra parte, hay un interés por subrayar la cooperación internacional. Según el Gobierno, apelando a datos de Interior, afirma que Argelia ha impedido este año la llegada a España de 1.500 personas en pateras avistadas y apresadas en sus propias costas. 


No hay información sobre la base de estas estimación, difícil de verificar. Ahora bien, Argelia se ha convertido en los últimos años como un aliado fundamental en la lucha contra el terrorismo, más aún al tratarse de un país con un alto número de retornados de las guerras en Siria e Irak. España insiste en el esfuerzo coordinado y en la colaboración bilateral, incluido el reto migratorio.


En cualquier caso, las dinámicas son muy distintas a las anotadas en la gran crisis humanitario de hace tres años. Las pateras ya no llegan con la gasolina justa para alcanzar zona SAR (rescate) y subir a un barco de Salvamento Marítimo, sino que intentan tocar tierra y escapar de la repatriación (España tiene convenios para la expulsión).  Ahora, las operaciones en le mar se parecen más a una persecución que a un rescate.

 

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