“Garrucha tuvo el único alto horno que jamás haya existido en la provincia”

El libro Minas, cables, ferrocarriles y fundiciones tiene el sello del médico Soler

Juan Antonio Soler Jódar.
Juan Antonio Soler Jódar.

- ¿Cómo se organiza para ser tan activo en redes sociales con su página El Faro?

Recibo miles de visitas. Ejerzo de médico en Sens, ciudad cercana a París. Mi profesión es muy exigente y el tiempo libre lo administro con los temas de memoria, patrimonio y arqueología que me apasionan.


- ¿Por qué se fue de Barcelona un médico de Bédar?

Quería ampliar mundo y porque el médico está mejor valorado, con más autonomía que en España y con menos burocracia. 



- Sierra de Bédar es clave en el conocimiento de la minería y se hacen esfuerzos en poner en valor las rutas de senderismo ¿qué novedades aporta el trabajo de documentación?

He viajado y buscado en archivos de diferentes países y he contado con la colaboración de varios ingenieros. Sorprenderán fotos localizadas desde Noruega a Estados Unidos o de coleccionistas de la localidad murciana de Mazarrón. Imágenes del cable aéreo desde las minas de Serena al puerto de Garrucha. Son muchos años de investigación. Fue esclarecedor el libro Trenes, Cables y Minas de Almería de Andrés Sánchez Picón y Miguel A. Pérez de Perceval Verde


- Su trabajo tan detallado ofrece planos y datos, ¿cuál es la génesis?

A partir de 1850 encontramos la minería de plomo en la zona de El Pinar, hoy zona turística y residencial entre Los Gallardos y Bédar. Aportamos fotos inéditas de 1888 y 1896 que nos da una visión impagable de personas y maquinarias de esa época. Mi trabajo está unido a Andrew Devey, residente en El Pinar de Bédar, un ex topógrafo e ingeniero con 24 años de experiencia que ha trabajado en todos los niveles en la industria minera del Reino Unido. 


- Bédar cuida sus rutas mineras con un plus de defensa del patrimonio y el turismo.

Fui uno de los pioneros de lanzar esa exitosa ruta. Bédar está ligada al hierro desde siempre, adelantándose varias décadas al resto de zonas mineras del sureste español. Sus inicios están vinculados, en 1857, al único alto horno que jamás haya existido en la provincia, en la Fundición San Ramón, de Garrucha, promovido por el mítico Ramón Orozco. A pesar del enorme desembolso efectuado el proyecto fracasó. La interpretación tradicional de este ‘aborto de la Revolución Industrial en Almería’ ha estado en los elevados costes de traer el carbón, aunque el profesor Andrés Sánchez Picón apunta más bien a la deficiente gestión. Puesto en marcha tras muchas vicisitudes financieras, en 1860, sus primeros años de actividad situaron a la provincia de Almería en el cuarto lugar de España en producción de hierro. 

 

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