“Recomendaría tener jefes antes de ser tu propio jefe, aprender de otros”

Alejandra lleva el timón de Muebles Mago en la era de internet

Alejandra Abad está al frente de Muebles Mago.
Alejandra Abad está al frente de Muebles Mago. Manu Manzano
Antonia Sánchez Villanueva 08:00 • 23 dic. 2019

Su meta no era hacerse cargo del negocio familiar fundado por su abuelo. Formada en el extranjero, políglota y ciudadana del mundo, un día tuvo que hacer las maletas y volver para ponerse al frente de Muebles Mago. De espíritu positivo y moderno, representa la tercera generación de la empresa. 


Alejandra lleva el timón de Muebles Mago en la era de internet. Titulada en Derecho y en Publicidad, trabajaba en el extranjero para grandes empresas multinacionales cuando un duro golpe la hizo volver e incorporarse al negocio familiar: la muerte temprana de su madre, María Abad, gerente entonces de la firma. Y la hoja de ruta vital y profesional de Alejandra dio un giro de 180 grados. 


Encauzó su futuro para trabajar fuera de Almería, ¿no entraba en sus planes incorporarse al negocio familiar?  

No, para nada. Es más, mi madre con sus hermanos jamás se planteaba esa situación porque entonces todos los primos tendríamos que trabajar en el negocio y somos ocho. Imagínate, si ya entre cuatro hermanos es difícil llevar un negocio, con ocho primos te vuelves loco, por mucho protocolo familiar que haya. 



¿La empresa familiar es complicada?

Sí, creo que sí. Es admirable en aquellas personas que lo hacen. Veo a Gema y Mirian de Congresur y digo, tienen que ser gemelas porque se complementan muy bien (risas). Pero cuando hay familias de distintas generaciones metidas en un negocio, es complicado. Tienes que lidiar mucho. 


¿Cómo se pueden salvar esas dificultades? 

Lo más importante es hacer un protocolo y que se lleve a rajatabla. Un protocolo en el cual quede delimitada muy claramente la formación y la asignación del puesto de cada persona y el salario al que debe aspirar. Tener una empresa familiar es un legado importantísimo. Una cosa importante que aprendí fuera es que todas las personas que tienen empresa familiar deberían al menos trabajar para otros un tiempo. Hay que aprender de otros, ir subiendo y cuando tú seas tu propio jefe comprenderás todas las posiciones que hay por debajo de ti. 


¿Para ser jefe primero hay que tener jefes?

Yo lo recomendaría. Está genial emprender, pero también creo fundamental que te forjes con otras personas que no son ni tu padre, ni tu madre, ni tu abuelo, ni tu tía, que no saben tu apellido, eres uno más y te tienes que hacer valer por ti misma.


¿Qué enseñanzas se ha traido de esa experiencia previa?

Sobre todo el timing, que es un concepto que yo utilizo mucho. Para mi es muy importante unas fechas, tener metas, unos objetivos e ir a por ellos, la organización y los incentivos a los trabajadores. Cada empleado que tengas tienes que saber incentivarlo.


¿Cuál es la parte más complicada en la gestion? 

El factor humano, sin duda. Al final los números salen o no salen. Eso es matemática o estadística. Pero el ser humano es tan variable… no hay ninguna fórmula para conocerlo. 


¿Qué recetas aplica?

Sacar paciencia, porque es difícil. Aunque te levantes con ilusión todos los días, hay cosas que te agradan y otras menos. 


¿Cómo debe ser un liderazgo? 

Hablamos mucho de la diferencia entre líder y jefe. Líder es la persona que quiere que los demás aprendan, se superen, y el jefe solamente es el que da órdenes y hace que se cumplan. Lo que intentamos al mando de una empresa es liderar, incentivar, explicar el porqué, ayudar a los demás a que desarrollen sus habilidades. No siempre es fácil. 


Estaba en el extranjero y por circunstancias de la vida se ve en la necesidad de volver a Almería y ponerse al frente del negocio. ¿Cómo vivió ese momento?

Mal. Estaba en Londres a punto de que me ascendieran e ir a Suiza. Me llamó mi madre por Skype y me dio la noticia. Se me hundió el mundo, ella que siempre ha sido fuerte. Y me planteé ¿qué hago? Llevo toda la vida formándome para estar fuera, ¿dejo todo lo que he conseguido? Porque en Almería tienes un apellido, pero fuera no eres nadie, todo lo que consigues es por tu esfuerzo. Mi madre me dijo vete a Suiza. Y me fui  y luego ya, en enero de 2015, hago la maleta. Siendo honestos, cuando pasa eso sé que ya no voy a volver. Esto es muy sincero, pero tienes un sentimiento de que por un lado quieres estar y por otro lado se acaba esta experiencia fuera. Ya me olía yo que teniendo obviamente un negocio, ¿quién se iba a hacer responsable? Y la verdad es que después de todo lo que han luchado mi abuelo y mi madre, ¿cómo no iba a responder yo?


¿Alguien se lo pidió, su abuelo, su madre…?

Mi madre jamás me pidió nada, pero hubo un momento en el que yo lloraba todos los días en Suiza, y mi jefe lo entendió perfectamente. Me dieron todas las facilidades y volví. A veces abres y cierras etapas de tu vida y otras las tienes que hacer por circunstancias que te obligan. 


De cara al exterior nunca pareció que no fuera el objetivo soñado de tu vida

Claro, pero es que detrás de una sonrisa, detrás de una expresión de felicidad, no sabes cuántas lágrimas hay. Pero ¿cómo vamos a estar llorando todo el día? Es verdad que fue difícil, porque yo me encontré en el despacho de mi madre, haciendo lo que hacía mi madre y sin mi madre. Hace un año no podría haber estado hablando de esto. 


¿Ha superado el duelo? 

El duelo está superado porque el tiempo va curando. Es una herida que está ahí, que nunca cicatriza, pero que se amengua el dolor. Cuando yo llego sólo tenía dos opciones, quedarme en mi casa y llorar o ir a la tienda y sacarlo todo adelante. Mi opción era la segunda. La primera no servía para nada. Al final, la gente tiene que pasar su duelo y tiene que llorar, estar cabreado o enfadado con el mundo. Se enseña de todo, pero no cosas tan importantes como prepararnos para la muerte de un familiar o lo que es un cuidado paliativo. Aprendemos de todo, pero de las cosas que nos duelen, no se enseña nada. 


¿Cómo fue la acogida a una mujer joven que se incorporaba al mando de la empresa familiar por parte de empleados, proveedores, clientes…?

No me puedo quejar, pero es verdad que se nota cuando gestiona un hombre o una mujer. Con proveedores y demás, yo ya conocía a muchos por mi madre, pero te tienes que hacer valer, había veces que hablaban con el encargado y no conmigo. Siempre preguntan por el jefe, nunca se pregunta por la jefa. A nivel de gestión con los empleados, ellos también lo han pasado mal, no sabían con quién se iban a encontrar. Después de cuatro años, han entendido ciertas circunstancias. Además, yo todos mis conocimientos los he intentado aplicar en Muebles Mago, lo que pasa es que Almería no es Londres o Madrid. Cuando yo empecé con el código QR, aquí jamás se había utilizado. O Linkedin. Herramientas que eran mi día a día fuera, aquí iban despacio. También es verdad que en Almería funciona el boca a boca muchísimo, para bien o para mal. La primera feria fui con mi abuelo, siempre le hablaban a él, y yo decía, si la que voy a comprar soy yo (risas). Sigue siendo un gremio muy masculino pero, bueno, todo va en evolución. 


¿Le ha costado aplicar conceptos avanzados a un comercio tradicional?

Fácil no es porque ante el cambio, la primera reacción es el no. Ha costado y todavía cuesta. Al final, en la empresa tienes que mostrar la fotografía entera para que las personas entiendan dónde quieres llegar, explicar el contexto, involucrarlos en el proyecto. Un protocolo de imagen, un protocolo de recibimiento, el porqué de las cosas, un seguimiento al cliente, coger el teléfono y tener alegria, porque tú con la voz estás transmitiendo… Pequeñas cosas que son muy fáciles y cuesta poco cambiar. Luego la tecnología, hacer financiaciones online y que sepan lo que se publica en redes sociales, la web, hacer seguimientos, todo eso ha sido pasito a pasito.


¿Su abuelo, el fundador, se asombra de la evolución del negocio?

Claro que se asombra, y me dice “hazlo de esta manera”. Y le respondo, “abuelo es que cuando tú lo hacías no había internet, ahora hay otras formas de hacer venta”. Estamos en una situación de mercado en que no hay tanto margen. Es la supervivencia y optimizar la rentabilidad. Me dice mi abuelo “deja el móvil” y le digo, estoy trabajando, contestando un email, poniendo una foto en redes sociales … Creo que todo tiene su tiempo. La visión de mi abuelo es increíble pero, claro, ahora le faltaría actualizarse. El ir a las ferias… al final es lo que a mi me alimenta, seguir viajando. 


¿Viajar en su vida es muy importante?

Muy importante. Como viajes grandes hago uno o dos al año, y luego cada dos o tres meses una escapada europea, sobre todo para ver a los amigos que he ido haciendo durante estos años. Almería es increíble, la luz, el clima, tener todo a mano, pero tiene otra serie de carencias que se pueden suplir viajando fuera. 


¿Hacia dónde se encamina su sector, el del mueble,  con la competencia de Internet? 

Hacia la especialización. Proyectos, interiorismo, una atención muy personalizada al cliente que viene a hacer el proyecto de su casa. Al final,nos encanta comprar por internet, lo fácil que es el clic, pero no podemos dejar de tener a una persona que nos diga confía en mí, que va a quedar bien. 


Entonces, la respuesta frente a gigantes como Amazon es…

… Atención, mimar al cliente, cuidarlo más que nunca. Competimos con máquinas que hacen clic y lo tienen en su casa, pero ¿y la sensación? Nosotros lo que estamos desarrollando ahora es la experiencia de compra. Es muy importante porque al final tú estás en tu casa, te compras cuatro faldas, o una silla, pero no tienes ninguna experiencia de compra. ¿Compensa frente al ir, mirar, que te diga el especialista en moda, o en interiorismo, mira esto, pon esto…? Y la tranquilidad de que compras en tu ciudad, que ayudas a la economía local, y que si algo no funciona, poder ir a la tienda y comunicarlo.


¿Frente a la experiencia global de comprar por internet, podemos volver a la local? 

Yo creo que sí, porque con tanto ordenador, tablet, iPhone, lo que tenemos es una carencia de hablar con las personas. Cuando vienen a una tienda de muebles te cuentan la vida. Estamos faltos de calor humano y de proximidad. Un ordenador nunca te va a sonreir. 


¿Cómo ha visto evolucionar la Almería que dejó de estudiante y la que ha reencontrado? 

Progresa, aunque lentamente frente a otras ciudades con el mismo o menos potencial. Se frena mucho con tanto cambio de políticos, lo que hace uno lo deshace el otro y la política tiene que abogar por el bienestar del ciudadano y de la ciudad. Sé que no es solamente en Almería, pero es que así no progresamos. 


Aquí los proyectos tardan quizá más de la media. 

Tardan muchísimo. Yo tengo amigos con influencia fuera, y lo que dicen es que si no se lucha en el Congreso o Senado, que si en Andalucía no se termina de pedir y de insistir por Almería, al final Almería es la última provincia de todas. Yo quiero saber en cifras qué inyección económica ha supuesto que Almería sea capital gastronómica. Ha supuesto que vengan muchos chef, mucha fotito, pero,¿se han beneficiado los restaurantes, los bares y demás? Hacemos balance del año, ¿qué balance ha tenido Almería? ¿hemos crecido en economía, hemos mejorado la infraestructuras? Es que vamos para atrás. Yo no tengo más visitas porque las infraestructuras son horribles.


¿Para los negocios es un problema real el de las comunicaciones?

Por supuesto que sí. Al final te paraliza, la gente no está tan dispuesta a desplazarse, a perder su tiempo, o los precios prohibitivos a la hora de volar. Almería parece una isla. Habría que decir menos y hacer más. 


Forma parte de la Asociación de Jóvenes Empresarios, ¿cómo ve al joven empresariado? 

AJE es una iniciativa buena, sobre todo porque está consolidada con personas que tienen grandes empresas y que pueden facilitar la gestión a personas que no tienen idea. Se debería dar más visibilidad y más importancia a la labor que realizan. Por ejemplo, charlas educativas, motivacionales, con alumnos de Bachiller. Se debería dar más importancia a estas personas cuyo único ánimo es el de hacer el bien y ayudar a personas que se sienten perdidas. 


¿Qué proyectos tiene? 

Pues mira, remodelar la página web y dotar a la tienda de una tecnología superior, que el sector del mueble no tenga esa connotación antigua de mueble. Que se vea que Muebles Mago es una empresa dinámica, tecnológica, que hace proyectos, que te los enseña, que ayuda a asociaciones que lo necesitan y muy proactiva. 


¿Qué ha representado su madre?

Mi madre ha tenido siempre un carácter muy fuerte. Llevaba a la vez cuatro y cinco tiendas estando divorciada y con dos niñas, y nunca ha desatendido ni a las dos niñas ni a las tiendas. No hay mujer perfecta ni madre perfecta, hay que intentar encontrar el tiempo justo y necesario. Eso es lo que hay que valorar. 


¿La entendía entonces o la ha entendido mejor ahora? 

La he entendido mejor ahora porque mi madre siempre me ha animado a todo. En educación y cultura jamás me ha dicho que no, por eso a los 13 años ya me estaba yendo a Inglaterra. Siempre me ha dicho sí, hazlo, tú puedes. Ha sido muy importante ver a una madre fuerte, que llevaba cuatro empresas y además se relacionaba perfectamente a nivel social. Mi hermana y yo hemos estado muy conectadas a ella y a todo su entorno. Yo quedo mucho con los amigos de mi madre. Estar con ellos es sentirla a ella. Sigue presente, en cada momento. 


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