Inés Plaza: Un camino a lomos de una moto rosa

Es la número dos al Senado por el Partido Socialista en Almería por segunda vez en seis meses

Inés Plaza, número 2 al Senado por el Partido Socialista
Inés Plaza, número 2 al Senado por el Partido Socialista La Voz

Subida a lomos de su motocicleta rosa y con su casco a juego llegaba a la Plaza Vieja. Esa es la instantánea que guarda mi memoria de la primera vez que vi a una jovencísima Inés Plaza que llegaba al Ayuntamiento de Almería. Corría el año 2007 y llegaba como concejal de la oposición después de haber concurrido a las elecciones municipales en la lista socialista encabezada por José Antonio Amate.


Aunque ahora haya cambiado la moto por el Mini y el salón de plenos por la Cámara Alta, ella sigue conservando la esencia de la Inés que desembarcó en la política real, la del día a día, después de haber crecido entre los análisis de la actualidad de su padre, militante socialista de estos de toda la vida y al que le encanta la política. Explica de hecho Inés Plaza que  la llama “continuamente para hablar de todo lo que pasa, y no solo ahora que estoy en política, siempre ha sido así”. 


Pero su madre también es militante socialista e hija de “socialista republicano que se libró de ser fusilado porque era menor de edad”.  Con estas mimbres no es de extrañar que cuando Plaza inició sus estudios universitarios en Psicopedagogía decidiera afiliarse al PSOE, lo hizo en el año 2002.


Todas las piezas encajaban para que terminara en la vida política aunque antes de que se convirtiera en su principal dedicación, ya había pasado por prepararse oposiciones, tres años y medio en una empresa de servicios educativos, un trabajo  de fines de semana en una frutería y clases particulares para pagarse la carrera. Dice que siempre ha apostado por trabajar y ser lo más independiente posible.


Toros
La candidata al Senado socialista se ha criado en el barrio de la Plaza de Toros y bien conocida es su afición taurina. Una afición que le viene de su padre que fue coordinador de la Escuela Taurina y de su hermano que ha sido banderillero, y claro, en ese ambiente era imposible que no le gustaran los toros. A pesar de esto, y consciente de que para algunos es una contradicción, se considera defensora del bienestar animal y explica que durante su etapa como concejal “fue mucho el trabajo para intentar la llegada del método CER a la ciudad o la mejora de las condiciones que tienen los animales que están en el Centro Zoosanitario”.


Precisamente de allí salió siendo un cachorro hace ya tres años y que ha convertido en fiel compañero y la mejor excusa para salir a recorrer la ciudad alejada del mundanal ruido político que le rodea.


Le gusta desconectar también algunos fines de semana en Pulpí, pueblo natal de su pareja, Alonso Cano, y donde nota como la velocidad a la que circula su vida se ralentiza. Eso sí, no sabemos si en casa logra desconectarse del todo de la política porque Cano también es concejal del Partido Socialista por Bayarque. Cuenta orgullosa como “al ser un pueblo de menos de 250 habitantes se elige a los ediles a través de listas abiertas, y a él lo votaron”.


Estos viajes a Pulpí le encantan porque ella era de esas pequeñas de ciudad que cuando llegaba el fin de semana o las vacaciones y sus amigos se ibas a sus pueblos ella no tenía donde ir, y ahora “por fin tengo pueblo”.


Aficiones
Con él va poco al cine a pesar de que es una de sus grandes aficiones, porque suele ir acompañada de sus dos sobrinas a las que adora y que la empujan a disfrutar de películas quizá más infantiles aunque no le importa. Y claro, menos aún cuando comprueba como la mayor de ellas ha heredado una de sus convicciones, el feminismo. “Mi sobrina es muy feminista y de hecho tengo en casa varios libros que me ha recomendado sobre mujeres feministas que han cambiado el mundo”, afirma. Es cierto que están adaptados a un público más joven, pero leerlos es también una forma de seguir trabajando ese lazo que las une a las dos y más cuando uno de ellos cuenta la vida de Carmen de Burgos.


De momento estas obras tendrán que esperar hasta que termine el libro que tiene actualmente sobre la mesilla de noche: Manual de Resistencia, el libro de Pedro Sánchez. Y es que quizá ahora que parecen que se enfrían las tensiones dentro del Partido Socialista ha llegado el momento de entender la visión que de todo aquel momento tuvo el secretario general del PSOE.


Después de guerra interna entre susanistas y pedristas, ahora mismo se siente Inés Plaza “integrada” totalmente en las dos familias que conforman el partido. Reconoce que la celebración de primarias en el partido abrió una herida importante pero que “el partido es lo suficientemente democrático y maduro como para realizar este proceso para que después las heridas cicatricen y todos trabajemos de manera conjunta hacia el mismo sitio, que no es otro que conseguir que Pedro Sánchez consiga ser presidente de Gobierno tras el 10-N”.


Obviamente en sus objetivos también está el conseguir la permanencia en el Senado que logró el pasado 28 de abril.  Está tranquila aunque sabe que desde la irrupción de Podemos, Cs y Vox en el panorama político nacional, los resultados son absolutamente impredecibles.


Ella quiere seguir en la Cámara Alta y ni siquiera le asusta el vivir siempre con una maleta hecha, aunque sea lo que más pereza le da, pero ni los viajes ni las comisiones le asustan. Será que está acostumbrada a estar en la carretera por su pertenencia a la Ejecutiva Regional que le obliga a ir mucho a Sevilla. Tendrá que esperar al filo de la medianoche del domingo para saber si vuelve a hacer la maleta para el viaje.

 

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