Los padres incriminan a Ana Julia en una sesión a puerta cerrada

Ángel Cruz y Patricia Ramírez comparecen por la tarde y evitan declaraciones ante los medios

Ángel Cruz  llega al Palacio de Justicia arropado por su familia
Ángel Cruz llega al Palacio de Justicia arropado por su familia Néstor Cánovas

Los padres del pequeño Gabriel acudieron la tarde del martes al Palacio de Justicia de Almería para comparecer como testigos en el proceso por presunto asesinato contra Ana Julia Quezada. Ambos llegaron por separada a la sede de la Audiencia Provincial de Almería. Primero Patricia Ramírez acompañada de un doctor, como apoyo en su tratamiento psicológico. Luego, Ángel Cruz, rodeado de familiares, arropado por personas de su máxima confianza.


La jornada era especialmente dura para los padres del niño. Un año y medio después, ambos se reencontraban con la presunta asesina en la sala de vistas con el objetivo de desmontar la versión ofrecida por Ana Julia Quezada durante la mañana.


Los padres solicitaron a la Audiencia Provincial que la declaración fuera a puerta cerrada. En dos ocasiones se denegó la solicitud, hasta que finalmente la magistrada Alejandra Dodero dictó el viernes un auto que impedía la publicidad de la sesión.

La presidenta del tribunal alegaba los posibles daños psicológicos a los padres. De hecho, ambos aparecen en la causa como víctimas por partida doble, ya que, además de la petición de prisión permanente revisable, se acusa a la ex pareja de Ángel Cruz de cometer dos delitos de lesiones psíquicas contra los progenitores por el sufrimiento ocasionado durante la búsqueda.


Los padres se refirieron en la sala al comportamiento de Ana Julia durante las dos semanas de rastreo y cómo daba aliento sobre el buen fin de la investigación. También  sobre cómo participó la acusada en las batidas e, incluso, en una manifestación para pedir el regreso de Gabriel. En ese momento sabía perfectamente que el menor estaba enterrado en una finca de Rodalquilar.


Sin declaraciones

Pocos detalles se conocen de las declaraciones realizadas en el interior de la sala entre las 15.30 horas y las 17 horas del martes. Tampoco del relato de la abuela, la última persona que vio a Gabriel Cruz con vida después de su desaparición. 


Los testigos abandonaron la sala respetuosamente sin hacer declaraciones a los muchos periodistas congregados y los propios abogados, de ambas partes, también optaron por guardar silencio para respetar el auto judicial dictado por la magistrada Dodero el viernes.


Los padres abandonaron el Palacio de Justicia tras finalizar todas las testificales de la tarde, aproximadamente a las 18 horas. “Es muy complicado y es una cosa que tenían que pasar pero si para mí es muy duro, muy duro es para toda la gente”, señaló Francisco Torres, abogado de la acusación particular. “No han dicho nada nuevo”, se limitó a contestar interrogado por los medios.


“Creo, sinceramente, que es todo muy obvio y que lo que hace falta es que nueve personas, que son el jurado popular, lo vean exactamente igual que yo. Es muy claro el asunto”, insistió el abogado de la acusación particular.

Los padres han impulsado una campaña para el cumplimiento de un código ético que respete su esfera personal en momentos especialmente sensibles para la familia. Sus letrados Francisco Torres y Miguel Ángel Torres apelaron ayer a esta solicitud expresa de Ángel Cruz y Patricia Ramírez.

 

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