“En Calar Alto estamos a la última de la tecnología”

Hablamos con Jens Helmling, ingeniero de Calar Alto, sobre el impacto social de la tecnología

Jens Helmling, en San José
Jens Helmling, en San José Remedios Fernández

Es alemán, pero ha vivido gran parte de su vida en Almería. Y es ingeniero de instrumentación científica en el Centro Astronómico Hispano-Alemán de Calar Alto (CAHA), donde trabaja hace mas de 30 años.


Hablemos de cómo la tecnología que se desarrolla en estos centros científicos luego se revierte en la sociedad.

La instrumentación de Calar Alto... Bueno, toda la instrumentación científica es muy cara. Son desarrollos punteros, prototipos, instrumentos únicos. Y, obviamente, la fase de  desarrollo siempre es muy cara. Luego, en la fábrica, se rentabilizarían, pero nosotros no fabricamos para nadie. Estos son productos propios, con desarrollos complejos, y siempre al límite de las posibilidades de las tecnologías y la Física. Estamos a la última. Y claro, ¿qué hacemos luego con el coste de su desarrollo? Es una pena no aprovecharlos para otras cosas, de modo que les buscamos otras aplicaciones.


¿Algún ejemplo..?



Mira, los espejos de todos nuestros telescopios son de Zerodur. Antes estaban hechos con un cristal, robusto, pero con un gran problema: cada vez que había un cambio brusco de la temperatura, se dilataban o contraían. Estamos hablando de masas de 12 o 15 toneladas, y durante varios días no se podía observar. Y no podemos estar parados durante tanto tiempo al año por una cosa tan natural como son los cambios de temperatura. Así que se contrató a una empresa para que buscara un material cerámico para nuestros espejos, y así nació el Zerodur. Pero claro, fue un desarrollo muy caro, muy complejo, y duró muchos años. ¿Qué hacemos con él? Bueno, pues hoy todos tenemos un trocito de Zerodur en nuestras casas: la vitrocerámica. Y otro derivado: los platos de Duralex.


Pues sí...

Y cosas mas modernas. Los detectores de los CCD que están en todos los móviles y cámaras de fotos. O en las endoscopias, que se hacen con unas fibras ópticas que tienen una microlente delante, para poder enfocar. Eso procede del instrumento Pmas, desarrollado para Calar Alto. Desarrollamos instrumentación científica muy compleja, hay aparatos grandes que Calar Alto no tiene capacidad humana para desarrollar solo. Por ejemplo, para un instrumento como Cármenes, que está tan de moda ahora, fue necesario crear un consorcio de mas de 110 personas y 11 instituciones internacionales...


Claro.

Pero sí hay otros, mas o menos pequeños, que desarrollamos allí por nuestros propios medios. Por ejemplo, la electrónica que controla los telescopios hay que renovarla cada cierto tiempo, pues se queda obsoleta, y hay que modernizarla. Eso lo hacemos nosotros. Otro ejemplo: el telescopio Schmidt ha sido robotizado solo por Calar Alto. El software, también. Todo. Es un trabajo apasionante.

 

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