“Queremos poner el dedo en la llaga que separa la ciencia y el arte“

La figura del ‘hacker’ es una de las más injustamente maltratadas del mundo contemporáneo.

La Jaquería trata de crear proyectos que aunen ciencia y arte. La voz
La Jaquería trata de crear proyectos que aunen ciencia y arte. La voz La Voz

Podría parecer que ciencia y arte son términos contrapuestos. A simple vista, el chispazo creativo, la inspiración repentina y talentosa tiene poco que ver con el estudio concienzudo del método científico. Sin embargo, en Almería existe una asociación donde profesionales de diferentes disciplinas como el informático Pedro Silva (Vilagarcía de Arousa, 1972), trabajan para sumar lo mejor de ambos mundos la búsqueda de descubrimiento y la creación. Es La Jaquería.



¿Qué es exactamente esto de La Jaquería?

Es una asociación que tiene por finalidad la experimentación tecnológica. Somos una serie de personas interesadas en la tecnología, pero no ‘fanboys’. Gente a la que le gusta, y que cree que es un elemento transformador de la sociedad, pero no el único. Ni tampoco el salvador, pero sí que está en nuestro entorno y de manera muy influyente. Queremos jugar con la tecnología para mejorar.


En vuestro manifiesto habláis de ciencia y arte. Parecen términos dos términos difíciles de mezclar.

Nuestra perspectiva es que, el que el que estén apartados, es un problema. La cultura tecnocientífica que nos ha llevado a la luna, por ejemplo, o a las vacunas, está más apoyada en lo tecnológico que en lo científico. Nosotros no es que busquemos la vena humanística espiritual, pero entendemos que la creatividad no está solo en la parte técnica, sino que por la vía artística se pueden sacar muchas cosas nuevas.


De alguna manera, queréis estimular a la gente que es capaz de crear cosas.

Tratamos de hacer un entrecruzamiento entre esos dos mundos que parecen separados. El mundo artístico y el mundo científico. Pretendemos que esa gente que se considera “de ciencias” se fije también en a poesía, la música, la creatividad difusa o el pensamiento lateral. Cosas que utilizan o consumen, que forman parte de sus vidas pero que no las tienen en cuenta. Y a las personas de arte, igual. Desterrar aquello de “como soy artista no entiendo de luces y botones”. Porque, si lo pensamos, en un ordenador tenemos una interfaz, que es el escritorio, y que no deja de ser una metáfora. No tendría que ser así, hubo y hay otras metáforas para las interacciones entre hombre y máquina... A eso me refiero.


¿Y qué tipo de cosas podéis llegar a “crear”?

Nosotros no somos vanguardia en cuanto a creación o investigación. No vamos a inventar la rueda a estas alturas, y menos siendo aficionados como somos. Lo que pretendemos es poner el dedo en esa llaga de la separación que es una frontera entre dos mundos.


Otra de las afirmaciones de ese manifiesto es seguir “la ética hacker”.

El uso habitual de la palabra “hacker” es para ‘los malos’, los que roban bancos, etcétera. Pero, en origen, es una expresión de jerga que denomina a gente que juega con la tecnología para darle usos para los que no fue diseñada, alternativos.


La ciencia puede dar respuestas a los grandes problemas de la humanidad?

Si te paras a pensar, muchos de esos problemas son, en realidad, consecuencia de la tecnología. Por ejemplo, la superpoblación, que viene de la mejora en la sanidad y las vacunas. Pero igual que lo estropea, lo debe de arreglar. Pero yo no creo que solo la tecnología descarnada sea lo que tenga que buscar la solución. Más bien, una visión cruzada de disciplinas que busque la respuesta.

 

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