Alejandro Ramírez y sus guitarras eléctricas que conquistan el mundo

Lutier y apasionado a la electrónica, sus instrumentos ya están en los mejores foros del mundo

Alejandro Ramírez, con su guitarra eléctrica.
Alejandro Ramírez, con su guitarra eléctrica. Remedios Fernández

“Soy un lutier que, además, tiene conocimientos de electrónica. Mezclo la tradición y la tecnología”, dice Alejandro Ramírez Antolín, y mira el instrumento colocado en una urna de la exposición que acoge el Museo de la Guitarra de Almería. “En el caso de la guitarra eléctrica, es una tecnología relativamente básica en comparación con otros aparatos de hoy en día. En el bajo hay un previo activo que es un poco mas complejo, pero... Bueno, son filtros, potenciómetros, herramientas para darle forma a la señal eléctrica que va luego al amplificador...”.


También usa la tecnología en la parte del diseño. “Antes lo hacía con lápiz y papel. Hoy, con un programa de diseño por ordenador”, afirma. “Haces el modelo con todas las medidas, luego lo conviertes en 3D, y tienes una visualización virtual de cómo queda todo, antes de cortar madera”. Además, con otro programa se genera un código con el que una fresadora, “que es como un brazo robótico muy sencillo, va cortando ese diseño. Claro, lo tienes que ir controlando tú”.


El camino

Alejandro había comenzado a estudiar Informática en la UAL, pero a él lo que le gustaba era la electrónica. Además, ya había empezado a hacer guitarras, casi por casualidad, y esto se había convertido en una pasión que lo llamaba sin remedio. Todo había comenzado con una guitarra que le dejó su abuelo. “Aprendí un poco por mi cuenta, eso me llevó a la guitarra eléctrica, luego a tocar con amigos en un grupo...”.


Empezó haciendo instrumentos para sí mismo, con herramientas de bricolaje de su padre, que es mecánico. Primero solo el cuerpo, luego, también el mástil...  Enseñaba sus trabajos en los foros de internet, y empezaron a llegar peticiones de fuera. “Querían que les hiciera ciertos trabajos, pues ya desde el principio parecía que se me daba bien”.


Se dio de alta y puso taller. En 2010, tras recuperarse del golpe de la crisis, cambió de taller y volvió a empezar de cero. Con otra filosofía. “Ya tenía años de bagaje, había construido unos cuantos instrumentos. Así que empecé a hacer modelos propios, aplicar conceptos e innovaciones que había ido pensando. A intentando mejorar los problemas de los instrumentos de fábrica con que había trabajado”.


Hoy, ha logrado colocar su marca, O3 Guitars, en el exigente mercado internacional. Ha estado en las ferias mas importantes: Los Ángeles, Berlín, Madrid... “El objetivo es seguir este camino, el de construir instrumentos que solo hago yo”, dice. “Me queda muchísimo camino por ahí”.

 

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