Un centenar de científicos exponen los avances en inteligencia artificial

El congreso ha sido organizado por las universidades de Almería, Granada, la UNED y Cartagena

Organizadores del congreso durante su presentación.
Organizadores del congreso durante su presentación. La Voz

Un centenar de científicos de todo el mundo se han reunido esta semana en el Hotel Barceló de El Toyo para presentar los últimos avances de la inteligencia artificial,  la robótica, así como las aplicaciones biomédicas y la neurociencia. El congreso ‘Iwinac 2019’, que se celebra de forma bianual -comenzó el lunes y concluirá este viernes-, ha visto cumplidas sobradamente todas las expectativas, como han manifestado a este diario algunos de sus organizadores, entre ellos el almeriense Juan Manuel Górriz, catedrático de Teoría de la Señal y Comunicaciones en la Universidad de Granada y director del comité local del evento. Fue él quien propuso a Almería como sede este año en el acto de clausura del IWINAC 2017, que se celebró en La Coruña. Y según la mayoría de los asistentes, ha acertado de lleno con el ‘escenario’, gracias también al buen tiempo que les ha acompañado.


El seminario, organizado por las universidades de Almería, Granada, la UNED de Madrid y la Politécnica de Cartagena, ha abordado tres grandes áreas relacionadas con la inteligencia artificial: la tecnología emocional, la salud, y la aplicación tecnológica en la industria. Todas las conferencias se han impartido en inglés, aunque más de la mitad de los ponentes han sido españoles.


El catedrático del área de Arquitectura de Computadores y vicerrector de la Universidad de Cartagena José Manuel Fernández, otro de los organizadores del congreso, apuntaba a este diario el papel fundamental que está asumiendo la tecnología emocional, mediante la cual los robots y los sistemas informáticos “están empezando a comprender las emociones de los humanos”, y de hecho ya existen grandes avances en este campo.


En cuanto a la salud, en estos días se ha hablado, por ejemplo, de que en esta sociedad envejecida, el sistema no va a ser sostenible sin la aplicación de las nuevas tecnologías para la detección precoz y el seguimiento de enfermedades como el alzheimer, o desórdenes del comportamiento como el autismo. En particular, uno de los eventos del evento, el Workshop Malene (Machine Learning and Neuroscience) ha dado a conocer nuevos sistemas de diagnóstico basado en computador en las enfermedades de alzheimer y parkinson, así como nuevos avances en aprendizaje profundo aplicado al desorden autista. 




El congreso ha contado, además, con la presencia de invitados del prestigio del doctor John Suckling, de la Universidad de Cambridge UK, director de investigación del departamento de Psiquiatría, y una de las principales autoridades mundiales en el estudio del desorden autista. Suckling hizo un repaso "de lo que se conoce actualmente sobre esta enfermedad  y cómo los diversos biomarcadores biológicos pueden clarificar las cuestiones más oscuras de esta condición neurológica", como apunta Juan Manuel Górriz.


Otro de los ilustres participantes ha sido el profesor Francisco Herrera Triguero, de la Universidad de Granada, Medalla de Andalucía y considerado hoy entre los mejores científicos españoles. Herrera presentó sus últimos avances en aprendizaje profundo y detección de armas en sistemas de procesamiento de vídeo. En esta charla se produjo un intenso debate sobre la aplicabilidad de esta nueva aproximación para generar posibles alarmas en tiempo real de ataques terroristas en espacios públicos.


Industria 4.0 El tercer gran campo sobre el que ha tratado este congreso Iwinac 2019 ha sido el de la industria 4.0, o la conocida como la Cuarta Revolución Industrial. “La revolución industrial va a quedar en un chiste comparado con lo que nos queda por vivir en este campo, que dará lugar a un nuevo modelo productivo”, señala José Manuel Fernández. Esta revolución parte de la premisa de la interconexión de todos los puntos de una empresa para hacerla mucho más inteligente, automatizada y efectiva en todos los aspectos.


Entre  los que la pueden hacer posible se encuentra el profesor Hiroaki Wagatsuma, del Instituto Kyushu (Japón), quien presentó sus más recientes avances en robótica en colaboración con el laboratorio Riken, líder mundial en robótica y aplicaciones de la Inteligencia Artificial. Su investigación se basa en la teoría del aprendizaje estadístico y las últimas técnicas de procesamiento de imagen para visión artificial.


Hacia una regulación ética El congreso no solo ha abordado los últimos avances en inteligencia artificial, sino que en él también se ha reflexionado sobre el lado humano de esta nueva revolución tecnológica, y principalmente el componente ético que comporta.


Como han expuesto a La Voz tres de los organizadores, José Manuel Fernández, Jesús González (vicerrector de la UNED y catedrático de Inteligencia Artificial) y el almeriense Juan Manuel Górriz, el futuro inminente pasa, por ejemplo, por la tecnología 5G, que permitirá la interconexión de todos los elementos de un sistema.


“Esto implica una discusión ética y la protección de la privacidad es ya un desafío para la sociedad, puesto que el desarrollo de esta tecnología afecta cada vez más a nuestra privacidad y, de hecho, las compañías nos ofrecen servicios de forma gratuita a cambio de nuestros datos”, dice González. Esto es algo que ya podemos ver con grandes plataformas que nos ofrecen contenidos a nuestro gusto y, en otros ámbitos, en el uso de la tecnología por las  administraciones. En las calles de ciudades japonesas, por ejemplo, ya hay cámaras que no solo graban las imágenes de las personas, sino que incluso están capacitadas para reconocer sus rostros mediante programas informáticos.


“Primero se crearon máquinas que se parecieran al hombre, pero ahora se trabaja en superarlo, algo que ya se ha conseguido en algunos aspectos”, dice Górriz. Por ejemplo, hay máquinas que pueden diagnosticar una enfermedad con muchos más elementos de juicio que los que cualquier médico podría atesorar en varias vidas. “Y además, estas máquinas nunca tienen estrés ni tienen un mal día”, bromea.


Pero también se plantea la posibilidad de una incorrecta utilización. Todo ello les lleva a la conclusión de la necesidad de crear nuevas  “normas éticas que regulen” este desarrollo de la ciencia, dice el científico almeriense.  “Debe existir un compromiso legislativo, pero también social, porque como ha quedado demostrado, la ley siempre va por detrás de la tecnología”, apostilla José M. Fernández.

 

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