Biología y tecnología, dos ‘familias’ para modelar el mundo de las microalgas

Marta Barceló realiza su doctorado en la UAL, uniendo la Ingeniería Química y la Informática

Marta Barceló, en la UAL
Marta Barceló, en la UAL Remedios Fernández

“Lo que queremos es optimizar la producción de microalgas en reactores abiertos. Y, en este campo, mi tesis se centra en modelado de sistemas biológicos. Entender lo que pasa dentro de ellos”, afirma Marta Barceló Villalobos. “Hasta ahora, todo lo que se había hecho eran modelos de caja negra. Es decir, tienes una entrada y unos datos que te llegan, pero no sabes qué pasa en el interior. Pero si utilizas modelos biológicos, y llegas a conocer cómo funciona el sistema por dentro, puedes utilizar ese modelo en otro sistema. Y, por ejemplo, puedes escalarlo, y utilizarlo luego en un reactor de una hectárea...”.


Marta camina entre las piscinas y los tubos por los que circula un agua turbia de vegetales y partículas: las microalgas y sus nutrientes. “Además, hasta ahora solo se había trabajado en reactores cerrados, tubulares, pues se contaminan menos”, continúa. “Pero el alga que producen sale muy cara. Montar la planta, el mantenimiento... Interesan si vas a trabajar con un producto destinado a un uso de alto valor económico: cosmético, farmacéutico... Pero para trabajar a gran escala son mejores los reactores abiertos. De ahí la idea de crear modelos biológicos para ellos”.


Optimización

Marta es de Málaga, y allí estudió licenciatura en Ciencias Ambientales, e hizo un master en Biotecnología Avanzada; además de otro en Gestión y Ordenación del Desarrollo Territorial y Local, en Sevilla. Ahora está haciendo el doctorado en la Universidad de Almería con una beca Formación Personal Investigador. “Trabajo con dos grupos”, dice. “Tengo de director de tesis a Gabriel Acién, del departamento de Ingeniería Química, con quien he aprendido a manejar un reactor abierto y a optimizarlo todo a nivel biológico. Y como codirector tengo a José Luis Guzmán, del departamento de Informática, donde aprendemos a modelar el sistema. Es decir, trabajo con dos familias, me lo tomo así...”.


Lo bueno que tienen las microalgas, explica, es que crecen muy rápido, y no se necesitan grandes extensiones de terreno para cultivarlas. Son unas plantas que viven en el agua, necesitan sol y algunos nutrientes, y la biomasa que se obtiene de ellas encuentra hoy cada vez mas usos: como biofertilizantes, como alimento para peces, como fuentes de proteínas y Omega 3...


La tesis de Marta se centra en la optimización del reactor y la transferencia de materia en él, para hacerlos mas rentables.

“También está el lograr que el sistema sea lo mas automático posible, de modo que funcione por sí solo las 24 horas del día, 365 días al año”, explica. “Y como está abierto al medio ambiente, que funcione de acuerdo a las condiciones climatológicas”.


En su investigación sacan una ‘cosecha’ cada día, y en cada una se obtiene, por un lado, la pasta, la biomasa; y, por otro, el agua con los nutrientes, que los recirculamos al reactor, “de modo que también los optimizamos”, afirma. 

 

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