¿Qué harán PP, Cs y Vox tras las municipales en Almería?

“Si Vox fuera el más votado nunca respaldaríamos esa opción”, decía un dirigente del PP

Pedro Manuel de La Cruz
07:00 • 05 may. 2019

“Nosotros no apoyaremos, ni por activa ni por pasiva, que VOX llegue a tener la alcaldía de El Ejido; si este partido fuera el mayoritario, que no lo va a ser, la gente es muy sensata y una cosa fue el desahogo de las andaluzas y otra las municipales, pero, ya te digo, si ellos fueran el partido mas votado, nunca respaldaríamos esta opción. Antes pactamos con cualquier otro; menos Podemos claro. Si VOX llegara a tener un alcalde en ese municipio la agricultura almeriense estaría sentada sobre una bomba permanente. Su visión de la inmigración y sus soluciones para corregir los problemas, que existen, es tan simplista que cualquier tensión – que las hay, eh, como en todas partes, como en todas las ciudades españolas con ese nivel de inmigrantes-, podría ser utilizado para que estallara un conflicto aún mayor y de difícil control. Pero si esto ya generaría una situación más que complicada, el municipio se convertiría, por la noticia de que la extrema derecha se haga con la alcaldía, en un atractivo mediático que atraería como un imán, no solo el interés de los medios nacionales, sino el de las televisiones, los y las redes sociales de los países donde nuestra agricultura tiene sus mercados. Y eso es incontrolable. Porque vendrían, como lo han hecho hasta ahora, pero, a partir de esa circunstancia con mayor intensidad, para dar un a visión totalmente sesgada, parcial e injusta de lo que es El Ejido. El consumidor de hoy es muy sensible a determinadas circunstancias y si esas circunstancias se exageran o, directamente, se inventan, estaríamos en el inicio de una espiral que no sabemos dónde puede acabar, pero, seguro, que nada beneficiosa para los intereses de la provincia”. Las declaraciones anteriores recogen la opinión que un importante dirigente del PP me expresó de manera informal a las pocas semanas de las elecciones andaluzas en las que el partido de extrema derecha había sido el más votado en El Ejido con casi el 30 por ciento de los votos.



En la otra acera política, una dirigente importante del PSOE alertaba, días antes de las generales del domingo pasado y en una sobremesa de confidencias, sobre la paradoja de que VOX y Podemos, o más atinadamente, el sindicato de Cañamero, coincidieran un utilizar a la inmigración y a los inmigrantes como munición y mercancía para generar conflictos buscando rentabilidad electoral y/o protagonismo sindical y político. “Hay coincidencias entre la extrema derecha y la extrema izquierda que sorprenden. Yo no digo que haya una mano detrás que maneje la situación, porque eso solo lo pueden saber los agentes del CNI que trabajan sobre el terreno, pero esa coincidencia existe. Cualquier problema se exagera, solo buscan aquellos aspectos que pueden dañar la imagen de nuestra agricultura y, una vez hecha la denuncia, cierta o no, y después de buscar su difusión a través de las televisiones, nunca colaboran, nunca, en la búsqueda de soluciones. A los dos extremos les interesa el conflicto y eso es algo muy peligroso porque una mínima chispa puede provocar un gran incendio”.



Desde que mis dos interlocutores tuvieron la sinceridad de compartir conmigo esas confidencias la situación ha cambiado y la aritmética electoral de hace una semana ha dibujado un perímetro ante el futuro de mayor complejidad aún. Porque ya no es solo que VOX haya vuelto a ser el partido más votado en El Ejido; es que ha sido el que más apoyos ha obtenido en Níjar y el más respaldado, tras el PSOE, en Roquetas y Vícar, superando al PP y Ciudadanos y el tercero en la capital y Adra.



Aunque los resultados electorales son específicos de cada convocatoria y no pueden proyectarse de forma mimética de una a otra, lo que sí resulta evidente es que los pactos a que habrá de llegarse tras las municipales de dentro de tres semanas pueden estar dominados por una extremada complejidad y por una endiablada contradicción política, ideológica y personal.



Los socialistas continúan todavía encantados en la euforia de la fiebre del domingo noche y en el mapa de la provincia teñido en rojo del lunes por la mañana, pero algunos de quienes ahora los dirigen o de los que antes los lideraron sí han sumado los votos y han caído en la cuenta de que, si la aritmética de hace siete días se repitiera, incluso con algunos matices, el PSOE no solo no ganaría más alcaldías, sino que perdería algunas de las que tiene. El bloque de la derecha supera al de la izquierda en la totalidad de los municipios de mayor demografía de la provincia. (No quiero poner importantes, porque importantes son todos, del más pequeño al más grande).



En la otra trinchera el desasosiego también encuentra su espacio y la comodidad acomodo porque, si la matemática lo facilitase, nadie puede aventurar qué apoyos mutuos se prestarían PP, VOX y Ciudadanos y a cambio de qué.



Así las cosas predecir cómo sería el dibujo político de la provincia el día después de las elecciones municipales del 26 de mayo es tan incierto que cualquier predicción sería temeraria. Todas las hipótesis están abiertas. Lo único que hay que esperar es que quienes dirigen políticamente la provincia tengan la suficiente responsabilidad para no construir el futuro recorriendo un camino que solo nos conduciría al pasado.



Y cualquier tiempo pasado solo fue anterior, nunca, nunca mejor. Conviene que nadie lo olvide.


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