Amenaza hídrica: ni lluvia ni nieve este invierno

Es el segundo invierno más seco de la historia en la provincia

Un bucle anticiclónico bloquea la llegada de los frentes de lluvia
Un bucle anticiclónico bloquea la llegada de los frentes de lluvia La Voz
Antonio Fernández
07:00 • 14 mar. 2019

Está en boca de todos y los datos sobre pluviometría lo confirman; la provincia de Almería está viviendo un invierno  excepcionalmente parco en precipitaciones, hasta el punto de que es el segundo más seco de la historia (desde que se dispone de datos de lluvias).



Apenas siete litros por metro cuadrado se han recogido en la provincia entre diciembre, enero y febrero, y la primera mitad de marzo no ha mostrado ningún síntoma de mejora en forma de la tan deseada lluvia. Sólo un sequísimo invierno del 2016 dejó menos agua, en esa ocasión menos de cinco litros.



El régimen pluviométrico de Almería se caracteriza por su irregularidad, y tanto las medias anuales como las mensuales vienen dadas por muchos valores por debajo de las propias medias (ya de por sí escuetas) y por unos pocos muy por encima de ellas (lluvias torrenciales)



El analista almeriense del clima Eduardo Romay, del colectivo Cazatormentas, afirma que es frecuente que cualquier mes, incluidos los otoñales e invernales -los más húmedos en la provincia- presenten valores muy bajos de precipitaciones, o incluso nulos. Lo que no es tan frecuente es que se presenten, como este año, durante tres meses consecutivos.



Datos históricos
Gracias a las series climatológicas de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) hay datos de los inviernos del último medio siglo y un primer análisis permite apreciar la irregularidad de las lluvias, con una mayoría de valores por debajo de la media, así como valores extremos muy bajos relativamente frecuentes y unos pocos muy altos e infrecuentes.



En cuanto a los inviernos muy húmedos (por encima de 130 litros/m2) se observa cierta periodicidad, dándose cada 10 o 15 años (1970-1979-1994-2006 y 2017). Siguiendo esas series “lo normal es que haya que esperar como poco a 2025 para volver a tener un invierno muy húmedo.



La excepción 
Romay relata que hace nueve años tuvo lugar un evento ‘excepcional’, cuando en el trimestre invernal se acumularon casi 300 litros/m2, “hecho que seguramente tenga un periodo de retorno de bastantes décadas y que tardaremos mucho tiempo en volver a vivir”.



Tres de los cuatro inviernos más húmedos se han dado en los últimos 15 años (2006, 2010 y 2017), y tres de los más secos en los últimos cuatro . “Sin duda  estamos en un periodo de inviernos extremadamente secos, lo que no ocurría desde la terrible sequía de los ochenta, cuando se sucedieron seis inviernos muy secos sin interrupción.


Mes a mes 
Sólo enero ha estado cerca de ser récord por seco, lo que refuerza la idea de que el invierno lo ha sido por la ocurrencia de tres meses seguidos sin lluvias. En lo que se refiere a las temperaturas, es un invierno normal, con diciembre algo por encima de las medias y enero y febrero por debajo. En general, días bastante agradables y noches bastante frías.


Pantano de nieve
La imagen más habitual en invierno es el de una Sierra de Los Filabres nevada. Sin embargo la actual no deja ver el manto blanco y preocupa a meteorólogos, agricultores o ambientalistas.


Desde la Junta se explica que las cumbres de la Sierra de Los Filabres es donde se registran históricamente los principales procesos naturales de acumulación de nieve invernal y su posterior derretimiento, comportándose como un enorme embalse de agua que alimenta a una amplia cuenca hidrológica.


La nieve es un excelente sistema de almacenamiento que permite la recuperación de acuíferos, fuentes, manantiales y cursos fluviales y, además, evita de manera natural las avenidas de carácter catastrófico que si pueden generar las lluvias fuertes.


Esas especiales características son las que llevaron a declarar este sistema Zona de Especial Conservación de la Red Natura 2000 bajo el nombre de Calares de Sierra de Los Filabres, que goza del reconocimiento como Zona de Protección Especial.


La casi inexistencia de nieve a estas alturas del invierno preocupa y mucho a los técnicos porque es la única forma de que los paisajes vegetales del entorno cuenten durante la primavera y el verano con suficientes recursos hídricos disponibles en la reserva de agua del suelo.


El refranero provee de conocimiento sobre estos fenómenos, como el que reza “con nieve en enero no hay año austero”. Pero en los últimos años se ha observado un preocupante descenso de precipitaciones que ponen en riesgo a toda la zona.


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