Un vino azul de Almería se cuela en el exigente mercado francés

Las bodegas Perfer, de Uleila del Campo, envía 40.000 botellas para conquistar el paladar galo

Imagen de la casa rural, con un peculiar estilo masía, donde se ubica la sede central de Bodegas Perfer, que exporta sus vinos a más de veinte países.
Imagen de la casa rural, con un peculiar estilo masía, donde se ubica la sede central de Bodegas Perfer, que exporta sus vinos a más de veinte países. La Voz
Marco Rueda
09:00 • 04 ago. 2018

Dicen que el aprecio que los franceses tienen por el vino patrio es tan fuerte que solo degustan aquel que se ha obtenido en las bodegas galas. Esto hace que las posibilidades de que un vino extranjero triunfe en Francia sean muy reducidas, y solo un pequeño número de privilegiados logran introducirse con éxito en este mercado. 



En este selecto club ha entrado -o mejor dicho, está a punto de entrar- una bodega almeriense: bodegas Perfer, ubicada en Uleila  del Campo. Lo está haciendo, además, con una propuesta que rompe con los moldes tradicionales de la bebida alcohólica. Un vino de color azul tirando a turquesa llamado Vindigo del que, en las próximas semanas, saldrán 40.000 botellas destinadas a hacer las delicias de los consumidores de lugares tan exquisitos como Cannes, Monaco o Saint Tropez. La historia de cómo el mercado francés se ha interesado por este ‘chardonnay’ azulado no se entendería sin el gerente de Bodegas Perfer, Juan Pérez, artífice de una expansión de su producto por los cinco continentes que parece no tener límite.



Francia
El interés de los franceses por el vino azul de las bodegas uleilenses viene a través de René Le Bail, un empresario galo dedicado a la importación de productos de alimentación a su país. Este hombre de negocios contactó con Pérez para el suministro de 5.000 botellas de Vindigo que, a juzgar por la reacción posterior, ha sido todo un éxito. En apenas unas semanas, René Le Bail ha multiplicado por ocho el número de botellas pedidas de Vindigo, que distribuirá desde la sede central de su empresa ubicada en la ciudad portuaria de Sète. Una acogida excepcional para una marca que apenas lleva un mes en el mercado.



El gerente, Juan Pérez, explica que el interés de los importadores por el vino era tan grande que, para solventar su posible rechazo al tratarse de un vino ‘extranjero’, le llegaron a ofrecer establecerse en Francia con el objetivo de que el vino sí fuese francés. Una idea que no sedujo del todo a Pérez, explicando que “el sello Almería es una de las marcas que identifica nuestro producto. Para nosotros es un orgullo llevar el nombre de nuestra tierra por todo el mundo y, de hecho, los importadores ya nos conocen por eso porque lo dejamos claro en la etiqueta”. 



Tendencia
El interés de los importadores franceses por este selecto vino azul almeriense no es exclusivo. sino que desde un tiempo hasta ahora el auge de este tipo de bebida está haciendo que a  Juan Pérez le lluevan las peticiones para fabricar este producto para otras bodegas españolas, tal y como él mismo reconoce. “Hemos trabajado con bodegas de España muy importantes, pero ahora estamos centrados en nuestra marca, producir y distribuir el vino nosotros mismos”.



El vino azul, señala Pérez, necesita un toque especial en el color y el aroma que es difícil de conseguir. El color azulado, que en Perfer obtienen de forma natural mediante un filtrado con la piel de uva roja, que contiene antocianinas, responsables del color rojo y púrpura de los frutos, ha supuesto una revolución para los cinco sentidos de los paladares más exigentes. La botella de Vindigo, que se oferta en el mercado por 12 euros, ha ocupado los titulares de medios especializados en vinos como ‘Decanter’ e incluso el periódico inglés ‘The Guardian’ se ha hecho eco del insólito hecho de que los franceses se interesen por un vino azul que, además, no ha fermentado en el país en el que Asterix y Obelix luchaban contra la invasión romana.






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