Los músicos de Almería recuerdan a Juanmi Soriano, el gran baterista

Fina Martín

Tendría Juanmi unos siete años cuando se detuvo en la calle impactado por una pequeña batería, acorde a su estatura, que estaba expuesta en el escaparate de 'Almacenes Segura' de la capital. Subió corriendo a su casa y gritó a su madre: "¡Mamá, que me he enamorado de una batería! Y la madre, a su vez, salió corriendo a comprarle la batería al niño. Ana Molina, su alumna de piano, recordaba esta anécdota para poner una sonrisa el pasado sábado 17 de julio en memoria de Juanmi Soriano Rubio, que se ha marchado para no volver más. La vida no es una canción que puedes ponerla tantas veces como te dé la gana. Sólo hay una. 

 

Soriano alcanzó la gloria como baterista en las bandas catalanas 'Orquesta Platería' y 'Pernil Latino'. En España respondía a las felicitaciones de sus admiradores de esta manera: "Entre que me gusta la batería, y que mi madre me la compró de chico, no tengo más remedio que tocar bien". Dice el pianista de jazz Miguel Saavedra que Juanmi "quería mucho a su madre y que lloró mucho su pérdida; que cayó en un pozo", pero que después conoció a María Manzanares y "el cariño, la juventud y la música lo trajeron de vuelta a la vida". 

 

Hoy María se encuentra desolada en la casa que compartían en los últimos años en Puerto Lumbreras. Juanmi fue el amor de su vida: "Estoy sola, estoy bloqueada y no sé qué decir". Pues no digas nada María, que te has llevado lo mejor de una vida: el amor de verdad, ese que todo el mundo busca y que, además, fue correspondido.

 

La buena memoria de Saavedra le lleva a contar la pasión que sentía Juanmi por la música clásica, "le pirraba"; por los percusionistas cubanos como Cándido Camero "y que fue de gran influencia para él, y añade que también un día se deshizo de todos sus discos de jazz y sólo guardó un álbum de Sonny Rollins y el amor a María", cuenta Miguel.

 

El pianista Luis García Escobar, que ahora abraza al acordeón para seguir amarrado a la música, acaba de amarrar su barquito en el Club de Mar. "¡Ya sé pa qué me llamas!", me dice mientras se coloca en la cabeza su sombrero Panamá. Destaca la "fuerza expresiva" y la "poesía" que Juanmi hacía con el instrumento."En los sesenta yo estaba en Los Ruthy Jazz, nos quedamos sin baterista y ya sonaba el nombre de un niño de 12 años que tocaba muy bien. Tuvimos que prometer a los padres que lo devolveremos sano a su casa después de cada concierto. Así durante los dos últimos años del grupo", lo cuenta y sonríe este lobo de mar que aprovecha la ocasión para dirigirse a Miguel Saavedra en las páginas de La Voz de Almería: "¡Hombre Miguel, a ver si te animas y vienes ya a tocar el piano a mi casa y te dejas de tontería que la vida también pasa aún sin hacer música!". 

 

Relata el músico Chipo Martínez que, "Mi amigo Juan Miguel Soriano siempre ha mostrado una personalidad diferente y un criterio, sólido como una roca, desde muy temprana edad. Tendría unos 14 años y ya destacaba como músico logrando redobles y ritmos que a otros les costaría años aprender. Sólo disponía de una caja estrecha y un plato, ambos de calidad ínfima, pero con los que hacía maravillas. Su padre, músico de la Banda Municipal, aunque contando con un sueldo modesto, quiso comprar una batería completa a su hijo. Nos enteramos que un tipo vendía una con un bombo, timbales, platos, caja y charles...; una maravilla para unos jovenzuelos que quedaron deslumbrados con tantas y voluminosas piezas". "Juanmi -continúa Chipo- se sentó en la banqueta y empezó a tocar como un maestro, a pesar de que era la primera vez que lo hacía con un set completo. Después de unos minutos dejó de tocar. Su padre, que estaba dispuesto a pagar lo que el propietario le pidiera, le preguntó: "¿Qué te parece Juanito?" Y él, casi sin inmutarse dijo: "Una mierda, no es esto lo que quiero". Cada músico tiene su carácter así como un genio interpretativo que lo distingue.

 

 

En 2008 el saxofonista y pianista Pepe Viciana, Juanmi a la batería y Fafi Molina al contrabajo, formaron en Almería un trío donde interpretaron en gira los mejores temas de la historia del jazz. Fafi recuerda que antes, en su etapa instrumental en Barcelona, allá por 1974, cuando Juanmi y Carles Benavent hacían bolos, el baterista almeriense le tendió una mano. Fue "el enlace clave que yo tuve para entrar a tocar con los principales músicos catalanes de aquel momento", dice este bajista de jazz de gran trayectoria musical en España, que también fue músico de Carlos Cano. 

 

Uno de los músicos que más oportunidades ha dado a los músicos almerienses es Chicho Rodríguez Beceiro, cantante e instrumentista que no ha negado nunca una oportunidad en los hoteles donde trabaja en la urbanización de Roquetas de Mar. Cuenta que Juanmi fue profesor de música en el IES 'Las Marinas' hasta que se jubiló. "Daniel Hubert y yo acompañamos a la cantante Patricia Rodríguez en un verano inolvidable. Ella tiene una voz diversa y muy dulce que agrada al público europeo de vacaciones en la urbanización. Ahí Juanmi me pidió tomarnos una cerveza en invierno. Compartimos escenario en un hotel. Nos quedamos solos. Él tocaba la batería, el piano y cantaba con una magnífica voz. Así se liberaba de sus asuntos personales. Decía que 'cuando un músico sufre, sufre doblemente más.' "Es verdad que era temperamental, apunta, pero también era muy emocional; los músicos estamos hechos de otro metal. Tengo que llamar a María, se querían mucho. Hasta siempre amigo". Se emociona este cantante.