Un almeriense muy grande en el triunfo y un señor en la derrota

Pascual Sánchez Amador

Tony Fernández

Pascual Sánchez Amador era todo lo que no vi en el mundo del fútbol. Un presidente feliz porque daba deporte y en la victoria y en la derrota siempre dio la talla. Sabía levantar a sus muchachos hundidos en la pista y felicitar al contrario. Eso que llamamos la grandeza del deporte era Pascual. En Almería tenemos un deporte por obra y gracia de valientes como Pascual, que han dado a sus clubes una denominación de origen inconfundible.


El Almería que tenemos siempre será el Blanes, como el Poli de Pomares, el Unicaja de Sedeño o el CB Almería de Pascual Sánchez. Un hombre capaz de firmar miles de fichas de jugadores y jugadoras con la carga de responsabilidad que ello lleva consigo. Igual había otros más preparados que Pascual, aunque se quedaron en sus casas sin sacrificar ni una sola de sus horas libres.


La persona Siempre he tenido claro que Pascual ha sido feliz con todo lo que hizo, y que perdimos un gran periodista deportivo, porque cuando estuvo con nosotros en el Carrusel narrando partidos era un caudal de voz, de ritmo y de conocimiento. Si Ambrosio llega a pillar su voz nos manda a todos de golpe al banquillo de la radiodifusión.


Conocí a Pascual sin saber que era hermano de Ambrosio un día en el Pabellón Rafael Florido, cuando siendo yo responsable de prensa del Club Cajalmería, subió a la cabina a pedirme un favor. No recuerdo lo que era tanto como su educación y trato. Lo vi venir y me llamó por mi nombre como si nos conociéramos de toda la vida. Desde ese día y hasta el último nuestra relación fue en aumento. Si Ambrosio es el periodista deportivo más querido de esta tierra y del que tanto aprendemos cada día, Pascual es el ejemplo de lo que debe de ser un hombre del deporte. Lo tenía todo para tratar a sus jugadores, a sus directivos, a la prensa y... a las instituciones que siempre se las metía en su bolsillo porque alcaldes y presidentes de Diputación encontraron en Pascual Sánchez ese señorío que irradiaba por su educación y conducta.


Si te lo encontrabas por la calle lo primero era regalarte un sonrisa de hombre bueno, limpio y transparente (como su hermano Ambrosio), nos teníamos afecto y se notaba mucho. Nunca le dije lo bueno que era en la radio pero ya va siendo hora.


Un día me quedé sin redactor para el baloncesto y lo llamé muy apurado. “Aquí me tienes Tony”, me comentó rotundo y nos dejó con la boca abierta a todos. Vaya voz, todo ritmo y conocimiento. Creció tanto que hasta hacía las entrevistas.


El presidente Nadie como el alcalde de Almería lo ha definido mejor: “Un hombre muy almeriense y un gran gestor deportivo”, eso, gestionar un club tan importante y con tantos niños lo llevaba con la gorra.


Era tal su capacidad de gestión que disfrutaba con ello y se rodeaba de gente como él, capaz de darlo todo para su club. Su cercanía a los entrenadores, monitores, jugadores y familiares de los mismos, convirtieron al CB en una gran familia. 


Ya quedan pocos como Pascual. Esos hombres que no se quedan en casa y trabajan por el deporte almeriense conscientes de la educación que generan.