Adiós a un amigo “Diego Alarcón”

Diego Alarcón

 Decía el escritor latino, Publio Syro "Amico firmo nihil emi melius potest."


"Un amigo verdadero es la mejor adquisición que puede hacerse."


Y eso es lo que tú, Diego, has sido para muchos de nosotros, un sincero amigo que, con tu cercanía y cariñosos silencios, nos has ayudado a todos y, en especial, a los que, en determinados momentos, hemos tenido mayor necesidad de afecto.


Don Diego Alarcón Candela, licenciado en Derecho por la universidad de Granada, ha desarrollado brillantemente su vida laboral en distintos lugares, tanto ejerciendo la abogacía en su ciudad natal, Almería, al principio de su carrera profesional, como también impartiendo justicia en distintos lugares de la geografía española como Juez de Primera Instancia e Instrucción, trabajo del que ya estaba felizmente jubilado.

Su valía profesional, aunque conocida por todos, la podrán destacar, mejor que yo, todos aquellos que compartieron trabajo y dedicación en el ámbito jurídico, sector en el que me consta era muy querido.

Yo, con estas torpes palabras, sólo quiero destacar la sencilla elegancia de Diego Alarcón, nuestro amigo, que, con sus silencios, te hablaba y compartía tus problemas y tus alegrías.


Todos los que hemos tenido la inmensa suerte de estar cerca de él, lloramos su pérdida, al mismo tiempo que nos sentimos orgullosos y privilegiados por haber disfrutado de su noble amistad.


Pero también, por qué no, una serena Paz invade nuestras almas pensando que en éste, tu último viaje, Diego, a ese lugar desconocido, en el que también tienes amigos que te esperan, no irás sólo ya que, como ferviente devoto de nuestra Patrona, La Virgen del Mar, se hará realidad la letra del himno que tantas veces habrás cantado y...contigo.


Subirán al cielo las gaviotas de finas alas.


El viento absorto en fina brisa se irá cambiando.


Y el aire leve de dulce canto se irá llenando.


Con este tranquilo y dulce acompañamiento te deseamos, Diego, todos los que te queremos y  juntos hemos vivido felices momentos, que la oscuridad haya sido instantánea y que los nubarrones de la vida se hayan disipado y se haya acrecentado tu deseo de ver la nueva luz.


Tus siempre amigos