La muerte en soledad de un periodista de raza

Íñigo Jesús Más Greño

Miguel Cabrera

El periodista Íñigo Más, un almeriense convencido pese a ser natural de Bilbao, murió ayer víctima de un cáncer fulminante de páncreas, hígado y estómago, aunque detrás de su adiós se esconden, sin duda, la angustia y la soledad en que ha vivido en los últimos años, principalmente desde que quedara en paro en 2012. “Ha muerto de pena, sin duda”,  decía el también periodista Antonio Castañeda, uno de sus mejores amigos desde que hace cuatro décadas llegara desde el País Vasco a Almería junto a su madre y su hermana. 


Y es que Íñigo, un periodista de vocación titulado en la universidad de la calle, como decía en su perfil de facebook, ha pasado en estos últimos años por adversidades vitales realmente duras, incluso ha llegado a tener dificultades para encontrar un techo bajo el que cobijarse, a pesar de que se trataba de un profesional de raza que había llegado a ser jefe de informativos de la Cadena Ser y corresponsal en Almería del diario El País en la década de los 90 del pasado siglo. Su aventura con los medios de comunicación empezó con un musical en la radio, ‘La calle del ritmo’, y con la revista ‘Almeriocio’ en 1985, junto a su inseparable Antonio Castañeda. Poco después entró casi como becario en el diario La Crónica, en la sección de Deportes -era del Athletic y del Almería-, y de ahí dio el salto a la Cadena Ser.


Periodista radiofónico ante todo, avalado por una voz portentosa, Íñigo trabajó a continuación en otros medios locales y nacionales, como Canal 28, Ejido TV o El diario.es, entre otros. Desde que llegó a Almería, con apenas 20 años, había vivido primero en una gran casa junto al cine Imperial de la capital y después en un chalé de Aguadulce, hasta la muerte de su madre, enfermera de profesión. 


Un calvario “El calvario comenzó hace diez años, cuando falleció mi madre en 2010 y se agudizó en 2012 cuando perdí el trabajo por la crisis. Espero que la década de 2020 me haga olvidar las tristezas de la que va a acabar, ‘años horribles’ que a nadie deseo, de los que solo me quedo con lo mejor: vosotros”. En estas palabras en facebook, Íñigo hacía referencia a los duros tiempos que le estaba tocando pasar, que le habían llevado al paro, a trabajar en los invernaderos y a un profundo sufrimiento. Y sobre todo, a la soledad. 


Pese a todo, aún tenía ilusiones en su vida, como la de trabajar en una emisora almeriense, como había anunciado hace solo unos días en las redes sociales, o la de publicar una revista ‘on line’ sobre los ‘territorios del cine’ en Almería’. Además, como ha informado la Asociación de la Prensa de Almería, este mismo año había empezado estudios de Imagen y Sonido en el centro especializado de formación profesional del IES Albaida.


Los restos de Íñigo Más serán incinerados en la intimidad por deseo familiar. Hoy viernes se celebrará una misa por el descanso de su alma a las 11,00 horas en la iglesia de Aguadulce. 


“Era un tío fenómeno, un buen amigo de verdad; pero  lo estaba pasando fatal, después de tener muy mala suerte en la vida”, insiste con pesar su amigo Castañeda.