Cajamar

Conocimiento y sostenibilidad, las armas de Cajamar para ganar la batalla de la excelencia

Desde que en 1966 la Caja Rural de Almería abriera su primera oficina en la calle Méndez Núñez de la capital la trayectoria de la entidad, hoy rebautizada como Cajamar Caja Rural, ha sido una carrera constante en pos de la excelencia, no sólo en la prestación de los servicios financieros, sino también como una institución comprometida con su entorno social y geográfico.

Nacida sobre la base del cooperativismo, sus 55 años de historia han servido para que sea reconocida como la primera entidad de crédito cooperativo del país y para evidenciar que su actividad se prolonga mucho más allá de su papel como entidad financiera. Los últimos años han servido para refirmar una política social que suma vínculos con uno de los conceptos que marcan el presente de las sociedades, el de la sostenibilidad.

Desarrollo sostenible

Pero para sus responsables, ese concepto debe ser entendido desde una perspectiva amplia porque avanzar en sus objetivos supone adoptar compromisos que permitan un desarrollo sostenido y sostenible en lo económico, en lo ambiental y también en lo social.

Pero si hay una característica que explique la trayectoria de la entidad almeriense desde su fundación y hasta nuestros días es la capacidad para generar confianza entre sus socios y sus clientes. Sólo así es posible explicar que una sola entidad sea capaz de sumar una cuota de mercado que alcanza el 50% del conjunto del sistema financiero en la provincia.

Confianza

A pesar de que el negocio bancario lleva varios años en una situación compleja, la caja almeriense ha sido capaz de mantener sus datos de depósitos o de inversión gracias a una cuestión básica como es la confianza de sus clientes, una confianza basada en las señas de identidad de la entidad, la cercanía con las personas, el compromiso con las empresas y sectores económicos que conforman el tejido empresarial almeriense y nacional, los servicios avanzados o la progresiva digitalización de la operativa bancaria que permite realizar cómodamente cualquier gestión desde terminales móviles u ordenadores.

Pero probablemente alcanzar la excelencia responde no sólo a esa función, sino en la asunción de una serie de compromisos que ahondan en ese concepto de la sostenibilidad.

Compromisos que se inician en lo ambiental; por una parte en su operativa diaria con numerosos productos ‘sostenibles’ destinados al autoconsumo fotovoltaico, renting de vehículos eléctricos, hipotecas verdes y medidas de ahorro energético o reducción del uso del papel en su actividad diaria.

Al tiempo, y con una perspectiva social y ambiental, ha impulsado medidas como las de no financiar a empresas o proyectos relacionados con actividades controvertidas como la energía nuclear, la fabricación de armamento o el uso de carbón mineral, empresas localizadas en paraísos fiscales o empresas con impacto ambiental significativo, además de aquellas vinculadas con la pornografía o la prostitución, entre otras.

Por otra aplica reglas en relación al ahorro y eficiencia energéticas: reducción de papel, plástico o consumo de agua o la medición de su huella a carbono. El 100% de la energía que utiliza en su amplia red se nutre de energía ‘verde’. A ello suma que ha alcanzado el 100% de compensación de sus emisiones de CO2 a través de proyectos de reforestación como el que desarrolla en la Amazonia en Madre de Dios (Perú).

Pacto Mundial de Naciones Unidas

A nivel estratégico sigue las consideraciones de los Principios del Pacto Mundial de Naciones Unidas, habiendo firmado compromisos con todos sus proveedores en cuanto a derechos humanos, prácticas laborales y compromiso medioambiental.

Cajamar se ha adherido además a los Principios de Banca Responsable promovidos por al Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, alineándose con los Objetivos de Desarrollo Sostenible y el Acuerdo de París sobre el Cambio Climático.

Finalmente, bajo toda la actividad de la caja rural subyace el convencimiento de que no hay mejor forma de cooperar con su entorno social y económico que compartir algo tan valioso como el conocimiento. Ese empeño, que se inició hace medio siglo con la puesta en marcha de la reputada Estación Experimental de Las Palmerillas, se ha ido llenando de nuevos contenidos con la creación de la Incubadora de Empresas de Alta Tecnología especializada en la Innovación Tecnológica y Gestión Sostenible del Agua, que acogerá a pymes y emprendedores dedicados a desarrollar nuevas iniciativas en esta materia.

Entre sus objetivos, apoyar a más de 150 empresas vinculadas con las tecnologías del agua o facilitar la creación de 39 nuevas empresas, con lo que se espera dar empleo a más de 260 personas y convertir este centro en una referencia en materia de recursos hídricos a nivel internacional.

Plataforma Tierra

Una de sus últimas aportaciones es el desarrollo de la Plataforma Tierra, surgida de la necesidad de impulsar un sector agro más competitivo, rentable, sostenible y atractivo para las nuevas generaciones.

Esa gestión del conocimiento cierra el círculo de una apuesta decidida por alcanzar los niveles de exigencia que requieren los tiempos actuales, pero también la necesidad de construir un nuevo escenario global para construir un futuro más próspero a nivel provincial, nacional y global.

55

años de historia

50

% del mercado financiero
de la provincia

39

Nuevas empresas
espera crear

150

empresas con tecnología
del agua apoyadas

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