¿Sabes cómo reconocer si una sandía está en su punto?

Los especialistas de Caparrós Nature muestran las claves para reconocer las mejores

Comprar una sandía tiene sus dificultades; más si pensamos que se trata de frutos muy grandes que, si no reúnen las condiciones adecuadas, nos obligan a tirar un buen número de kilos. Para la mayoría de los consumidores hacer una correcta elección no es tarea fácil. Por ello recurrimos a los que más saben, los especialistas que trabajan en las instalaciones de la empresa Caparrós, con sede en El Alquián. Y deben ser buenos en su tarea porque la sandía Premium de Caparrós lleva tres años seguidos siendo elegida por un panel de consumidores como 'Sabor del Año'.


Aunque no está en la mano del consumidor final, hay que saber que la primera piedra de una sandía de calidad se pone en el campo, durante la recolección. Y ahí cobra un valor esencial la figura del 'sandiero', expertos que pasean entre las matas y van señalando las piezas que están en su punto exacto de maduración. Su fiabilidad es tal que, entre las condiciones habituales de sus contratos, está que si se equivocan no cobran el salario de ese día, y sus emolumentos son de 'superespecialistas' y con frecuencia se van por encima de los 4.000 euros mensuales. Eso sí, sólo trabajan los meses de recolección y a los realmente buenos se los rifan las empresas del sector hortofrutícola.


Clasificación del producto
Pero la selección final se realiza en el almacén y corre a cargo de otros especialistas, los controladores de la calidad a los que también se les llama 'golpeadores'. Colocados frente a la cinta transportadora supervisan el nivel de madurez, la calidad o el dulzor de las sandías, y su técnica bien aprendida se basa en tres criterios esenciales:



El primero de ellos es golpear con la palma de la mano las sandías y 'sentir' el retorno en sus dedos. Una sandía que está en su punto óptimo 'vibra' con cada golpe y devuelve esa vibración a la mano. Como dicen ellos y ellas, "no es cómo suena, sino cómo trasmite esa vibración y la devuelve, porque las que no están del todo maduras suenan, pero no trasmiten esa vibración interior".


El segundo criterio es comprobar que la mancha amarilla que suele estar en la parte inferior del fruto (que se 'pinta' en el lugar en que se apoya en en suelo) tiene una buena coloración; un color pálido o de baja intensidad en su amarillo denota o bien falta de maduración o bien un bajo contenido en grados brix (dulzor)



Un tercero es comprobar que el botón de la parte inferior (el punto opuesto al pedúnculo) sea lo más pequeño posible, porque será indicativo de un buen proceso de cuajado y maduración, aunque los especialistas señalan que esta es una comprobación complementaria, ya que se pueden encontrar sandías de gran calidad y sabor con el botón más grande.


Unos pasos sencillos con los que tener un buen grado de seguridad de que la sandía que estamos comprando no será un 'pepino', nombre popular de las que no alcanzan la calidad que deseamos, sobre todo ahora que aprietan los calores y la sandía se convierte en protagonista de muchos postres y sobremesas (y con un poquito de chocolate fundido, en un verdadero placer para el sentido del gusto)

 

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