Fruit Attraction: Cambios y soluciones en la logística del frío

España es uno de los productores de alimentos frescos más importantes del mundo

Imagen subida por Fruit Attraction en la web de Ifema.
Imagen subida por Fruit Attraction en la web de Ifema.

España es uno de los productores de alimentos frescos más importantes del mundo: líderes en la exportación de cárnicos –especialmente de porcino–, referentes europeos en la comercialización de frutas y hortalizas, el mayor productor de vino del globo… Nuestro país tiene un carácter cada vez más exportador y eso necesita de sistemas logísticos eficientes capaces de respaldar la creciente demanda mundial de alimentos, así lo ha indicado Fruit Attraction en su página web de Ifema.


Por otro lado, el consumo interno de productos frescos tiene un impacto directo en el sector inmologístico. El parque de naves a temperatura controlada en España es insuficiente, además de obsoleto, por lo que la demanda supera a la oferta de instalaciones logísticas de almacenamiento en frío.


Según los datos del primer trimestre de 2020 de la Asociación de Explotaciones Frigoríficas, Logística y Distribución en España (ALDEFE), la ocupación media del almacenaje del frio en nuestro país se mantuvo en un 78%, con una facturación de 29.088.908 millones de euros y una manipulación de mercancías de 1.283.326 toneladas. Estos datos reflejan que la industria de la logística del frío sigue creciendo, por lo que la apuesta continua por la innovación se hace imprescindible.


Objetivo: transporte a temperatura controlada

Garantizar la seguridad alimentaria es, sin duda, el principal objetivo de los sistemas logísticos. Gestionar y controlar que los alimentos se conservan en su temperatura óptima solo es posible mediante sistemas de mantenimiento de la cadena del frío. De este modo, los operadores logísticos deben contar con un conocimiento multidisciplinar que permita mantener la estabilidad y la vida útil de cada producto, respetando sus especificaciones higiénicas legales y manteniendo las características organolépticas del alimento. 



Además, agilizar las operaciones –tanto en almacenes, como en transporte y punto de venta– y fomentar la formación y la sensibilización de todos los integrantes de la cadena son otros importantes objetivos que el sector logístico persigue.  Para conocer un poco más, explicamos las tendencias que marcan el presente y el futuro de uno de los sectores con mayores perspectivas de crecimiento del mundo: la logística del frío. 


El frío como activo de eficiencia energética

Las aplicaciones de refrigeración son responsables de entre el 15 y el 20% del consumo energético mundial, según los datos del proyecto de la Unión Europea Cool-Save. En España, debido a su situación geográfica y a la mayor incidencia de la industria alimentaria en la economía, este porcentaje es mayor. En este sentido, la necesidad de mantener atmósferas controladas y de conservar la cadena de frío conduce a las empresas a realizar importantes inversiones en vehículos industriales, en puntos de venta, en almacenes… 


En estos últimos, algunas tecnologías disruptivas son los sistemas de almacenaje compactos, las instalaciones con estanterías autoportantes o el uso de materiales aislantes, además de la utilización de embalajes isotérmicos para ayudar al mantenimiento de la temperatura de los alimentos. Asimismo, tal y como indica la Asociación de Empresas del Frío y sus Tecnologías (AEFYT), también se está trabajando en la sustitución de equipos de compresión obsoletos por máquinas con altas capacidades de ahorro de energía gracias a sus sistemas de modulación a variaciones de la demanda del servicio (multietapa, variación de velocidad, variación de las temperaturas de condensación y/o evaporación…); en la implantación de nuevos sistemas de control, regulación y monitorización; y en nuevos fluidos refrigerantes. Además, se espera que la incorporación de la inteligencia artificial al campo de la refrigeración optimice los sistemas de regulación.


La omnicanalidad y los plazos de entrega cada vez más cortos implican que el control del producto sea necesario en todo momento. Por ello, el uso de la tecnología RFID y de sensores de recogida y transmisión de datos a sus correspondientes softwares son cada vez más comunes puesto que facilitan la gestión de grandes cantidades de información. De hecho, se espera que la inversión del sector en la informática en la nube y Big Data llegue hasta los 40.000 millones de dólares este 2020.


La mejor gestión de los datos favorece operaciones más inteligentes, optimizando la configuración de rutas –que mejoren los envíos, las entregas y las les recogidas–, facilitando la supervisión de las condiciones de temperatura en todo momento, mejorando la capacidad de respuesta a imprevistos o transformando las flotas para adaptarlas a la distribución de áreas urbanas. 


Gracias al Internet de las Cosas, la inteligencia artificial y los análisis predictivos es posible hacer pronósticos basados en combinaciones de datos (ubicación geográfica, días festivos de una ciudad, clima, horarios…) que ayudan a mejorar la planificación logística.


Logística 4.0: el poder de la automatización 

La evolución de la automatización y robotización de las instalaciones frigoríficas, tanto de distribución como de almacenamiento, ofrece más seguridad para los trabajadores, una mejora en los estándares de producción, la optimización de los costes laborales y, ¿cómo no?, mayor eficiencia energética. 


Así, en un almacén manual los errores humanos pueden producirse fácilmente, por lo que garantizar la trazabilidad y el mantenimiento de la cadena del frío es mucho más complicado. En un espacio automatizado, por el contrario, es más sencillo controlar todos los procesos –especialmente gracias a los sistemas de alerta–, implementar soluciones de alta densidad de almacenamiento que gestionen el espacio de forma más eficaz y, en consecuencia, aumentar la capacidad productiva, la gestión y el control.

 

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