La venta del tomate marroquí crece el triple que la de Almería

Refuerza su posición en los mercados europeos

Proyecto de desaladora en Marruecos alimentada con energía solar
Proyecto de desaladora en Marruecos alimentada con energía solar La Voz

Los datos de superficie, de producción, de exportación o de precios obtenidos en los mercados indican que la agricultura de Marruecos está avanzando más rápido de lo que lo hace la almeriense, lo cual refuerza el papel de competidor de un país que ha realizado una fuerte apuesta por convertirse en suministrador de los mercados europeos.


Así lo recoge la revista de Coexphal (Almería en Verde) en su número de este mes de enero, aludiendo a los datos aportados por el Departamento de Economía y Empresa de la Universidad de Almería. Su titular, Juan Carlos Pérez Mesa, recuerda que en los diez últimos años los marroquíes han incrementado sus exportaciones a la Unión Europea en más del 50 por ciento; en ese mismo periodo Almería lo ha hecho un 18 por ciento, mientras el resto de España ha perdido un 17 por ciento de su cuota de mercado.


Superficie
Pero además los datos que baraja la Consejería de Agricultura indican que el salto en cuanto a superficie de producción ha sido más que notable en el país norteafricano que, en el año 2001 tenía algo menos de 9.000 hectáreas de invernaderos y en la actualidad ha superado ya las 25.000 hectáreas.


Buena parte de esa superficie (en torno al  75 por ciento del total de esa superficie estimada en la campaña de 2018) se destina al cultivo del tomate, principal producto exportado por Marruecos con destino a los competidos mercados europeos. Almería, mientras tanto, lleva ya tres años viendo cómo se reduce la superficie dedicada a este cultivo, en la actualidad por debajo de las 10.000 hectáreas y con una preocupante tendencia a seguir haciéndolo en los próximos años.


Precios y costes 
Según el profesor Pérez Mesa, las dificultades para competir con el tomate marroquí vienen de la diferencia de precios, a su vez derivada de una diferencia aún mayor en los costes de producción que soportan ambos territorios. Unos datos que indican que el importador compra el tomate de Marruecos entre un 16 y un 20 por ciento más barato que el que llega desde Almería.


Sin duda una de las razones de ese menor precio es la estructura de costes ya que el productor norteafricano dispone de una mano de obra que es en torno al 75 por ciento más barata. Los estudios realizados en la Ual indican que, puesto en destino, el coste del tomate marroquí es un 30 por ciento inferior al del que se produce en los invernaderos almerienses.


La calidad 
La mejor baza con la que compite Almería es, según Pérez Mesa, que la hortaliza almeriense “es considerada por los consumidores europeos de mejor calidad y, sobre todo, garantiza más seguridad alimentaria” que la que llega desde Marruecos o desde otros países competidores, como Turquía.


Alerta, eso sí, del peligro que encierran prácticas como el reetiquetado de producto marroquí como si fuera almeriense, una práctica que ha sido denunciada en repetidas ocasiones por parte del sector de Almería y que ha generado ya inspecciones y sanciones por parte de la Consejería de Agricultura porque, además de irregular, perjudicaría al conjunto del sector ya que puede hacer cambiar la percepción del consumidor.


La mejor arma, concluye el profesor de la Ual, es ahondar en la calidad y la seguridad y utilizar el márketing estratégico para hacer ver los valores de los productos cultivados en la provincia.

 

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