Los bioestimulantes ante el nuevo reglamento europeo de fertilizantes

La reciente aprobación del nuevo reglamento europeo culmina la necesidad manifestada

La Voz

La publicación de este nuevo reglamento en el Diario Oficial de la Unión Europea (DOUE) hace tan solo unos días representa un gran hito de este proceso, aunque su entrada en vigor no será efectiva hasta el año 2022. Hasta que llegue ese punto, todavía queda mucho trabajo por hacer para conseguir que los fabricantes puedan implementar el nuevo reglamento, pues todavía están por definir las normas, estándares y guías técnicas necesarias para poder cumplir con los requisitos estipulados. 


El nuevo reglamento integra por primera vez prácticamente toda la tipología de abonos, enmiendas y otros insumos agrícolas utilizados habitualmente en Europa. Así, se definen hasta 7 tipos de fertilizantes diferentes por sus funciones específicas o categorías funcionales de productos (CFP), tal como se indica en el texto. Esto permitirá una armonización prácticamente total del mercado de fertilizantes en todo el territorio de la Unión Europea.

Requisitos 

El texto establece requisitos armonizados para todos los fabricantes de la CEE, para lo cual propone un procedimiento de evaluación de la conformidad más moderno, transparente y en línea con el nuevo marco legislativo global adoptado por la UE en los últimos años.

El reglamento, dentro de las iniciativas europeas en el paquete de economía circular, articula de manera consensuada los limites actuales y futuros para la presencia de ciertos contaminantes que han sido clasificados como preocupantes, por lo que restringe el uso de ciertos materiales por su contenido en metales pesados como cadmio, arsénico inorgánico y cromo hexavalente, entre otros. Aunque esto afectará a la capacidad de los fabricantes de utilizar determinadas materias primas, y puede provocar algunas disrupciones en el mercado, se trata de un mecanismo de salvaguarda para garantizar la seguridad de los consumidores y del medio ambiente.

Cambios

Los cambios que aporta el nuevo marco regulatorio son especialmente significativos para los bioestimulantes, un segmento de mercado clave en el sector primario donde se esperan tasas de crecimiento anual del 10% durante los próximos años. 

Por primera vez, se aporta una definición oficial acerca de qué es un producto bioestimulante y qué funciones es capaz de realizar en los cultivos. Así, los bioestimulantes de las plantas se definen como aquellos productos cuya función consiste en estimular los procesos de nutrición de las plantas con independencia del contenido de nutrientes del producto, con el único objetivo de mejorar una o varias de las siguientes características de las plantas y su rizosfera: eficiencia en el uso de los nutrientes, tolerancia al estrés abiótico, características de calidad o disponibilidad de nutrientes inmovilizados en el suelo y la rizosfera.

Etiquetado

Además, el reglamento impone normas más estrictas para el etiquetado de los productos bioestimulantes, de forma que los fabricantes solo podrán declarar aquellos beneficios del producto que hayan sido científicamente probados. Esto permitirá en el futuro que el agricultor pueda seleccionar con mayor claridad y garantías cuáles son los productos que puede utilizar en función de las necesidades de sus cultivos.

El reglamento europeo de fertilizantes también abre la puerta a los productos de origen microbiano y, aunque establece una lista positiva que limita los avances de la industria en el desarrollo de aplicaciones biotecnológicas, no cierra las puertas a que en el futuro esta lista pueda ser ampliada.

Quedan todavía pendientes de valoración los recursos y el esfuerzo que para los fabricantes supondrá la adaptación a estos nuevos y más estrictos requisitos, pero la tendencia hacia una agricultura sostenible y de precisión merece este tipo de imposiciones que regulen qué tipos de fertilizantes pueden llegar al mercado con garantías. 







 

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