Cooperativas Agro-alimentarias creen en la autorregulación del sector oleícola

La federación defenderá la propuesta hoy viernes en el Consejo Andaluz del Olivar

Almazara de aceite de oliva.
Almazara de aceite de oliva. La Voz

Hoy viernes Cooperativas Agro-alimentarias de Andalucía participará en la reunión del Consejo Andaluz del Olivar, convocada por la consejera de Agricultura, Carmen Crespo, para analizar la caída de los precios del aceite y la evolución de la actual campaña oleícola. En el encuentro, la federación defenderá que el Gobierno regional trabaje para lograr la autorregulación del sector productor del aceite de oliva, una medida contemplada en el Reglamento 1308/2013 por el que se crea la organización común de mercados de los productos agrarios, permitida para el sector del vino, pero que no se acaba de definir para el aceite de oliva.


Se trata de una herramienta comunitaria que, permitiría al sector productor autorregular la oferta entre campañas y adecuarla a la demanda, a fin de hacer frente a la gran variabilidad de cosechas, de unos años a otros, con su consiguiente incidencia en la volatilidad de los precios y en la desestabilización del mercado, afectando tanto a productores como a consumidores. Una medida en la que Cooperativas Agro-alimentarias viene trabajando desde la anterior reforma, para que se gestione a través de la Interprofesional del Aceite de Oliva Español y que podría aplicarse al conjunto del sector a través de extensión de norma.


Pasados los años, y tras debates infructuosos con las administraciones para lograr la autorregulación del sector, la actual campaña oleícola 2018-2019 en la que la producción de aceite de oliva ha superado todas las previsiones, fundamentalmente por la entrada en producción de nuevas plantaciones-, arrastrando las cotizaciones a la baja, ponen de manifiesto la pertinencia de seguir trabajando para conseguir la puesta en marcha del mecanismo, el cual conllevaría beneficios para los agricultores pero también para los consumidores y el consumo interno, pues conferiría a los precios, tanto en origen como en destino, mayor estabilidad.


Según los datos provisionales, a fecha 28 de febrero, dados a conocer esta semana por la Agencia de Información y Control Alimentarios (AICA), y a espera del cierre definitivo de campaña, ya se contabilizan en España 1.693.807 toneladas de aceite de oliva, por lo que se espera que la producción final se sitúe en torno a 1.750.000, una cantidad 150.000 toneladas superior al aforo previsto y que supondrá estar prácticamente al nivel de la histórica campaña 2013-2014, en la que se registraron 1.781.500 toneladas de aceite de oliva.

Por lo que respecta a Andalucía, sumaría 1.377.718 toneladas a cierre de mes, por lo que el dato final rondará 1.400.000 toneladas, una cifra ligeramente superior pero más próxima a las estimaciones de la Consejería de Agricultura y esta federación para la región.


En cuanto a los precios, continúa la tendencia negativa de esta campaña, que se acentuó en el mes de febrero ante la acumulación de producto en las almazaras y que se agudiza ahora al confirmarse que habrá todavía más producción de la esperada en el conjunto nacional. De hecho, las distintas categorías de aceite de oliva cotizan en la semana actual en torno a los 2 euros el kilo de lampante; entre los 2 euros y los 2,20 euros el virgen; y entre los 2,50 y los 2,90 el kilo de aceite de oliva virgen extra. En suma, unos valores que desincentivan las ventas ante la falta de rentabilidad.

No obstante, Cooperativas Agro-alimentarias de Andalucía sigue sosteniendo, al igual que lo hiciera en la rueda de prensa celebrada el pasado 22 de febrero en Jaén, que el contexto internacional favorece los intereses de productores y cooperativas españolas, sobre todo según vaya avanzando el ejercicio, cerrándose la entrada de aceituna en las almazaras y agotándose las existencias en otros países. 

De hecho, el Consejo Oleícola Internacional, con los datos recabados por la Comisión Europea, ha vuelto a realizar ajustes en sus cifras, de modo que el incremento de España queda amortiguado por el descenso en otros estados, arrojando una producción mundial estimada de 3.163.000 toneladas de aceite de oliva para esta campaña 2018-2019, que será un 4,5% inferior a la del año pasado y en la que España representará el 55% de la oferta, con unas previsiones de consumo cercanas a 3.000.000 de toneladas, que podrían superarse de mantenerse los buenos datos correspondientes a las salidas.

Concretamente, si en enero se comercializaron 139.700 toneladas de aceite de oliva, que estuvieron 12.000 toneladas por encima del informe provisional de la AICA correspondiente a ese mes, en el informe también provisional de febrero, se reflejan unas salidas de 130.000, de las que 86.000 se habrían dirigido a mercados internacionales, y que pueden superarse de la misma manera en el informe consolidado.

En resumen, si bien Cooperativas Agro-alimentarias de Andalucía muestra su sorpresa ante los datos de producción en el ejercicio 2018-2019, que se inició con pocas entradas y bajos rendimientos, considera que la situación internacional es favorable en un desarrollo de campaña que dura doce meses y donde deben recuperarse progresivamente las cotizaciones en el actual contexto de mercado global. Sin embargo, y de cara a evitar estas enormes fluctuaciones y vaivenes en el sector, la federación cree más necesario que nunca trabajar por la autorregulación del sector oleícola, pues los agricultores no pueden depender de la activación de precios de intervención, marcados hace veinte años en umbrales al margen de la rentabilidad, y que requieren de decisiones de países terceros no siempre sensibles a las necesidades de los productores de aceite. 

Consecuentemente, y porque los tratados de la Unión Europea establecen como objetivos estabilizar mercados y asegurar el suministro de alimentos a precios razonables para el consumidor, la federación urgirá mañana a la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible a que defienda esta propuesta ante el Ministerio para que, a su vez, la eleve a Bruselas, de modo que el sector del aceite de oliva, clave para la economía de Andalucía y el sector agroalimentario español pueda regularse conforme recoge la ley y dotarse de una estabilidad que le permita seguir creciendo en rentabilidad y competitividad.

 

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