El control biológico es más rentable y eficaz que los tratamientos químicos

Tomate y calabacín fueron los cultivos más afectados por la presencia de virus en la provincia

Jan van der Blom (Coexphal), David Meca (Fundación Cajamar) y Dirk Janssen (Ifapa La Mojonera).
Jan van der Blom (Coexphal), David Meca (Fundación Cajamar) y Dirk Janssen (Ifapa La Mojonera). Agricultura 2000

La presencia de plagas y enfermedades en los cultivos de hortalizas de Almería fue a más en la última campaña. El análisis que presentaron los técnicos de la delegación territorial de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural de la Junta de Andalucía apunta a un año marcado por dos plagas principales: el virus de la cuchara (TYLCV) en tomate y el virus de Nueva Delhi (ToLCNDV) en calabacín. Estas son unas de las principales conclusiones que se pueden extraer del balance sobre la incidencia de virosis que realizaron técnicos de la delegación territorial de Agricultura en el contexto de la jornada 'Virosis en hortícolas' organizada por la Fundación Cajamar


El insecto que transmite ambas enfermedades a los cultivos es la mosca blanca, un transmisor cuya presencia aumentará en los próximos años como consecuencia del cambio climático, tal y como apuntaba Maria Isabel Font, experta en salud vegetal y horticultura de la Universidad Politécnica de Valencia.  


El hecho de que haya cada vez más plagas no es sin embargo el único factor que explica los daños en los cultivos. El técnico de la Junta, Mateo Arco, apunta a "una mala implementación en las técnicas de control integrado de plagas" como una de las principales circunstancias que rodean a las pérdidas de producto provocadas por la incidencia de virosis. 


Un enfoque equivocado 

Los técnicos que presentaron el balance señalan una correlación entre el impacto de plagas y enfermedades en los cultivos y la superficie cultivada con control biológico. En el caso del tomate, la superficie de control biológico descendió más de 2.000 hectáreas en la campaña actual, algo que coincide con un repunte en la incidencia del virus de la cuchara en este cultivo. 


El virus del Nueva Delhi en calabacín, un cultivo con una superficie controlada con fauna auxiliar inferior del 20 por ciento, fue la segunda enfermedad en importancia en la provincia de Almería. "Parece que los datos desmienten el mito de que con el control químico se acaba la virosis", apuntaba Mateo Arco. El responsable del departamento de Técnicas de Producción de Coexphal, Jan van der Blom, opinaba que "se ha seguido una estrategia equivocada en cuanto al manejo de plagas en el cultivo del calabacín", algo que empieza a cambiar gracias al desarrollo de un nuevo método para el control de Nueva Delhi en calabacín realizado por investigadores del centro Ifapa La Mojonera. 


Otros cultivos 

Los daños ocasionados por la mosca blanca en el tomate y el calabacín almeriense contrasta con la buena salud general que presentan otros cultivos como el pimiento, donde si se realiza una estrategia adecuada en control biológico y se controlan insectos como el trips o la mosca blanca. El virus del bronceado (TSWV) ha sido el más dañino para este cultivo, según los datos recopilados por el organismo andaluz, con un porcentaje de plantas afectadas inferior al dos por ciento. El control se mantiene estable a lo largo de los años y, como explican los técnicos, se debe al buen uso de los organismos de control biológico de plagas. 

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