Revisión del uso de microorganismos para sanidad vegetal en agricultura protegida

La aparición en el mercado de productos microbiológicos genera gran incertidumbre entre los encargados de velar por la salud de los cultivos.

Revisión del uso de microorganismos para sanidad vegetal en agricultura protegida
  • Pese a sus grandes posibilidades de presente y futuro, la microbiología aún plantea algunos interrogantes en cuanto a su aplicación.
  • Agricultura 2000
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  • 14:14 / actualizado a las 14:14
  • 02.03.2018

La aparición en el mercado de productos microbiológicos genera gran incertidumbre entre los encargados de velar por la salud de los cultivos. Los prescriptores encuentran un gran vacío de información en cuanto a las garantías exigibles a los productos fitosanitarios y sus condiciones de empleo. Por otro lado los productores se muestran reacios a su uso por la falta de información. Estas necesidades, y otras que están por venir, motivó a la formalización del Seminario de Agroecología en la Universidad de Almería.


La lucha contra las plagas y enfermedades tienen como herramienta la producción masiva de los microorganismos del suelo. Desde hace un tiempo vuelve a enfatizarse esta línea y se ha convertido en objeto de la producción agraria mundial bajo la premisa establecida por la cual los consumidores desean acceder a alimentos sin contaminantes (químicos o microbiológicos). No sólo se plantea el empleo de microorganismos, también el empleo de sustancias de origen alimentario que pueden presentar aplicación en la gestión de la sanidad vegetal.


Dificultades
A lo largo de esta reflexión podremos analizar las dificultades que se presentan antes de que un tratamiento con microorganismos sea eficaz en el control de una plaga o una enfermedad de un cultivo. Los microorganismos capaces de competir con la especie que causa una enfermedad en el cultivo viven en el suelo fértil. Desde principios de la última década del S.XX se aborda el estudio del suelo como ente vivo y se trabaja en rediseñar los sistemas de producción para que sean capaces de mantenerse sanos.


Esta opción, la del manejo de la estructura y función de los sistemas agrarios requiere un gran esfuerzo científico, técnico y productivo. Es en este último (y primer) eslabón donde el manejo agronómico (con el productor orquestando el sistema) cobra especial importancia. Al estar en el primer círculo de lo que ahora denominamos “bioeconomía” (la autogestión a pie de finca) esta se aleja del estímulo inversor para su desarrollo. Los microorganismos y otras sustancias básicas pueden ser balanceados y rápidamente amortizables.


Recientemente Antonieta de la Cal y Paloma Melgarejo han coordinado la elaboración de un libro donde se aborda el Control Biológico de Enfermedades Vegetales con la participación de los mejores grupos de investigación en esta materia (De Cal y Melgarejo, 2017). 


En el capítulo introductorio queda establecida la dificultad existente en el manejo de organismos vivos que se deriva en la reducida disponibilidad de productos comerciales. Desde el punto de vista del prescriptor de los productos que contienen microorganismos encontramos que existen productos que informan de su contenido, que se comercializan sin las autorizaciones administrativas exigidas. Se genera la primera pregunta ¿Son seguros para el aplicador, el consumidor y el medio ambiente?.


Etiquetas
En muchas ocasiones existen productos que contienen microorganismos y que fortalecen las plantas frente al ataque de plagas o enfermedades sin ser fitosanitarios. ¿La causa de esta falta de información es la obtención de resultados que son incapaces de repetir?.


A su vez los productos que se formulan a partir de la producción en masa de microorganismos carecen en su etiqueta de la información básica requerida. ¿Se dispone del desarrollo exigido a los productos fitosanitarios que contienen microorganismos?  Por desgracia, el trabajo diario y el control de la seguridad alimentaria lleva a no descartar que los productos comercializados no contienen lo que expresan en la etiqueta y, en ocasiones, pueden contener patógenos para los animales y seres humanos.


Conservar en lugar fresco, seco y alejado de la luz solar no es suficiente. Los formulados no establecen las condiciones óptimas de conservación y, en consecuencia, no contienen lo que expresa en la etiqueta en lo que a cantidades de unidades viables de interés agronómico se refiere. Existen trabajos donde se ha podido mostrar cómo influye la formulación, en sus variantes sólida o líquida, en la viabilidad en el tiempo de los microorganismos. La técnica de aplicación también influye en la instalación de los microorganismos (sólida o líquida).


Eficacia
Se prescribe, compra, aplica y ¡¿no es eficaz?! Volviendo atrás al punto inicial muestra que el control de patógenos para los que están indicados los microorganismos no tiene lugar cuando se lleva a ensayos en placa de petri en condiciones de laboratorio. Además se ha podido comprobar como algunos organismos que se encuentran fitosanitariamente aceptados, como las trichodermas, son capaces de limitar el crecimiento de las plantas en ausencia de materia orgánica.  Esta pequeña reflexión obliga a plantear el control biológico de enfermedades como una herramienta integrada en el manejo agronómico de las empresas agrarias, pero que plantea aún numerosas dudas desde el punto de vista práctico.
 


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